Arzobispo exhorta a retomar valores cristianos y rechaza la pena de muerte

Por Cynthia Lopez Cabán / cynthia.lopez@gfrmedia.com 03/29/2013 | 09:01 p.m.
La procesión del Viernes Santo, continuó con el Viacrucis que bajo un cielo gris recorrió las calles del Viejo San Juan. (andre.kang@gfrmedia.com)  
La ceremonia de las Siete Palabras comenzó al filo de la 1:30 p.m. mientras todavía lloviznaba en la ciudad capital.

Con un llamamiento a retomar los valores cristianos para superar la crisis social que enfrenta el país, concluyó esta tarde el arzobispo de San Juan, Roberto González Nieves, la Prédica de las Siete Palabras y la Liturgia del Viernes Santo en la Catedral de San Juan.

Ante un recinto repleto de hombres y mujeres que profesan la fe cristiana y de turistas curiosos que entraron a observar el ritual religioso, el prelado también se pronunció en contra del aborto, la pena de muerte, la pobreza y la injusticia.

La ceremonia de las Siete Palabras comenzó al filo de la 1:30 p.m. mientras todavía lloviznaba en la ciudad capital. Como en años anteriores, varios laicos y religiosos leyeron y reflexionaron sobre las últimas Siete Palabras que pronunció Jesús durante su crucifixión, antes de morir, según el credo cristiano.

Uno por uno, los siete hombres repasaron las conocidas frases como “Perdónalos que no saben lo que hacen”, “En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso” o “Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado”, en prédicas que intentaban conectar a la realidad cotidiana.

González Nieves comentó sobre la quinta frase: “Tengo sed”. Utilizando esta imagen, el religioso afirmó que el país muestra unos “síntomas” que delatan la “sed de Dios y de buena obras” que sufren los puertorriqueños.

 Estos síntomas, según el prelado, son la terminación del embarazo, el abuso sexual, los divorcios, la desigualdad económica y la violencia doméstica.

“Esa crisis se manifiesta en el ojo por ojo, la soberbia partidista y la corrupción”, afirmó González Nieves.

Ante esa sequía, invitó a las personas que le escuchaban a saciar su sed con la oración, la misericordia y el amor que habita en la enseñanza cristiana.

“Para que Puerto Rico no sea un país carente del agua viva de Jesús”, insistió el religioso, mientras Rebecca Rivera, de 12 años, sentada junto a su familia tomaba una foto del religioso con su celular.


Llegan desde diversos pueblos

 La familia de Rebecca viajó desde Vega Baja para escuchar las Siete Palabras y participar de la Procesión del Viernes Santo.

“Somos cristianos practicantes y queremos infundirles a nuestros hijos que esta es una semana diferente y que no puede pasar inadvertida”, explicó a este medio la madre de la niña, Amarilys Rivera, durante el receso previo al inicio de la Liturgia.

La familia se sentó en primera fila a un extremo del altar, desde donde seguían todos los rituales y las oraciones que encabezaba el monseñor.

En otra esquina del templo, donde descansan los retos de Juan Ponce de León, del primer gobernador de Puerto Rico y del cardenal Luis Aponte Martínez, Nelissa Fernández y Juan Carlos Fernández, una pareja de Dorado, también seguían la solemne ceremonia.

Conforme pasaban el tiempo y se acercaba la hora de la Procesión, que recorre las calles de la ciudad amurallada, la Catedral se atestó de personas que se acomodaron en los pasillos y en las escalinatas del recinto.

Turistas de New Hampshire, Florida y Texas se asomaban por el lugar para visitar los diferentes altares de la histórica iglesia. Una mujer llorosa y con su hijo en brazos, sollozaba frente al altar del beato Carlos Manuel Rodríguez y otra mujer joven, al otro lado de la Catedral, leía una oración frente a una imagen de Jesucristo cargando la cruz.

La luz de las velas blancas encendidas en los diversos altares se confundía con los rayos de luz que se colaban por los vitrales de las ventanas al tiempo que los abanicos soplaban aire tibio.

 En la Liturgia del Viernes Santos -hoy no se celebra misa-, el monseñor retomó la prédica de los valores cristianos y la necesidad de abrazar estos principios para construir un mejor país.

“La cruz nos invita a defender la vida humana”, enfatizó.

Abiertamente rechazó la pena muerte a escasos días de que un jurado rechazara imponer este castigo a Alexis Candelario Santana convicto del asesinato de 22 personas.

 “La pena de muerte es darle autoridad de asesino al Estado”, apuntó. “Los católicos debemos oponernos a lo que atenta contra la vida en todas sus etapas”.

 Entonces volvió a reiterar el rechazo al aborto, al suicidio y a la eutanasia. También rechazó la desigualdad social y la pobreza.

“La muerte por hambre es más lenta que la muerte en la cruz”, subrayó el religioso.

Concluida la Liturgia, encabezó la procesión que bajo un cielo gris recorrió las calles del Viejo San Juan.