Enrique Padilla lleva una vida sin zapatos-VÍDEO

Por Daileen Joan Rodríguez 06/22/2013 |
Salchi, como le conocen, acepta que se ha herido los pies en varias ocasiones, pero él solo se cura y sigue su rumbo. (Para Primera Hora / Olimpo Ramos)  
Desde los 14 años, Enrique Padilla Bonilla decidió imitar a los pescadores y andar “a pie pelao”.

Cabo Rojo. Una vida sin zapatos.

En el barrio lo conocen por “Salchi”, pero su nombre de pila es Enrique Padilla Bonilla, un pescador retirado cuya historia se hace más interesante fuera del bote.

Los vecinos de Puerto Real también lo conocen como “el descalzo”, porque aseguran que nunca lo han visto usar zapatos. Camina de arriba abajo como si nada, y hasta es popular porque puede romper canecas de ron de un pisotón.

Enrique, o “Salchi” -apodo que ganó desde niño porque comía mucho salchichón- vivía en el cerro de Cabo Rojo con sus padres cuando se mudaron con sus nueve hijos a Puerto Real. Para entonces Salchi tenía la edad de 14 años. Allí se maravilló con la vida marina y las usanzas de los pescadores, a quienes veía todo el tiempo descalzos, y resolvió imitarlos.

“Yo los veía siempre pescando sin zapatos y pues, yo también me los quité”, dijo recordando sus tiempos de pescador, cuando “no había bote de motor, sino de vela. Teníamos que esperar que el viento nos trajera de vuelta pa’ acá”.

El hombre, que ahora tiene 73 años, recuerda que ejerció por 18 años el oficio de la pesca con sus hermanos, algunos de los cuales se han mantenido pescando hasta el presente.

Vecinos de Puerto Real narraron a Primera Hora cómo Salchi adquirió personalidad en esa comunidad, fuera del mar. “El no sabe leer, ni escribir bien, pero sabe de cuentas”, asegura Belén Luciano, quien reconoce que “cuando él tiene que sacar números lo hace muy bien. Hasta donde yo sé es una persona inteligente, lo que pasa es que no tiene estudios”.

Belén asegura que este personaje de pueblo es quien anuncia los ganadores de la Loto en el barrio. “Siempre se sabe qué número se pegó”. También sostuvo que “no se le conocen vicios, es una persona buena”. La mujer, que trabaja en un colmado familiar en esa comunidad, recordó que Salchi rompía canecas con los pies descalzos. “Si se hacía un golpe o algo, no dejaba que lo tocaran, él solito se curaba”.

 
Enrique Padilla: El pescador descalzo de Puerto Real

Desde que se metió a pescar cuando adolescente, Enrique Padilla Bonilla se quedó descalzó.


Por su parte, don Ezequiel Luciano, padre de Belén, recordó que una vez un vendedor ambulante, al que identificó como Sammy, le logró vender unos tenis. “Ese vendedor le vendía cualquier cosa a la gente, y logró venderle unos tenis a Salchi. Imagínese. Yo creo que los usó una sola vez, porque nunca se los vimos puestos. Tú le preguntabas a Salchi por los tenis de Sammy y te decía que no se había acostumbrado a usarlos”.

Mientras, a Salchi todavía se le ve andando por Puerto Real confiado de su paso. Su modo de sustento son las ayudas que recibe de familiares y varios “acuerdos” que tiene con propietarios de residencias de veraneo, que cuida en las noches y gana de eso un dinerito.

Y aunque le gusta andar por ahí “a pie pelao”, acepta que se ha herido en varias ocasiones. “Yo me he espetado clavos, vidrios, de todo... Pero sigo así. He ido a otros pueblos y la gente se me queda mirando como algo raro. Me preguntan si es una promesa, pero yo les digo la verdad. No me avergüenzo. Soy así, pues”.

Actualmente, Salchi vive solo en la misma casa donde dice que vivió con sus padres y ocho hermanos a su llegada a Puerto Real. Es una humilde casita que ubica frente a la villa pesquera y sus vecinos contiguos son hermanos y otros familiares.

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