¿Ahorrar en tiempos de crisis?

Por Alejandra M. Jover Tovar 07/27/2013 |
Cada chavito cuenta y hay métodos fáciles para ir guardando dinero.
Hoy día parecería un chiste -o hasta un insulto- decirles que hay que ahorrar, especialmente ahora que los chavos no llegan a fin de mes. Pero sí es posible. En serio. (Archivo)  

El panorama económico de la familia puertorriqueña es, literalmente, tétrico: que si la luz, el agua, la gasolina, el pan, el café... parece que no vamos a sacar los pies del plato, pero pare la oreja, porque no todo está perdido.

Hoy día parecería un chiste -o hasta un insulto- decirles que hay que ahorrar, especialmente ahora que los chavos no llegan a fin de mes. Pero sí es posible. En serio.

De hecho, tener dinero ahorrado (por poco que sea) no es un lujo, sino una necesidad: nunca se sabe cuándo al carro le va a dar por chavar, al nene se le rompe el bulto de la escuela o hay un familiar que se enferma y hay que ayudar a pagar cuentas. En el diccionario de la Real Academia Española, “ahorrar” significa, entre otros, “guardar dinero como previsión para necesidades futuras”. Y así es que tenemos que verlo: no como un lujo, no como una utopía o un cuento de camino, sino como un seguro para nosotros mismos.

Sincérate contigo mismo y los tuyos

Si no tienes dinero, acéptalo. Darse contra el seto a fin de mes es una experiencia dolorosa, pero si todos en el hogar están informados de la realidad de la economía familiar, te evitarás muchos problemas.

¿No hay chavos para un bulto nuevo este año? Pues usa el viejo. ¿No pueden ir al cine el fin de semana? Alquilen una película. ¿No puedes pagar el celular? Busca un plan más económico. Lo importante es involucrar a tu círculo y dejarles saber que se está en plan de ahorro y que no pueden pedir como antes.

Convierte a tu familia en tus aliados: hasta los más pequeños entienden cuando se les explica que no hay dinero para lujos: háblales de guardar dinero; haz que se ganen sus chavitos a cambio de hacer labores en el hogar, etc. Así entenderán el valor de un dólar y lo duro que es desperdiciarlo.

Viviendo al contado

Hay algo que debes entender: las tarjetas de crédito no son necesarias para vivir y, en realidad, no son “dinero”: son deudas que vas acumulando.

Lo ideal sería que las desaparecieras de tu vida, pero si no puedes, busca transferir el balance a una tarjeta con anualidad inferior o una carga crediticia más pequeña.

Otro consejito es pagar con tarjetas de débito. Como experiencia personal, he encontrado que si tengo dinero en efectivo a la mano termino gastando más. Siempre se debe tener algo en la billetera para una emergencia, pero es lo mínimo. El resto del tiempo, es mejor pagar con la tarjeta de débito porque así tienes más control de lo que gastas y, de hecho, puedes detectar patrones de consumo que, si fuera necesario, puedes remediar.

Inténtalo. Se puede... y se debe hacer. Poco a poco cambiarás tus hábitos y ahorrar dejará de ser un sueño.

“Gustitos” que matan


El sándwich en el carrito de la esquina y la dona a media tarde son ricos y todos caemos en estas tentaciones... pero todas ellas cuestan chavos.

La gente de incharge.org trae el caso del café gourmet como ejemplo. ¿Hay algo más sabroso que un café con crema batida y caramelo? Pero cuidado, puedes estar asesinando tu bolsillo porque el gustito te saldría como a $5 por taza. En una semana laboral son $35 y, en un mes, $140. Más claro no canta un gallo.

Consejo: Compra tus meriendas en una megatienda y distribúyelas para la semana. Gastarás muchísimo menos. ¿Y el café? Hazlo en casa y llévalo en un termo.

Evita los recargos


Ok, las salidas al cine son caras y lo mejor es alquilar una película. Pero... ¿y si no la devuelves a tiempo? Pues es dinero que se va por el drenaje.

No alquiles una película si no piensas verla ese mismo día. Lo de “la veo mañana” hace que pase la semana y sigas gastando y gastando sin darte cuenta.  Incharge.org recomienda poner recordatorios en el teléfono, mensajes en la nevera o hasta sticky notes para que no se te olvide devolverla porque, día a día, es peso a peso. 

Consejo: Servicios de renta por correo. Te cobrarán una cantidad fija mensual y verás todo lo que quieras, ya sea porque lleguen al buzón o las descargues por Internet.

Ojo con las “ofertas”


Ten conciencia de lo que realmente necesitas y vas a consumir en tu hogar. Ese frasco de cinco libras de nueces puede tener un precio atractivo pero, a menos que seas una ardilla o tengas un familión al que le encanten los cashews, estás botando los chavos.  Ojo avisor con las “megaofertas”  y no te dejes deslumbrar por precios, porque al final podrías estar hasta botando comida.

Consejo:  Revisa lo que tienes ya en la casa y haz una lista de lo que necesitas. Luego, al momento de comprar, verifica las fechas de vencimiento y calcula si te lo vas a comer todo a tiempo. Por ejemplo, el frascote de cinco litros de aceite puede tener un precio buenísimo, pero podría terminar rancio antes de que lo consumas.

Chequea el celular


Es cierto que cada vez menos personas tienen teléfono de línea fija y andan con su celular a todas partes. Más allá de la “sobrecomunicación” que esto genera, lo que aquí nos interesa es gastar  menos.

En incharge.org sugieren que se baje el plan de categoría. Para ello, recomiendan que reúnas las facturas de los últimos seis meses y verifiques cuántos minutos usaste, el gasto total, etc. Si no tienes “roll-over”, lo que no usaste se perdió.

Consejo: Si ya tienes el plan más bajo, reduce el consumo. También revisa los “añadidos”: ¿realmente necesitas internet en el celular? ¿Tienes  mensajes de texto, pero nunca los usas? Pues elimínalos.

Olvida el “full price”


 Hay cosas que, obviamente, no debes comprar usadas (zapatos, artículos de higiene, etc.) pero hay otras que sí: desde equipos de ejercicio hasta vehículos, puedes conseguir lo que necesitas a una fracción del precio.

 En internet puedes conseguir  buenas ofertas, pero debes estar pendiente: no todos los vendedores son confiables. Verifica que las páginas que visites tengan el sello del Better Business Bureau (BBB) o que sean certificadas.

Consejo:  No compres en temporada. Espera a que pase la fecha clave (madres, Acción de Gracias, etc.) y encontrarás precios aún más bajos. También puedes comprar con tiempo e ir guardando.


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