Bolsitas en los techos y estucado en cascaritas en escuelas-VÍDEO

Por Rosita Marrero / rmarrero@primerahora.com 08/29/2013 |
En la escuela Laurentino Estrella Colón, en Camuy, se clausuraron tres salones de clases para atender la presencia de asbesto. (Para Primera Hora / Nelson Reyes Faría)  
Son las “únicas escuelas que quedan” con material de asbesto en techos.

Son estructuras muy viejas, en las que a lo largo de los años han estudiado miles de niños y niñas y han laborado cientos de maestros y maestras, ajenos, tal vez, a que los techos y paredes que los albergaban contenían asbesto, una amenaza latente que aún hoy está presente.

La escuela pública Ignacio Miranda que ubica en la urbanización Las Colinas, en Vega Alta; y la Laurentino Estrella Colón, en la avenida Muñoz Rivera en Camuy, son las únicas escuelas, según indicó la Autoridad de Edificios Públicos (AEP), que tienen asbesto en sus techos, razón por la que varios de sus salones fueron cerrados hasta que los repararon y el material con asbesto fuera removido.

La Ignacio Miranda se terminó de construir en 1976 y la Laurentino Estrella, que comparten con el Departamento de Educación, se concluyó en 1975.

En medio del bullicio y la natural algarabía de los estudiantes de la Ignacio Miranda, en su hora de recreo, Primera Hora pudo observar las áreas en que el estucado y el material con asbesto fue removido.

La directora de la escuela, Wanda Olivo, hubiese preferido que removieran el estucado en su totalidad, pero parece que no había presupuesto.

Remover el material de cada salón cuesta entre $2,000 a $5,000.

“De hecho hay todavía. Lo que se había pedido es que se removiera todo. Lo que se aprobó fue remover las áreas en vejiguitas como hay cuando están presente las filtraciones, que se hacen bolsitas. Se removieron en la parte de arriba, en dos salones; y en la pared de abajo, en otros tres salones y en el pasillo”, dijo.

“Hay dos escuelas en Puerto Rico que tienen asbesto y la mía es una de ellas. Ellos supervisan continuamente cuando se ve alguna bolsita. Viene una compañía y mide el aire y examina todo esto”, señaló la directora.

“Lo ideal es que me remuevan todo lo que tiene estucado en esta escuela. Yo me imagino que no se ha removido por el costo. Viene una compañía sub contratada que usa un equipazo con microscopio, unas bombas absorbiendo aire dentro y fuera del edificio. Esa es la compañía que contratan para velar que se haga lo correcto. Unos hacían el trabajo y otros lo evaluaban. El Departamento de Educación está auspiciando esto. Lo hizo de manera muy profesional y cuidadosa”, apuntó.

“Cuando vi lo que pasó en la Universidad de Puerto Rico, me dije: '¿Cómo es posible? Si ellos vinieron en verano. No puedo imaginarme que la UPR, que tiene más chavos y más poder, hagan una cosa así”, observó.

En tanto, la secretaria, Ilsa Cintrón, dijo: “Llevo 22 años aquí en esta oficina y ahora es que la vienen a arreglar. Son 22 años expuesta al cáncer”.

 
Bolsitas en los techos y estucado en cascaritas en escuela

Son estructuras muy viejas, en las que, a lo largo de los años, han estudiado miles de niños y niñas y han laborado cientos de maestros y maestras, ajenos, tal vez, a que los techos y paredes que los albergaban, contenían asbesto.


No solo fue en su oficina que removieron material, sino también en la de la directora, donde hay una nueva bolsita bastante abultadita y prominente. En l a sala de la facultad, se ve una filtración justo en el área en la que removieron material y hay un boquete y una perforación.

La profesora Carmen Costa, maestra de segundo grado, lleva 15 años en la escuela.

“Yo sé que aquí había asbesto toda la vida. Esta escuela es viejísima”.

José Ortiz, maestro de música, comentó: “Nos informaron en cierta ocasión que había asbesto en el estucado. Ellos dijeron que había peligro, si se escascaraba y empezaba a salir. Ellos vinieron y taparon. Si yo veo algo por ahí despegado, imagínese. Porque eso es irreversible, el daño que causa. Llevo 24 años. Irreversible en los pulmones. Si algún día me pasa algo, veremos... Puede ser que a los 70, a los 80, pero estamos aquí cumpliendo, desgastándonos para dar vida”.

Tres o cuatro por ciento de asbesto

La directora de la escuela Laurentino Estrella Colón, Myrna Ortiz Rivera, indicó que fueron tres los salones clausurados durante un año, por falta de presupuesto para remover el material.

“Cotejé en el libro de registro, que en los materiales que se utilizaron para pintar el techo se encontró la presencia de tres o cuatro por ciento de asbesto. Se raspó la pintura y ahora no tiene los piquitos (estucado). Los techos están lisos”, acotó.

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