Placeholder

Por Normando Valentín

¿Qué les parece?

El chiste se cuenta solo

03/13/2018
(Archivo)
(Archivo)
Se tiene que reír por no llorar.

Las noticias no dejan de sorprenderme. Llevo 28 años de carrera y, ciertamente, me rasco la cabeza ocasionalmente, al tiempo que me cuestiono si es real lo que estoy leyendo. Les comparto algunas de esas notas periodísticas de la realidad puertorriqueña. 

1. En esta pequeña isla de 100x35 no tan solo tenemos un gobierno grande y una empresa privada pequeña, contrario a lo que debe ser la fórmula adecuada capitalista, que es todo lo contrario. Un sistema privado grande y robusto, con un gobierno reducido. No tan solo es grande en gente, sino que lo es también en burocracia. Nueve mil reglamentos. ¡Sí, leyó bien, 9,000 reglamentos! Estos rigen distintas áreas. Tenemos desde el reglamento para el ñame. ¡El ñame! ¡Wao! El del huevo duro, con y sin cáscara. No estoy bromeando. Y en DACO tienen uno especial para la Cáscara Sagrada y la Mamá Juana. Como decían los muchachos del viejo programa venezolano llamado “Bienvenidos”, esto es “INCOMPRENSIBLE”. Ahora es que se dan cuenta y trabajan para corregir este absurdo.

2. El Congreso vuelve su mirada a la isla, en esta ocasión por informes que apuntan a una actitud de gansería. Al parecer, empleados cobraron dinero para ponerle luz a clubes nocturnos. Se dice, además, que energizaron sus casas aprovechando la ventaja de ser empleados de la Autoridad de Energía Eléctrica. Lo que siempre me llamó la atención fue que se dijo que los empleados recibieron boletos de hasta $1,000 para que entraran VIP a uno de esos clubes. Yo, de verdad, desconocía que existiera algo así. Los que abundan en la zona metro son de poca monta y de una cuestionable calidad. Amén de que son centros de explotación de la mujer y del bolsillo.

3. Ya que hablamos del Congreso, le pregunto: ¿no le parece una burla del destino que el comité que atiende los asuntos de Puerto Rico, tenga de presidente a un señor de apellido Bishop y a su contraparte demócrata sea de apellido Hoyer? 

 4. En cuanto a juegos coloniales, Kenneth McClintock botó la bola. El expresidente del Senado se vanaglorió de haber retenido las tres sillas vacantes del Tribunal Supremo que se dieron durante el mandato de Aníbal Acevedo Vilá para que una vez el Partido Nuevo Progresista regresara al poder, pudiera nombrarlos como ocurrió. Existen cosas que deben callarse y dejarse a la especulación. Pero Kenneth prefirió dejarlas escritas a la posteridad en Twitter. 

5. Si usted es un indignado popular con las expresiones de McClintock, permítame recordarle que el Partido Popular Democrático (PPD) no tuvo ningún decoro en llenar esos puestos con el requisito principal de  que todos fueran rojos rojín. Así que el pecado es tanto del ganso como de la gansa.

 6. Ya que hablamos de ganserías, la secretaria de Educación, Julia Keleher, está bajo fuego político por un contrato millonario que se otorgó sin subasta. A todos resultó escandaloso el monto y que se otorgará a una compañía extranjera, que lo pudo haber realizado más barato y eficiente. Donde se complica el asunto, es en la intervención de la directora de Ética Gubernamental, Zulma Rosario, que sirvió de enlace para la primera reunión entre los aspirantes al contrato y la secretaria. ¿Cuán ético fue esto? Eso, mi querido hermano, es el dilema. Otro asunto. Si usted se reúne con la directora de Ética Gubernamental y la recibe en su oficina, ¿se va olvidar de tan singular encuentro? No suena eso muy lógico y es difícil de tragar ese “no recuerdo” que dio Keleher. 

7. No bien asomó la cabeza en la palestra pública y expresó su intención de aspirar a la gobernación del PPD, el cero cero pava me llamó para tirar un venenito. Denunció que Roberto Pratts se hizo de billetes y que tendrá muchas cosas que explicar, además del dinero que hizo como cabildero y hasta guisó en los terrenos que albergan las cenizas en el sur. De esta forma, se demuestra que muchas veces no existe peor cuña que la del propio palo.

8. Ayer el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, viajó a California para -entre otras cosas- evaluar los prototipos de muros que se estarían utilizando en la frontera con México, para así hacer carne una de sus más conflictivas promesas. El multimillonario ejecutivo va a gastar una billonada y pretende que México le reembolse por tan detestable faena. El mero viaje es una bofetada a la memoria de Ronald Reagan, también Republicano, que en los ‘80 hizo famoso un discurso en los cuales cerraba con la frase: “Señor Gorbachov, derribe a ese muro”, en alusión al triste muro de Berlín que dividió en dos a la nación Alemana, tras ser repartida entre rusos y norteamericanos una vez concluida la Segunda Guerra Mundial. 

Con estos ejemplos, se tiene que reír por no llorar. Como dice el amigo Gary Rodríguez en su programa de radio: “El chiste se cuenta solo”.