Dolorosa despedida a niña fallecida en accidente de guagua escolar

11/20/2009 | 03:11 p.m.

“Llámame,  que yo voy y te busco, pero llámame”.

Así le clamaba entre lágrimas  Félix Guzmán a su pequeña  hija Paola Nicole mientras familiares depositaban  su cuerpecito  en la fosa del nuevo cementerio municipal de Guaynabo. 

  En medio de la negación, el padre de la única víctima del accidente que sufriera una guagua escolar el miércoles en la avenida Martínez Nadal le pedía encarecidamente a su chiquita que no lo abandonara. Familiares  tuvieron que sostenerlo mientras seguía llorando y mirando al cielo en busca de una respuesta que por el momento no llegó.

Fueron unos instantes en los que hasta el más fuerte se desvaneció. Globlos blancos y del personaje infantil “Hannah Montana”, así como palomas   fueron lanzados al cielo; en la fosa,  familiares depositaron coloridas  flores y su padre una bolsita de popcorn que sostuvo durante toda la ceremonia, uno de los antojos preferidos de la  más pequeña de seis hermanos.

El panorama en el camposanto era desolador. El día estaba igual de sombrío  que el corazón de cada  uno de los presentes, que  no podían entender la tragedia por la que estaba atravesando la familia.

Fueron decenas los que llegaron hasta el cementerio junto a la comitiva fúnebre que  inicialmente pasó frente a la escuela Román Baldorioty de Castro, donde la niña cursaba el cuarto grado.  Allí, los niños le rindieron un homenaje póstumo a su amiguita.

Una vez en el cementerio, comenzaron los mensajes religiosos  que lamentablemente parecían no reconfortar a la familia. Los  hermanos no podían esconder las lágrimas.  Los dos varones  más pequeños, Félix y Joshua,  permanecieron durante gran parte del duelo  sentados agarrados del cuello de su padre, quien no se podía sostener por sí mismo.

Sólo lo hizo por unos segundos para agradecer el apoyo que su familia ha recibido durante el doloroso proceso. “A mi familia, a mis vecinos, a Puerto Rico, les doy mis gracias y espero que comprendan cómo me siento. No tengo muchas palabras”, dijo el hombre mientras su hermana trataba de consolarlo.

Acto seguido, pidió ver por  última vez a su hija, lo que no le permitieron. “Déjenme verla, despedirme de ella”, pedía  entre sollozos el hombre. “Si lo hacemos, todo el mundo va a querer verla”, decía tratando de convencerlo  su hermana María Guzmán.

En ese momento, los hermanos se colocaron en pie y se ubicaron junto al féretro. Dianelis, la única niña,  sostenía un globo blanco al que le había escrito: “Te voy a extrañar” y “siempre serás mi hermana del alma”.

Diana Ríos también se  colocó  junto al féretro que no fue cubierto por ninguna corona  de flores. Al igual que el resto de la familia, llevó una camisa blanca que decía: “Guerreros de la fe”, nombre de la escuelita bíblica a la que pertenecía Paola Nicole.  

Acompáñalos

Durante la despedida, la pastora de la  iglesia de la comunidad, Gladys Tulla,  dio un mensaje esperanzador a la desconsolada familia.  Rogó al cielo por paz en medio de la tormenta que atraviesan.

“Que en estos momentos que andan en valle de sombra... dale tu ayuda y alúmbrale su camino de tristeza  y dolor”, oró la religiosa minutos después de que la multitud rezó el Salmo 23.

La pastora reconoció que en tragedias como la ocurrida con esta niña es de humanos cuestionarse el porqué, pero no hay razones que  logren responder la pregunta.  “En este momento de dolor, tenemos que buscar el refugio divino”, señaló la pastora.

“Aunque con dolor y llanto, pero aceptamos tu voluntad. Te encomendamos su cuerpo hasta aquel día en que todos los muertos resucitarán en Cristo Jesús”, dijo la mujer, arrancando aplausos entre los presentes.

Otro de los momentos  más emotivos  de la despedida fue  la lectura de una carta  que dejó entrever lo buena estudiante y amiga que fue Paola Nicole durante su corta vida.

Un profesor retirado que le dio  clases a la hermana de Paola Nicole,  Dianelis, leyó el mensaje.  “Sentimos que todos los niños que llegan  a nuestras manos son nuestros propios niños. En la vida hay dos escenarios determinantes en la formación de un niño: la escuela y el hogar, y nosotros estamos agradecidos por haber formado parte de la educación  de Paola”, dijo Luis Martínez.

Señaló que   la comunidad escolar está desgarrada por la pérdida, aunque tiene la satisfacción de  haber formado parte de su desarrollo y formación. “Les aconsejo a tocar el manto de nuestro buen Jesús, porque sabemos que de este toque saldrá  virtud para transitar el dolor. Que esa paz inunde su vida y la esperanza de verla  otra vez sea nuestro propósito de vida”, sostuvo el hombre.

Tras despedir a su sobrina, María Guzmán le  envió  un mensaje a cada padre y madre que cada mañana se despega de sus retoños, pues eventos como éste demuestran la  fragilidad de  la vida. “No los dejes salir sin un abrazo y sin decirle a todos que los amas”, dijo.

La familia tendrá un servicio religioso esta noche en la comunidad Villa Hugo, en Guaynabo, donde residen.