Yaisa, el milagro de El Prado -VÍDEO

02/04/2013 |
Justo en este lugar se encontraban las seis personas que fallecieron al ser arrolladas cuando se dirigían al residencial El Prado. En el recuadro, la única sobreviviente, la pequeña Yaisa. (jose.reyes@gfrmedia.com)  
Es una niña coqueta, alegre y a la que le gusta ponerse tacones para jugar, como parte de una travesura infantil en la que busca imitar a su mamá.

Es una niña coqueta, alegre y a la que le gusta ponerse tacones para jugar, como parte de una travesura infantil en la que busca imitar a su mamá.

Así describen amigos y familiares a Yaisa Montalvo Calderón, la chiquilla de cinco años que se convirtió en la única sobreviviente del trágico incidente en el que seis personas –incluyendo a la mamá de la niña (Raiza Calderón) y a sus dos hermanitas menores (Laura y Amanda, quienes tenían tres años y cinco meses, respectivamente)– murieron atropelladas el pasado viernes cerca del residencial El Prado, en Río Piedras, por un conductor negligente que permanece prófugo de la justicia.

En medio del dolor y la angustia que viven los allegados de los protagonistas de esta tragedia familiar, en la que también fallecieron la bisabuela de Yaisa (doña Laura Vivas, de 73 años) y dos primitos de esta (Génesis y Anthony Saldaña, de nueve y siete años, respectivamente), se destaca el hecho del milagro ocurrido con la niña que se recupera de los golpes recibidos en la Unidad de Cuidado Intensivo del Hospital Pediátrico Universitario.

Trascendió que debido a las contusiones, la pequeña Yaisa tuvo que ser enyesada en una de sus piernas y los médicos vigilaban un hematoma que tenía en el área del estómago.

“Desde el punto de vista de nuestros cirujanos de trauma, se había determinado dejarla en observación en el área de intensivo”, expresó, por su parte, Israel Ayala, director del Centro Médico, lugar donde le dieron los primeros servicios clínicos a la menor.

Ayer, su abuelita Yasmín Silva y su padre, Armando Montalvo, pasaron el día en el hospital vigilando de cerca el estado de la criatura que, incluso, permanece alerta.

Menor necesitará el apoyo de todos

Una vez Yaisa se recupere de sus heridas físicas, vendrá otro proceso de sanación a su corta edad de vida: conocer el triste desenlace de su familia más cercana y canalizar la pérdida. Primera Hora supo que el velorio de las seis víctimas se realizará en conjunto –entre martes y miércoles– en la iglesia adventista que ubica frente al residencial El Prado.

Sin duda, será un momento “seriamente traumático” para la pequeña, pero el apoyo de las personas que conforman su entorno familiar y comunitario será trascendental en su recuperación, según expresó el psicólogo clínico Enrique Gelpí.

“Hay que entender que esta es una situación fuera de lo común por las múltiples pérdidas que esta niña ha recibido y porque ella estuvo expuesta a la crisis y al trauma. Pero, lo importante es que, desde ahora, se busque ayuda profesional para ella y para sus familiares. Y la información (de la muerte) se le debe dar poco a poco, dependiendo de lo que ella recuerde y de lo que vaya preguntando”, explicó el especialista en psicología de niños.


Gelpí dijo que, dentro del proceso de recuperación, Yaisa tiene a su favor tener la tierna edad de cinco años, una etapa en la que muchas veces los niños suelen enfrentar mejor que los mismos adultos lo que les ocurre.

“A esa edad los niños no ven la muerte como algo definitivo, no tienen un shock como los adultos. En ese sentido, es bien importante el apoyo de la comunidad y de los profesionales que trabajen con ella”, dijo.

Una familia adorada

Mientras, en el residencial El Prado, el ambiente es de luto y consternación, y así se refleja en el rostro de las personas que, incluso ayer, todavía hablaban de aquella noche fatal del pasado viernes.

“Esto ha sido una pena indescriptible. En mi caso, estoy emparentada con ellos porque doña Laura vive arriba de mí y es abuela de mi nuera... Mis nietos son sus bisnietos. Sinceramente, no hay consuelo. Dios nos da el aliento, pero cuando son sucesos de esta magnitud, todo es más difícil de digerir”, dijo Julia Cruz, quien estimaba mucho a la mayor de las víctimas, a quien describió como una persona “cristiana”.

Y es que, según relataron varios vecinos, doña Laura era de esas señoras que imponían respeto con su sola presencia. Pero también era una abuela alcahueta, al extremo que siempre estaba para arriba y para abajo con sus nietos y bisnietos. Como dato curioso, también fue una guerrera de la vida, pues durante sus últimos años, logró vencer la batalla al cáncer y unos males cardiacos que la llevaron al quirófano para realizarle una operación de corazón abierto.

“A esa señora la queríamos todos en el caserío... llevaba viviendo aquí desde que entregaron el residencial. Y pensar que venían de haber disfrutado un pasadía en un hotel y, mira, cuando regresaron, les tocó esta tragedia. ¡Dios mío, y que murieran así!”, dijo entre sollozos Carmen Rodríguez, otra de las vecinas del complejo de viviendas.

Policía tiene sospechosos

Por otra parte, fuentes de este diario informaron que la Policía conoce desde el viernes en la noche los apodos de los sujetos que supuestamente manejaban el Toyota Camry con el que embistieron a la familia de Yaisa el pasado viernes.

Se indicó que se trata de dos hombres adultos y sin récord criminal. Aparentemente, los sujetos –cuyas fotografías tienen los agentes investigadores– viven en dos residenciales de San Juan que no serán identificados por el momento. Aunque en un inicio los sospechosos se internaron en El Prado, se cree que ahora se esconden en otro caserío del área metro.

Mientras, el sábado, el capitán Rolando Trinidad, jefe de la División de Homicidios de San Juan, confirmó que cuentan con vídeos que retrataron lo que ocurrió.

Primera Hora supo que uno de los filmes fue sacado de la cámara de seguridad del Salón del Reino de los Testigos de Jehová, en Río Piedras.

Trinidad hizo hincapié en que la Policía necesita cooperación de la ciudadanía para dar con el paradero de los responsables de esta tragedia. Cualquier persona con información puede comunicarse al 787-343-2020.

Javier Colón Dávila colaboró en esta historia.