Autorretrato Jaime Perelló: “Soy de una raza pura” -VÍDEO

Por Nydia Bauzá / nbauza@primerahora.com 04/13/2013 |
Para el presidente cameral, las salidas al cine son todo un evento familiar. (wandaliz.vega@gfrmedia.com)  
El presidente de la Cámara es fanático del cine, canta karaoke y volvería a ser desobediente civil.

Pasó 30 días tras los barrotes de la cárcel federal y, si tuviera que dar marcha atrás al tiempo, Jaime Perelló Borrás volvería a hacer desobediencia civil por la lucha que libró el pueblo para sacar a la Marina de guerra estadounidense de la Isla Nena.

“Con todo y el sufrimiento de estar desconectado de mi familia, no me arrepiento de haber hecho desobediencia civil por la causa de Vieques”, afirma el presidente de la Cámara de Representantes. Aquella decisión que “marcó su vida” la tomó en conjunto con su mentor político y entonces alcalde de Carolina, José Aponte de la Torre, subraya.

“En un momento dado, me dijo: ‘Jaime, si tú tienes la convicción de que debes dar este paso para lograr lo que queremos lograr, pues hazlo. Yo lo voy a hacer también’. Decidimos entrar a terrenos restringidos en unión a otros líderes y figuras reconocidas. Creo que fue un paso importante”, dice.

“Eso marcó mi vida, le ha dado mucho fundamento a lo que ha sido mi vida política... las cosas que son para beneficio del pueblo de Puerto Rico las defiendo, las lucho y llego hasta las últimas consecuencias. Que son decisiones difíciles, sí; que me arrepiento, no”, rememora el ahora líder legislativo en una entrevista que le hicimos en la sala de un cine en Plaza Las Américas.

Perelló escogió ese lugar porque es un cinéfilo, un fanático de la pantalla grande. “Tan pronto tengo un espacio en la agenda, mayormente sábado o domingo, venimos al cine. A mis tres hijos –Jaime, Gabriela y Kiara– les fascina. Ya durante la semana ellos están identificando qué película quieren ver”, dice acomodado en una de las butacas del cine popcorn en mano.

Acompañado por su esposa, Rosa H. Vicente, cuenta que para la familia es todo un ritual. “Salimos de casa, almorzamos juntos y nos vamos al cine. Siempre hay mucha gente y si venimos aquí, al centro comercial, eso me da una oportunidad de hablar con mucha gente desde que salgo de mi carro hasta que entro a la sala”, sostiene para agregar que hay gente que aprovecha para plantearle asuntos relacionados con los problemas que aquejan al país.


Amante de películas de drama, biografías y de suspenso, entre las últimas que ha visto, recomendó a Les Miserables, –que le arrancó lágrimas– y a Lincoln. “Esta es una película que cualquiera que esté en la vida pública debe ver”, dice. También vio recientemente GI Joe. 

Sus filmes favoritos son muchos, pero destacó las clásicas Schindler’s List y Star Wars y, del cine puertorriqueño, elogió La guagua aérea, Lo que le pasó a Santiago y dijo que tiene en agenda ir a ver Broche de Oro.

Aunque el family room de su casa tiene un buen sofá, no pierde las esperanzas de habilitar un cuarto como un pequeño cine.

El día antes de la entrevista, se fue con su hijo a jugar Gotcha para celebrarle el cumpleaños y terminó con Bengay. “Me fui con mi hijo y cuatro más de 15 años, y este año yo cumplo 40... Me duelen los muslos, la espalda y no porque me hayan dado bolazos, es que me duele el cuerpo por estar ñangotao escondiéndome”, cuenta riendo. “Lo pasé bien, pero estoy todo adolorido. Me acoplo mucho a lo que mis hijos quieran hacer. Mis hobbies son los de ellos”, dice Perelló.

Cuenta que su niñez fue muy buena porque siempre hubo mucho amor. Su papá, Luis Perelló, fue ayudante del ex gobernador Rafael Hernández Colón en su primer cuatrienio, y su mamá, Carmen Borrás, laboró como ejecutiva de seguros en una compañía privada.

La vena política le viene de ambos lados. Su mamá estuvo activa en campañas. “Era una líder y mi papá era un personaje, un agente libre”, dice para agregar que conserva una carta de felicitación que Hernández Colón les envió a sus padres en 1973 con motivo de su nacimiento.

Es el tercero de cuatro varones. “No me crié en la opulencia. Tuve una madre que luchó para echarnos para alante, pero hubo momentos en que recibimos asistencia económica. Mi mamá me dejaba en casa de mi abuela para que me cuidara y lo que nos daba de dinero en aquel momento eran los famosos cupones. Mi mamá, siendo una gran trabajadora, se las vio duras”, relata. Su padre falleció a los 48 años de una embolia pulmonar y su madre, quien después murió de cáncer, luchó para garantizarles no solo una buena educación, sino unos buenos principios.

Estudió en la Academia Santa Teresita, en Santurce. Conoció a su esposa en una campaña política de Héctor Luis Acevedo. “Nos fuimos conociendo y tiempo después nos enamoramos”, cuenta. Tienen 16 años de casados.

¿Qué música prefiere?

Desde que nací, José Luis Rodríguez, José José, Sandro y Rafael eran los artistas de mi mamá y toda esa es la música que yo escucho.

En la casa de su abuela paterna, Marta Walker, frente a la plaza de Carolina, en época de fiestas patronales se disfrutaba a Frankie Ruiz y Lalo Rodríguez. “Viví toda esa época y todavía me fascina la salsa”, cuenta el legislador.

Es fanático de Ricardo Ray y Bobby Cruz y Gilberto Santa Rosa. “En mi iPod hay de todo. Me gusta la música clásica, el bolero de tríos..., toda la música que mis hijos no quieren escuchar”, dice. También, le gustan Madonna y Ana Gabriel, pero Lucecita Benítez es su artista favorita. “She is the top”, afirma para subrayar que, cuando radicó su candidatura a la Cámara, utilizó como tema uno de los grandes éxitos de “La Voz Nacional”: Soy de una raza pura y rebelde.

“Esa canción representa la lucha de los puertorriqueños orgullosos de lo que somos. ‘Pura’ porque somos puertorriqueños y ‘rebelde’ porque hay una rebeldía natural de uno no quedarse sentado, sino de tomar acción”, afirma Perelló, también admirador del cantautor Danny Rivera. Cuando de música autóctona se trata, prefiere al “Jíbaro”, Andrés Jiménez. De ahora, le gusta la cantante Kanny García.

No es un bailarín de salsa, pero se defiende. De hecho, está entusiasmado y va a tomar clases. “Bailo todo como merengue y en una actividad vimos a unos amigos bailando salsa y nos dio una envidia del cará. Así que tenemos un reto para en la próxima quedarnos con el canto”, dice el legislador, que toca güiro en fiestas de Navidad y, cuando hay un karaoke, imita a José José.

Antes de terminar la entrevista, lo convencimos de que entonara a capela uno de los grandes éxitos del vocalista. “Ya lo pasado pasado, no me interesa... ya olvidé, ya olvidé...”, tarareaba el presidente de la Cámara. “Que conste que no soy cantante...”, decía riendo a carcajadas.