31 cotorras puertorriqueñas listas para volar a su hábitat

Por Osman Pérez Méndez / [email protected] 11/29/2016 |03:51 p.m.
El secretario del DRNA, Nelson Santiago Marrero, tienen “altas expectativas” de que la cotorra puertorriqueña se pueda establecer en este bosque. (Archivo)  
La tercera población de cotorras puertorriqueñas se establece en el Bosque de Maricao.

Como si se tratara de una familia a la espera de un parto programado, un grupo de biólogos y otros especialistas del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), el Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre (FWS, en inglés) y el Servicio Forestal Federal (USFS, en inglés) daba ayer los últimos pasos para la liberación de cotorras puertorriqueñas que tendría lugar en la madrugada de hoy en el Bosque Estatal de Maricao.

Esta será la tercera población que se establecerá en la Isla, luego de que la endémica y emblemática ave fuera rescatada de manera casi milagrosa cuando quedaban apenas 13 ejemplares de la especie. La nueva colonia que se espera nazca mañana en Maricao se unirá a las ya existentes en el Bosque Nacional de El Yunque en el noreste de la Isla y el Bosque Estatal de Río Abajo que comparten Utuado y Arecibo. Entre las tres colonias, las cifra de cotorras asciende ya a más de 500 ejemplares, con sobre 150 en la vida silvestre.

 
Primera liberación de la cotorra puertorriqueña

Las 31 cotorras que serán liberadas viven hace un año en la jaula especialmente diseñada para irlas adaptando al ambiente al que se integrarían. Estos ejemplares proceden de los aviarios de El Yunque y Río Abajo, y llevan transmisores que permitirán a los biólogos monitorear su desarrollo. También se han colocado nidos artificiales para facilitar su reproducción, y torres para observarlas. 

El secretario del DRNA, Nelson Santiago Marrero, aseguró que tienen “muy altas expectativas con esta liberación. Este bosque tiene todas las condiciones para que puedan reproducirse”. 

En la jaula principal del aviario, probablemente ajenas a lo que sucedería pocas horas después, las cotorras recibieron nuestra fugaz visita con recelo, moviéndose inquietas y siempre vigilantes en lo más alto de la jaula, en la que sus criadores han colocado ramas y lianas para imitar el bosque a su alrededor. 

Para los biólogos que han estado trabajando con las cotorras, eran unas horas muy especiales, pues aunque sentían alegría por el momento de la liberación, también sentían algo de pena porque no seguirían viendo a diario a esas cotorras que en muchos casos han llegado a poder identificar por su comportamiento. 

En otra jaula, mientras, observaban el inusual movimiento de gente las cotorras que se quedarán viviendo en el aviario, para servir de punto de referencia a las que serán liberadas, mientras se entrenan para su eventual liberación, probablemente dentro de un año. 

Cindy Dohner, directora de la Región Sureste del FWS, dijo sentirse “muy emocionada” por la liberación de los ejemplares de “la única cotorra nativa de los Estados Unidos” y destacó el proyecto como “un ejemplo de cómo se puede recuperar una especie”. 

Paralelo al anuncio de la liberación de cotorras, Santiago Marrero, Dohner y Robert Trujillo, director regional de Recursos Biológicos y Físicos del USFS, firmaron un acuerdo de colaboración interagencial para la protección de la especie. 

Regresa a la portada