Boricua cuenta odisea en Carolina del Sur

Por Jayson Vázquez Torres 06/19/2017 |00:00 a.m.
Rodríguez indicó que la fábrica como tal, Country Fresh, negoció con ellos para ayudarlos luego de conocer lo que había pasado. (Archivo)  
Richy Rodríguez fue uno de los 150 puertorriqueños que aceptó el trabajo con una empacadora de vegetales y frutas, pero nada salió como esperaba.

Su plan era sencillo. 

Aprovecharía la oportunidad de ir a trabajar a Carolina del Sur por seis meses, juntaría suficiente dinero para  establecer un negocio, "quizás de comida, o algo así" y  regresaría a Puerto Rico con su familia.

La realidad, sin embargo, fue otra.

Richy Rodríguez, de 26 años y natural de Naguabo, pero residente en Humacao, fue uno de los 150 boricuas que fueron reclutados en la Isla bajo falsos pretextos de trabajo en Estados Unidos y terminaron en la calle.

Según relató a este diario, el padre de dos niñas -de 6 y 10 años- se enteró por un amigo de la oferta de empleo sobre una empacadora de frutas y vegetales que, además de pagarles por su labor, les daría alojamiento y transporte en Carolina del Sur. La reclutadora Joint Alliance Staffing era la encargada en Puerto Rico de buscar a los empleados.

"Yo había acabado de llegar de Carolina del Norte a Puerto Rico. Estuve dos meses (en la Isla) y decidí irme de nuevo por un tiempito con esa gente", indicó el joven, quien había laborado en una empacadora de pollos.

Llenó la solicitud por Internet, aunque le había estado raro que para hacerlo lo primero que le pidieron fue el número de Seguro Social y una identificación.

"En la situación que me encontraba, dije: ‘me voy a tener que arriesgar’", contó Rodríguez, quien estaba desempleado

"No me entrevistaron, ni nada. Me dijeron que si me quería ir ese mismo sábado. Les dije que no podía, que para el próximo", recordó.  De inmediato le enviaron el pasaje con el que supuestamente viajaría a Orlando, Florida y después a Carolina del Sur. El 27 de mayo se fue.

En el aeropuerto, una reclutadora, de quien no recuerda su nombre, le entregó un papel que debía firmar en el que le establecía que estaba en deuda con la compañía de reclutamiento y que debía devolver el dinero del pasaje aéreo.

Al llegar a Orlando, "la cosa se siguió poniendo rara". En lugar de volar a Carolina del Sur, lo recogieron, junto a otros boricuas, en dos guaguas para llevarlos hasta el otro estado. Eran nueve horas de viaje que se convirtieron en muchas más por paradas a "comer y descansar".

Una vez en el hotel, les explicaron que debían pagar también el alojamiento, a diferencia de lo que le habían indicado cuando fueron reclutados. 

"No nos dijeron que cada vez que cobráramos nos iban a sacar la renta. Una renta carísima y teníamos que vivir tres en un cuarto de una cama", detalló. El alquiler mensual de ese cuarto era de $1,700 entre los tres.

"Empezamos a trabajar. Yo no sabía todavía lo que estaba pasando. El día que comenzó el caos, fue cuando cobraron los que llevaban una semana antes que yo", recordó. Allí vieron que cobraron mucho menos de lo que les habían prometido. Para colmo, el hotel en donde se estaban quedando los desalojó a todos.

"No pagaron el hotel. El hotel nos sacó a todos. (La compañía reclutadora) nos quitó la renta y no la pagaron. Deben $46 mil en el hotel que yo estaba", explicó.

Algunos de los boricuas terminaron buscando refugio en una iglesia, mientras otros se fueron a otro hotel.

Rodríguez indicó que la fábrica como tal,  Country Fresh, negoció con ellos para ayudarlos luego de conocer lo que había pasado.

Country Fresh rompió relación con Joint Alliance Staffing y les ofreció contrato a los que quisieran quedarse a trabajar por los seis meses que les habían prometido. 

"Ellos llegaron a un acuerdo con nosotros porque el gerente es boricua y nos dijo: 'Yo voy a ayudarlos'. Nos pagaron el hotel nuevo y nos dieron una compra", aseguró.

Rodríguez aceptó la nueva oferta de empleo aunque esperará a cobrar la primera nómina para saber cuánto ganará y si se quedará los seis meses.

De los que se fueron con él, muy pocos decidieron aceptar el trabajo. Otros se fueron a una compañía de cortar carnes en Carolina del Norte.

"Yo me iba a ir pa’ allá, pa' las carnes. Pero el trabajo (en Country Fresh), no te lo puedo negar, me gusta porque lo domino", indicó quien no tiene planes para después de concluido el nuevo contrato. Eso sí, no quisiera quedarse en Estados Unidos.

"Mi propósito era, como inventarme un negocito de comida o algo así, para no tener que irme (de la Isla). Yo sé que la situación en Puerto Rico está difícil. Pero dejar la familia no es fácil, uno sufre. La pequeña cumple 6 años ahora en julio y la grande cumple 10 en septiembre. No es fácil estar lejos y verse así de no poderle dar algo bueno a tus hijos", lamentó.

La Oficina del Procurador del Ciudadano en Puerto Rico activó el protocolo de la Red de Migrantes y Trata para el manejo de situaciones que revelen explotación laboral luego de que se diera a conocer la situación de estos 150 puertorriqueños.

Además, el Departamento de Trabajo federal activó de inmediato un protocolo en el que se involucraron el Departamento de Justicia federal, el FBI, el Fiscal General y el Departamento de Seguridad Nacional. 

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