Celebran dos meses de paz en Llorens -VÍDEO

02/16/2013 |
La comunidad está de plácemes e inicia campaña de prevención con residentes de El Prado.

Los optimistas le daban dos semanas de vida. Para los más realistas, era cuestión de horas. Sin embargo, ambos se equivocaron.

Ya han pasado casi dos meses de aquel histórico pacto de paz que acordaron los bandos rivales por el control de los puntos de drogas del residencial Luis Llorens Torres y el acuerdo sigue más vivo que nunca.

La riña entre los grupos de Los 20 y Calle 4 viene de años, pero ya había alcanzado niveles insospechados. Inocentes habían caído en medio de esta lucha de poder y áreas dentro del complejo delimitaban hasta dónde podían llegar los miembros de cada bando dentro del inmenso complejo. Todo esto es parte del pasado.

Ayer la comunidad no solo festejó el logro, sino que se mostró confiada en que llegará a un año sin violencia en el complejo.

En colaboración con la Alianza Sicosocial de Puerto Rico y la compañía administradora del residencial, A & M Contract, la comunidad instaló un rótulo en las tres entradas principales del complejo que dice: “La comunidad se pone de pie contra la violencia”.

En ellos llevarán un conteo sobre los meses que llevan sin que se registre un incidente violento en el lugar.

“Ya no se dan tiros. En el siete hay paz y nunca tiran tiros. Hay paz en Llorens”, expresó Antonio, de nueve años.

¿Te gusta que haya paz?

Sí, porque podemos bajar y podemos jugar con nuestros amiguitos. Antes bajábamos, pero tiraban tiros y, como a mi mamá no le gustaba, teníamos que subir.

Ayer, en Llorens, sin duda, se respiraba un ambiente sosegado, el cual floreció en momentos en que el grupo de flauta Los Zumbadores deleitó a los presentes con lindas melodías.

La comunidad de Llorens festejaba, además, el inicio de la grabación de la obra de teatro Por amor en el caserío, en la cual participan residentes del complejo. El filme, apoyado por la compañía Cinecoop, documentará lo que ocurrió aquel 3 de enero, cuando se concretó el acuerdo ante la presencia de vecinos y líderes del lugar.


El acuerdo se dio, en gran parte, gracias a la intervención del joven barbero Misael Ayala, quien sirvió de enlace entre los miembros de cada bando.

“Hoy, el sueño de estos jóvenes empieza a hacerse realidad. Empezamos a grabar una película que va a documentar yo creo que uno de los milagros más grandes, que jóvenes se unieran para hacer la paz”, expresó Hipólito Avilés, de Cinecoop.

Los invitados especiales durante la actividad fueron los niños y jóvenes del residencial El Prado, en Río Piedras, que recientemente sufrieron la pérdida de seis de sus vecinos que fueron atropellados por un vehículo en el cual viajaban dos individuos que, tras golpearlos, prosiguieron la marcha. Entre las víctimas fatales había cuatro niños.

“Estamos un poco tristes por eso, pero hay que seguir adelante. Hemos bregado la situación tranquilamente y todo lo dejamos en manos de la justicia”, dijo Gabriela Ortiz, de 13 años.

A Nathalia Acosta, de 14 años, le pareció muy buena la iniciativa de la campaña en contra de la violencia que busca, además, integrar a los más pequeños para que desde ya empiecen a trabajar a favor de una cultura de paz.

“Nos parece muy bueno porque es una manera de expresarnos, de rescatar nuestros valores y de unirnos como hermanos”, comentó Nathalia.

Su mensaje a los jóvenes como ella que podrían estar en medio de una cultura violenta es ayudarse entre ellos mismos para rescatar los valores del país. “Nosotros somos el futuro de Puerto Rico y podemos hacer la diferencia”, señaló la residente de El Prado.

Reconoció, al igual que sus compañeros, que hay personas que piensan que de los residenciales públicos no emerge nada positivo. “Que nosotros vivamos en un residencial no significa que seamos malas personas, somos gente buena, de corazón”, sostuvo.

“De ahí es que salen los abogados y to’”, añadió Gabriela Ortiz, de 13 años.

En la tarde, la celebración continuó con la realización de una marcha a la que asistieron vecinos y figuras del país. Los participantes, en su mayoría, vistieron camisetas blancas y rosas con el lema “Por amor”.

Estas tenían dibujadas un corazón en cuyo interior llevaba varios de los valores que como sociedad hemos perdido, como la bondad, el respeto y la lealtad.