Crudo relato de viuda de soldado muerto en Irak - Ve Vídeo

01/13/2011 |
El soldado murió hace unos días en Irak. (Ve vídeo)

Un mensaje de texto, y nada. Varios correos electrónicos, y nada. Una madrugada en vela, y nada.

Así, sin respuestas, pero con una terrible angustia, transcurrieron las primeras horas del 2 de enero para María L. Robles, viuda de José M. Cintrón Rosado, uno de los dos soldados boricuas que murieron hace unos días en Irak mientras cumplían con una misión como parte de la operación Nuevo Amanecer en el conflicto de guerra.

“Papi, mi amor, no te consigo”, leía el primero de unos cuantos mensajes que la mujer le envió a su esposo a la 1:00 de la madrugada de aquella trágica mañana.

“Mi amor, no sé nada de ti. Me voy a dormir...”, decía el último cuando ya daban las 4:15 de la mañana.

Rendida, “Lizzy”, como llaman cariñosamente a la mujer, se fue a la cama. A su lado, como acompañante, dejó la laptop con la esperanza de escuchar el “tin” que usualmente se escucha cuando se recibe un e-mail que, en este caso, nunca llegó.

Tras unas horas de “descanso”, Lizzy decidió llamar a su amiga Sully, quien precisamente es esposa del otro militar que falleció en la misión, el especialista José A. Delgado.

La voz de un hombre al otro lado del teléfono le dijo a Lizzy lo que ya su corazón, en parte, le había anunciado.

“Tengo que decirte algo: Albert murió”, le dijo el hombre.

“Yo empecé a llorar porque Albert y mi marido siempre estaban juntos en las misiones... yo sabía dentro de mí que mi marido no estaba bien”, relata Lizzy, quien minutos más tarde recibió en su casa la visita de dos militares que, en sus uniformes de gala, le notificaron que su esposo, su querido “Mike”, también había muerto.

Desde ese momento, Lizzy, y sus dos hijos, Kevin y Carlos de 12 y 14 años, respectivamente, están devastados por el trágico incidente.

“Pero, dentro del dolor que tengo, siento orgullo porque Mike murió haciendo lo que más amaba porque mi marido adoraba la milicia... era su vida, su pasión, se sentía comprometido en hacerlo por su país”, dijo la viuda.

De hecho, expresó que Mike, quien fue ascendido el pasado año a sargento, tenía expectativas de iniciar una nueva faceta en el cuerpo militar, pero como enfermero.

“En un año terminaba de estudiar... incluso, estaba haciendo la práctica en varios hospitales acá”, dijo sobre los planes que su esposo tenía.

Mientras Lizzy hablaba y le mostraba a Primera Hora fotos familiares en las que se veía a un Mike alegre, como alegan los que lo conocieron que siempre estaba, el hijo mayor de la pareja, Carlos, expresaba que quería seguir los pasos militares de su fenecido padre.

“Voy a hacerle la guardia de honor”, dijo el joven, quien pertenece a los Junior ROTC y junto con sus compañeros le rendirá honor a su papá durante los actos funerarios.

De hecho, Lizzy destacó que los cuerpos de ambos soldados serán expuestos en la Funeraria Ehret y se les dará cristiana sepultura el mismo día en el Cementerio Nacional.

La fecha todavía está en pausa, pues los restos de los militares aún no han llegado a Puerto Rico, gestión que ha sido retrasada por las cancelaciones de vuelo que se han suscitado a causa de las nevadas que afectan a Estados Unidos.

“Ellos se amaban mucho como amigos y soldados y por eso hemos querido que se haga todo en conjunto”, expresó Lizzy sobre los servicios fúnebres que incluirán una ceremonia de recordación en la que el ayudante general de la Guardia Nacional, Antonio j. Vicens, condecorará a ambos soldados caídos.