Duelo en Caguas por asesinato de José Enrique Gómez

12/05/2012 |
Guardaban la esperanza de que apareciera herido, pero con vida.

Sus rostros reflejaban la tristeza que provoca el luto. Estaban llorosos, consternados e incrédulos por el fatal desenlace que tuvo quien fuera su compañero laboral durante varios años, el publicista José Enrique Gómez Saladín, quien el pasado fin de semana fue brutalmente asesinado a golpes en medio de unos turbulentos hechos que, desde ayer, investigan las autoridades federales.

Se trata de los empleados del restaurante Marcelo, en Caguas, lugar donde Gómez Saladín trabajó durante unos cinco años, primero como mesero y luego en el área de valet parking.

“No podemos creer que haya pasado algo así. De verdad que ha sido una sorpresa, teníamos la fe de que apareciera con vida o herido. Pero no que lo asesinaran”, expresó a Primera Hora Roberto García, hijo del propietario del lugar al que durante el fin de semana llegaron varios clientes preocupados por la desaparición de la víctima de 32 años.

“Es que hasta los clientes lo recuerdan con mucho cariño porque era de esas personas que no trabajaban por la propina, sino porque le gustaba. Era superhumilde, reservado y tranquilo... así lo recuerdo”, agregó García, al explicar que fue precisamente en el restaurante donde se celebró la boda de José Enrique hace unos siete años.

El ánimo entre las meseras que conocieron a José Enrique estaba por el piso. Conglomeradas en una esquina del restaurante conversaban sobre lo sucedido y se cuestionaban los detalles del suceso que ha consternado también al país.

“Estábamos orando para que apareciera, aunque fuera golpeado. Pensamos que lo tenían escondido, en lo que podían sacar más dinero de la ATH... pero que sucediera esto, de verdad que no lo podemos creer. Sobre todo porque José Enrique era un muchacho bien sano y especial”, dijo Vanessa Caballero, mientras dejaba escapar una lágrima.

Caballero describió a su ex compañero de labores como una persona sumamente cariñosa. “Se pasaba abrazándonos, pellizcándonos, era como un niño”, agregó sobre el hombre, al que vio hace unos meses en un centro comercial.

“La última vez que lo vi me dijo que estaba dando unas clínicas a unos niños del deporte del arco y la flecha que practica su esposa... Se veía contento. Además, estaba trabajando en lo que le gustaba, que era como camarógrafo en una agencia de publicidad”, agregó Caballero.

Mientras, Leonor Fals catalogó como un “vil crimen” el asesinato del publicista que, según trascendió ayer, fue torturado a golpes en unos hechos que actualmente investiga el Negociado Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés).

“Pienso en mis hijos, en que salgan a la calle y cualquiera les pueda hacer algo así. De verdad que hay que tomar acción con la criminalidad”, dijo.