Confinados se rehabilitan ayudando al prójimo

10/09/2012 | 03:44 p.m.
Un grupo de diez reos de Bayamón 501 y Anexo 384 en Sabana Hoyos se dedican a reparar sillas de ruedas, andadores, camas de posición y bastones.

Cuando Juan Carlos Meléndez Serrano vio a la mujer a la que le entregaría la silla de ruedas, sintió por unos segundos que tenía a su propia abuela de frente. Confinado en la institución de mínima custodia 501 en Bayamón, era natural que las emociones afloraran.

"Es un sentimiento que no se puede describir", contó el hombre mientras se secaba las lágrimas. "Es como ver a mi abuela", añadió.

Meléndez Serrano ayudó a reparar la silla de ruedas que se le donó este martes en la tarde a doña Petra Torres Torres, de 87 años. La mujer se levantó de su silla con ayuda de un bastón y con mucha dificultad llegó a la silla que tenía en sus manos Meléndez Serrano. La entrega fue sellada con un beso.

"Es que te sientes satisfecho. Ves la persona a la que le van a dar la silla y eso se siente bien", dijo Meléndez Serrano.

 El confinado forma parte de un grupo de diez reos de Bayamón 501 y Anexo 384 en Sabana Hoyos, que por los pasados tres años han dedicado entre cinco y seis horas diarias a la labor de reparar sillas de ruedas, andadores, camas de posición y bastones que llegan al Departamento de Corrección de distintas maneras a forma de donativo. Con la entrega hoy, martes, de 31 sillas de ruedas, ya 75 personas se han beneficiado de la iniciativa y las reparaciones continúan.

A Torres Torres, por ejemplo, se le rompió su silla hace un mes y se valía desde entonces de un bastón para moverse.

"Si ellos están aquí (los confinados) yo le pido la bendición a ellos a Dios y que ellos pidan perdón", comentó la mujer vecina de Sabana Seca.

Como parte de la actividad celebrada en el penal Bayamón 501, múltiples parientes de personas encamadas o con limitada movilidad y representantes de centros de ancianos aceptaron las sillas de ruedas, instrumento que usualmente tiene una vida útil de dos a tres años.

Un entrevistado comentó que el tipo de silla entregada se vende fácilmente en el mercado por unos $1,500, aunque hay sillas disponibles para la venta, cuyo costo puede alcanzar los $4,000 y $5,000.

Para Manuel López Rivera, quien lleva 33 años en el sistema correccional y saldría finalmente libre en el 2016, trabajar en el taller de lunes a viernes de 8:00 a.m. a 3:00 p.m. le ayuda a despejar su mente. Como él mismo dijo, la alternativa es "ver televisión".

"Ahora estamos haciendo algo productivo y por los minúsválidos", dijo López Rivera, de 64 años. A su lado, Luis Rancel Faría se solidarizó con el comentario de López Rivera. "Así estoy ayudando a los necesitados y es algo productivo", comentó.

Edwin Cintrón Pagán, presidente del Comité Timón de Personas con Impedimentos Sin Barreras Inc., explicó que la organización ha sido clave como enlace entre muchas de las personas que han recibido las sillas y el Departamento de Corrección.

Mencionó que en Puerto Rico hay unos seis a siete lugares donde se reparan sillas de ruedas, pero el taller en Corrección es el único que hace gratuitamente el trabajo, por lo que representa un alivio para personas de escasos recursos.

En Puerto Rico, sobre 300,000 personas necesitan sillas de ruedas para moverse, dijo Cintrón Pagán.

"Aquí las sillas llegan con moho, las tapizan, las pinta y las pulen", indicó Cintrón Pagán.

Otro de los recipientes de sillas donadas fue Angel Reyes, de 16 años, quien necesita cambiar constantemente de silla debido a que las utiliza para jugar baloncesto, deporte que empezó a practicar hace dos años.

Aunque la silla que le entregaron no le sirve para el deportes, Reyes se expresó agradecidó. "Se siente muy bien (la donación)", dijo.

El jovencito, quien presenció el asesinato de su padre el pasado 18 de de agosto, sigue esperanzado en recoger el dinero necesario para comprar una silla de ruedas para jugar el deporte que tanto disfruta.

Si está interesado en donar una silla de ruedas que ya no utilice, un andador o un bastón puede comunicarse al teléfono 787 702-3303 y procurar Elvin Cale Pacheco, oficial correccional a cargo del programa de reparación de este equipo.