¡Cuidado con ese lechón!

12/08/2012 |
El ingrediente más importante de nuestro festejo navideño podría ser un riesgo a la salud.

Hace varios años, se evitaba consumir la carne de cerdo por miedo a contraer la triquinosis, una enfermedad parasitaria, a veces mortal, provocada por la invasión de un tipo de larvas que penetran en las fibras musculares y producen dolores agudos.

No obstante, el riesgo de adquirir dicho parásito fue ampliamente erradicado al implantar cambios en las prácticas de la industria, como la legislación que prohibió alimentar a los cerdos con ciertos alimentos crudos, y la concienciación pública sobre los riesgos de consumir carne poco o mal cocida.

El problema –para nosotros– es que todos los animales tienen bacterias en su piel y su tracto gastrointestinal. Aunque muchas de estas bacterias no siempre hacen daño al animal, algunas tienen el potencial de causar enfermedades en los humanos.

Durante la matanza y el procesamiento del cerdo, la carne se puede contaminar precisamente con las bacterias de la piel o las de los intestinos del animal, así como aquellas bacterias provenientes de los trabajadores, los alimentos, los equipos y hasta el medioambiente en que se cría el animal.

Por si fuera poco, algunos productos presentan más riesgos que otros. Por ejemplo, la carne molida de cerdo tiene más probabilidades de contener patógenos que las chuletas de cerdo, ya que la trituración de la carne ofrece otra oportunidad para que se genere contaminación.

Ante este complejo panorama, es importante que los consumidores minimicen los riesgos tanto al comprar la carne de cerdo como al manejarla y prepararla en esta Navidad.

Juntos pero no revueltos

Al igual que con otras carnes, mantenga la carne de cerdo cruda y sus jugos separados de otros alimentos, en especial de los que se comen crudos, como las ensaladas.

Limpie bien los mostradores de la cocina y no permita que otras personas manejen los utensilios o platos usados sin las debidas precauciones. Tampoco deje que los niños jueguen o coman en la cocina durante la preparación de la carne de cerdo.

Ojo a las etiquetas

Seleccione  productos de carne de cerdos criados sin fármacos, como los que tienen el sello “certificado orgánico”, lo que significa que el animal fue criado sin antibióticos o ractopamina. Busque las etiquetas que dicen que el animal recibió un buen trato, como “Animal Welfare Approved” o “Certified Humane”, que prohíben el uso de ractopamina y permiten los antibióticos solo para tratamientode enfermedades.

Higiene primero

Asegúrese de lavarse muy bien las manos luego de manejar la carne de cerdo cruda. Coloque las tablas de cortar y otros utensilios usados en la preparación de la carne cruda directamente en la lavadora de platos o lávelos bien con jabón.

Al fuego

Utilice un termómetro de carne cuando cocine el cerdo para cerciorarse de que alcanza las temperaturas internas adecuadas para matar las bacterias, potencialmente perjudiciales, de por lo menos 145 grados Fahrenheit para un lechón entero y 160 grados Fahrenheit para carne molida de cerdo.