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Por Jay Fonseca

Esto tiene Salvación

Un nuevo juguete para “el Tigre”

09/02/2013

Me he estado preguntando a qué se dedicaría Juan Eugenio Hernández Mayoral si no fuera hijo del gobernador vitalicio de la Isla del Encanto. El poder que tiene el Barón del Estado de León de la Provincia Sureña de Ponce, Puerto Rico, ha sido demostrado otra vez, pero en esta ocasión no es desde el Pabellón de Sevilla, España. Esta vez es desde Kissimmee, Florida.

Mire boricua, quienes nos dedicamos a esto no queremos criticarlo todo por criticar, es que vemos una Isla con tanto potencial y tantas oportunidades perdidas que nos enca$%^. Es como mi trainer en el gimnasio, que todos los días que voy me dice que yo tengo tanto potencial… yo le respondo diciendo que soy un vago con todo aquello que no sea trabajo y comida.

Puerto Rico abrió una sede regional de la Oficina de Asuntos Federales (PRFAA) en Kissimmee alegando que le va a dar servicios a la comunidad boricua de la Florida, que ya se acerca al millón. Y no me opongo a que se establezcan oficinas fuera del 100x35, pero tienen que ser inversiones estratégicas con proyectos concretos de alianzas de investigación y desarrollo que fomenten un ambiente de negocios, de creación de productos, de propiedad intelectual, de publicaciones influyentes. Se llama poner la Isla en el mapa global. En esta coyuntura PR no puede darse el lujo de tener una oficina en Disney simplemente porque sí.

Hubiera entendido si esa oficina se hubiera creado por PRIDCO (Fomento Industrial) para hacer algo bien sencillo. Todas las semanas llegan a PR barcazas repletas de productos “Made in China” provenientes del puerto de Jacksonville, en Florida, para que Walmart y otras megatiendas sigan vendiendo, beneficiándose de la economía adicta al consumo que tenemos. Esta oficina debería tener como único objetivo que esos mismos furgones que llegan llenos a Puerto Rico y regresan vacíos a Florida salgan llenos de la Isla con productos que le vayamos a vender a la diáspora boricua en ese y otros estados. Igualmente, aprovechar nuestra relación con otras culturas hispanas para venderles bienes y servicios a los cubanos y mexicanos, que cada vez más demuestran su acceso al poder norteamericano.

Ahora, donde sí creo que hace falta que pongamos oficinas de Desarrollo Económico y extensiones de la UPR es en Palo Alto, en Austin, en Cambridge y North Carolina, crear alianzas con Stanford y con el recién creado Centro de Ciencias Vivas de Miami y Nueva York, o con Aalto University en Finlandia. Allí hacen falta oficinas de la UPR y PRIDCO para que nuestros estudiantes talentosos con ideas concretas de negocios vayan y cursen al menos un año de clases, y que parte de sus créditos sea relacionarse con el lugar donde se crean las aplicaciones, el desarrollo de patentes, donde se mueve el dinero del mundo que es al desarrollo de nuevas tecnologías, medicamentos y tratamientos, de nuevos instrumentos financieros. Una universidad no sirve de absolutamente nada si no investiga y es pionera en aquellas cosas que moverán el mercado del futuro, porque aprender lo que hizo Moscoso en los 50 es bueno, pero no genera un solo empleo si no creamos al nuevo Moscoso del 2020.

Pero no estoy descubriendo que el bacalao es salao. Esto ya lo han descubierto otras instituciones y países. Palo Alto tiene allí delegaciones y oficinas con ese enfoque de países como Dinamarca y España. Canadá tiene hasta un consulado allí para estar en el lugar donde se investiga y desarrolla y enviar a su mejor talento, cosa de que se vaya creando el ambiente, el conocimiento y las estrategias para que inversionistas privados metan dinero en aplicaciones, inventos y patentes cuya iniciativa sea de los suyos y el resto es historia.

Hemos tenido y tenemos una que otra oficinita, pero han servido para meter a panas y no se mide la inversión versus la producción y honestamente ha sido poco lo que hemos logrado ahí. Necesitamos acción hoy. Mientras tanto, me cuestiono si es una mala inversión la oficina de PRFAA; después de todo si para salir del Tigre y que se quede por allá tenemos que gastar $200,000, pues no me parece tan mala idea.