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Por Jay Fonseca

Esto tiene Salvación

Ellos nos maldijeron y ahora lo niegan

03/10/2014
(mbayon@primerahora.com)
(mbayon@primerahora.com)
Ex gobernadores, este es su momento para crecerse: convoquen una convención de país y obliguen al liderato actual a aceptarla.

Los ex gobernadores Luis Fortuño, Aníbal Acevedo Vilá, Sila Calderón y Pedro Rosselló han tenido el atrevimiento de no aceptar sus culpas sobre el bestial endeudamiento en que nos metieron. ¿Qué se creen estos sujetos? ¿Se creen que somos bestias que no sabemos ni leer un simple informe de la deuda? Hay que tener una fuerza de cara enorme para decirle al País que fastidiaste que eres santo y bueno. Como si por los pasados 30 años nos hubieran gobernado marcianos que venían aquí y lo jorobaban todo.

Dios nos bendijo y nos dio una tierra hermosa, pero nosotros elegimos a quienes se aprovecharon de nosotros y malbarataron nuestra tierra. Aquí les voy a dar los datos, no mis opiniones, de cómo estos políticos nos maldijeron con sus actos.

Hoy Fortuño y Aníbal dicen que no son responsables cuando son los mayores culpables de la realidad reciente. Estos no solo cuadraron presupuestos con préstamos, lo hicieron con BONOS de 30, 40 y hasta 50 años de vencimiento. Es cierto que heredaron déficits, pero lo RESPONSABLE era bajar gastos o subir impuestos, NO CUADRAR con bonos y que paguen los próximos 10 gobiernos. Para que usted tenga la idea, la deuda que nos deja Aníbal llega hasta el año 2057 y la de Fortuño hasta el 2054. El pueblo tendrá que pagar cientos de millones de dólares en intereses año tras año por los próximos 43 años y todo para ellos no tener que tomar las decisiones correctas en sus años.

El caso de Rosselló no tiene perdón y sé que el doctor en lo profundo lo sabe. “Sus obras” no solo nos endeudaron hasta “home”, sino que no teníamos dinero para pagar el mantenimiento y los intereses de la deuda anual. Usted puede tener dinero para construir su casa, pero otra cosa es tener para mantener un hogar y pagar luz, agua, teléfono, comida e hipoteca con los intereses. Eso fue lo que pasó con la obra de Rosselló. Había dinero para construirla, no para mantenerla. El Tren Urbano costó $2.42 billones y de esos $1.8 billones fueron fondos estatales. Todos los años hay que pagar los intereses de eso, además de los casi $80 millones en pérdidas anuales que genera el tren. Eso, junto a la contratación de cuanto tontejo politiquero, quebró a Carreteras, cuando antes estaba boyante. El Choliseo y el Centro de Convenciones también dejan pérdidas de $30 millones anuales cuando le incluyes el pago de la deuda. La campeona es la tarjeta de salud de Rosselló, que cuesta $2.2 billones anuales y $1.2 billones son fondos estatales. Todos los años termina en déficit entre $200 millones a $400 millones porque se abusa de ella; hacía falta poner copagos y deducibles desde el principio para evitarlo en los casos en que la ley federal lo permite. Ni hablar de la privatización de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) y el desastre que eso fue y los déficits que eso dejó tanto bajo Rosselló como bajo Sila.

El gran defecto de la “obra” de Rosselló fue que hizo soñar con que éramos un país rico, cuando no lo somos. Ahora las expectativas políticas del pueblo son de un gobierno de champán con una economía de cerveza.

Sila hizo lo mismo. Gran parte de su deuda fue para terminar la “obra” que Rosselló dejó a mitad. Pero la ex mandataria, además de reclutar a miles de empleados públicos para los que no había dinero, nos dejó un desastre en su emblemático proyecto del Fideicomiso “Perpetuo” de las Comunidades Especiales. A ella se le “olvidó” el gigantesco detalle de hacer las escrituras para que el Fideicomiso Perpetuo fuera realmente perpetuo. Se sacaron $1.4 billones del Banco Gubernamental de Fomento (BGF) y se suponía que se usaran solo los intereses y no tocar el principal para perpetuarlo. Pero se fumaron en cuestionables obras los $1.4 billones de inmediato, cuando se suponía que la idea era que solo usaran $70 millones a $80 millones anuales que generaran los $1.4 billones del principal en intereses cada año. Todavía podríamos hacer obras con esos $70 millones a $80 millones anuales. Pero no, se comieron el principal y descapitalizaron al BGF.

En el año electoral (2004, año fiscal 2005), con tal de ganar las elecciones, Sila -presionada por Aníbal- dio un aumento de sueldo a los empleados públicos usando un préstamo de $500 millones. El País en quiebra y ellos cogiendo préstamos para comprar votos. Aníbal ganó, pero perdió la Legislatura. José Aponte no le dio el préstamo que la Legislatura PPD le dio a Sila y en el 2006 cerró Aníbal el gobierno porque le faltaban los $500 millones que otra vez había que coger fia’o. Aníbal sabía que lo correcto era bajar el presupuesto por $500 millones, pero mejor junto al Partido Nuevo Progresista (PNP) crearon el IVU y de ahí nos maldijeron con Cofina. Usaron el IVU para emitir bonos de hasta 50 años para pagar déficits de un año en el 2006, 2007, 2008, 2009, 2010, 2011, 2012. Alejandro García Padilla venía a hacer lo mismo cuando los bonistas le cerraron la puerta en la cara y no pudo.

Tanto Aníbal como Fortuño hicieron esto asquerosamente. “Bondearon” los déficits y ahora se atreven a echar culpas. Ambos sabían las consecuencias de lo que hacían, muchos economistas lo advirtieron. Yo lo advertí y soy un chamaquito del barrio Jagual de San Lorenzo, imagínese si ellos sabían, que son graduados de las principales universidades del mundo. Lo correcto era bajar gastos y reservar los bonos para obra de infraestructura permanente exclusivamente. Pero pensaban más en la reelección. Imagino que es algo que le ocurre a quienes viven en ese palacio de La Fortaleza, que debe estar embrujado porque una vez los gobernantes entran con sirvientes y todo lujo parece que quedan deslumbrados y de sabios se vuelven brutos.

Mire si se volvieron brutos que usaron los bonos de 30 a 50 años para comprar patrullas que solo duran dos años y tapar boquetes en las carreteras que solo duran tapados seis meses. Para esas cosas hay que sacar del fondo general, no de préstamos y mucho menos de bonos. Ahora hay que cortar $1.45 billones del fondo general y otros $1.06 billones de las corporaciones públicas que dependían de que el BGF les prestara y ya no puede prestarle más.

Con la Ley 7, Fortuño cortó $350 millones en gastos; ahora estamos hablando de siete veces eso. El efecto sobre la economía será bestial. Viviremos muchos años muy duros. Se aprovecharon de que la mayor parte del pueblo desconoce de bonos, no sabe de “swaps”, “trans” y menos de “derivatives”. Se metieron en economía vudú y la política pública era la reelección y no dirigirnos. Se aprovecharon de la buena fe y de que muchos no conocían de las consecuencias de sus actos. Ex gobernadores, no sean egoístas y si no tienen la honradez para admitir su responsabilidad, al menos sean parte de la solución y convoquen una convención de país para que podamos llegar a acuerdos de que gane quien gane elecciones se respetarán algunas políticas públicas en educación, seguridad, economía y salud para corregir el rumbo que llevamos.

Ex gobernadores, este es su momento para crecerse: de lo contrario, pasarán a la historia como lo que son… TRAIDORES. Pueblo, prohibido olvidar.