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Comunidad de Toa Baja es levantada por sus residentes

Por Osman Pérez Méndez / [email protected] 05/13/2018 |11:45 p.m.
La líder comunitaria Carmen Milagros “Milly” Chévere explicó que fue vital el movimiento de solidaridad para sacar adelante el vecindario. ([email protected])  
En Villa Calma, los vecinos no se quedaron de brazos cruzados tras María y hoy van camino a la recuperación.

TOA BAJA. Su casa está habitable, aunque continúa en proceso de rehabilitación.

Las cicatrices de la terrible inundación que cubrió prácticamente por completo el hogar en la comunidad Villa Calma, se pueden ver aun, incluso hasta la altura del techo. 

Pero doña Andrea Medina Jiménez tiene más que claro cuál sería su destino, de no haber sido por la ayuda recibida durante el paso del huracán María, como en los días posteriores a la devastación que provocó. 

“¿Sin ayuda? Pues estaría en el cementerio de Toa Baja”, afirmó sin rodeos al hablar de la traumática experiencia en la cocina comunitaria de Villa Calma, donde vecinos y voluntarios de las organizaciones AARP Puerto Rico y Foundation for Puerto Rico se reunieron para celebrar el avance de las labores de recuperación. 

Medina, quien fue rescatada “en una yola” luego que saliera de su vivienda para no morir ahogada y se aferrara a una verja, vive hoy agradecida de toda la solidaridad recibida. 

La líder comunitaria Carmen Milagros “Milly” Chévere explicó que fue vital el movimiento de solidaridad para sacar adelante el vecindario.

Agregó que también fue esencial el papel que tuvieron las organizaciones sin fines de lucro AARP y Foundation for Puerto Rico (FPR). 

AARP se enfoca en “promover el valor y bienestar del adulto mayor”; y FPR “impulsa oportunidades para el desarrollo social y económico”. 

“Aunque nosotros empezamos solitos haciendo este trabajo de limpiar casas, al entrar Foundation for Puerto Rico -y junto con ellos AARP-, básicamente lo que hicieron fue facilitarnos y agilizar el trabajo de limpieza y hacer posible que nuestra comunidad, hoy por hoy, luzca como luce. Ha sido una de las mejores cosas que nos ha pasado. En términos de la recuperación, si no hubiéramos trabajado juntos no hubiera sido posible”, aseguró la líder comunitaria.

A base del censo que efectuó la propia comunidad, unas 350 viviendas se perjudicaron por las inundaciones, vientos y el problema de escombros.

Durante la contabilidad, detectaron –además- que había sobre 200 ancianos allí, muchos de ellos viviendo solos y con diversas enfermedades. 

Al refugio, improvisado por los vecinos en una escuela cerrada, llegaron ancianos con diabetes, alta presión, casos de Alzheimer (que tenían problemas, incluso, para identificar), casos con fracturas de cadera porque se habían caído en medio de la inundación, y hasta un envejeciente sordomudo con el que no podían comunicarse. 

“Fue bien difícil canalizarlo, encontrar familiares, proveerles ayuda médica. Ahí nos dimos cuenta de la gran necesidad, del reto que enfrentábamos con esta población de ancianos”, recordó. 

Por si fuera poco, les esperaba el desastre dejado por la inundación que sepultó por completo en agua y fango una parte considerable de la comunidad, llegando a destruir varias de la viviendas. 

Los vecinos entendieron la urgencia y comenzaron a colaborar entre todos para sobrevivir. Así nació el Movimiento Abrazos Solidario de Villa Calma, que sigue activo y expandiendo sus actividades y alcance. 

Milly comentó que más allá de que la recuperación se trata de un trabajo “fuerte, bien deprimente y que conlleva mucho esfuerzo físico para realizarse”, necesitaban herramientas y otros equipos,como máquinas de lavar a presión. AARP facilitó ese proceso de recuperación. Hoy día, ya han conseguido limpiar 84 viviendas. 

José Acarón, director estatal de AARP Puerto Rico, explicó que luego del huracán, la organización detuvo su agenda y se movilizó a ayudar, alcanzando “sobre 26 pueblos”. Al mismo tiempo, AARP Foundation recaudó $800,000 que se repartieron por toda la Isla. 

“Buscamos organizaciones y fundaciones que pudiéramos darle esos fondos, para trabajos comunitarios como este, en Villa Calma. Le dimos $100,000 a Foundation for Puerto Rico”, explicó Acarón.

Vital la colaboración

“AARP y Foundation for Puerto Rico creamos este fondo para esta comunidad, donde lo interesante es que no se contrató a una compañía, se contrató a la misma comunidad para ayudar en el proceso. Creas empleo, empoderas a la comunidad y creas ese abrazo solidario como se llama el movimiento de Villa Calma, donde se hace sostenible a largo plazo para poder responder cualquier eventualidad”, afirmó Acarón. 

“Esto es un ejemplo importante de cómo diferentes organizaciones, comunidades y empresa privada tenemos que unirnos todos para crear el cambio”, recalcó.

La vicepresidenta de Foundation for Puerto Rico, María Jaunarena, también celebró el logro de Villa Calma. Detalló que la comunidad, ya organizada, les explicó que “su necesidad más grande eran los materiales para trabajar, las palas, serruchos, ayuda para sacar los escombros, limpiar los hogares. Y eso fue lo que hicimos”. 

“Foundation for Puerto Rico fue un vehículo para allegar los recursos a las comunidades. Todo es la colaboración, y en la colaboración es que se va a empezar a levantar Puerto Rico mucho más rápido”, afirmó Jaunarena. 

“Con este proyecto, en vez de contratar a una compañía de afuera, pues fueron los mismo jóvenes de la comunidad quienes se organizaron. Y es un poco una iniciativa empresarial. Ellos decidían qué había que comprar, el orden de prioridad y el tiempo a dedicar a cada vivienda, cuál era su meta. Ahora han visto otras necesidades y han decidido que pueden atenderlas como una pequeña empresa comunitaria” dijo con orgullo. 

Más allá de la celebración, Villa Calma tiene claro que le queda muchísimo por hacer. En la siguiente fase, esperan completar la limpieza y rehabilitación de otras 50 viviendas, y continuar desarrollando otras iniciativas, como la cocina comunitaria que a diario alimenta a decenas de vecinos y voluntarios. 

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