Enrique Yael y Mía Victoria: dos campeones comenzando a vivir

Por Soraida Asad Sánchez / soraida.asad@primerahora.com 03/27/2014 |01:08 p.m.
Enrique Yael será evaluado la primera semana de abril para saber si necesita ser sometido al trasplante del intestino. Mientras que Mía Victoria se recupera de la operación de su ojo. (Suministradas)  
Familias agradecen las muestras de apoyo y comparten el progreso en la salud de sus retoños.

Sus historias conmovieron a muchos. Son niños que tuvieron complicaciones de salud y sus historias fueron reseñadas en Primera Hora. Uno de ellos necesitaba ayuda económica, y el otro recibió la inmensa solidaridad de un grupo de niños. Estos pequeños que han vencido muchas barreras son: Enrique Yael Archilla Acevedo y Mía Victoria Aponte Oben. Hoy, publicamos cómo ha sido el proceso de recuperación de ambos.

El más reciente fue el caso de Enrique Yael, paciente de gastrosquisis y del Síndrome del intestino corto, quien necesitaba casi $1 millón para ser sometido a un trasplante de intestino y finalmente poder ver su casa por primera vez, pues desde que nació estuvo hospitalizado. En diciembre pasado, el pequeño Quique y su madre, Leslymarie Acevedo, pudieron trasladarse al Holtz Children Hospital, una división del Jackson Memorial Hospital, en Miami. En la institución comenzaron a evaluar el caso y a darle el tratamiento necesario para que su intestino comenzara a funcionar.

En febrero, fue dado de alta, siendo esta la primera vez que pisaba un hogar, ya que desde que nació había estado hospitalizado.

Los tratamientos que ha recibido han tenido resultados positivos. El intestino del niño ha comenzado a funcionar en un 50 por ciento y con la continuación de los tratamientos, ese porcentaje podría aumentar.

En la actualidad, el pequeño de 18 meses, se encuentra en buena condición de salud, ha aumentado de peso y ha comenzado a desarrollarse. Los avances se deben a que el intestino está absorbiendo los nutrientes. El hecho de que el niño se esté desarrollando de acuerdo a su edad, es un factor determinante, ya que el intestino que tiene corto ha comenzado a crecer. Por esta razón, la primera semana de abril el niño será evaluado para conocer si necesita ser trasplantado.

“Si el pueblo no nos hubiera ayudado económicamente no lo hubiéramos logrado, los gastos han sido brutales, brutales, brutales”, dijo Xiomara Pagán, madrina del niño y portavoz de la familia. Pagán agradeció a todos los que han ayudado a su ahijado durante este proceso.

La pirata mayor

Unas semanas antes de reseñar la historia de Enrique, publicamos el caso de Mía Victoria Aponte Oben, conocida como la Pirata mayor. A sus 2 años y medio la niña enfrentaba  un diagnóstico de hipermetropía, ambliopía y estrabismo en su ojo izquierdo.

Esta encantadora niña enfrentó sus condiciones con mucha valentía, pero sobre todo con mucha solidaridad de parte de todos sus allegados, en especial, sus compañeros de escuela, quienes dirigidos por sus maestras hicieron, una fiesta pirata  para de esa forma introducirle a la niña el uso de un parcho en su ojo derecho. El parcho era necesario para comenzar a trabajar el ojo antes de la operación. Para entonces, la madre temía que la niña fuera objeto de burlas. De ahí surgió la idea de convertir el uso del parcho en un asunto divertido, y qué mejor que con la ayuda de sus compañeros de escuela.

El pasado 8 de enero, Mía Victoria fue sometida a una operación en Puerto Rico que duró dos horas, en lugar de 45 minutos como se había pronosticado. La intervención fue un éxito, y la niña no utiliza espejuelos, a pesar de que iba a tener que usar bifocales como parte del tratamiento post operatorio. Ahora, la pequeña solo necesita usar el parcho una vez al día, alternando el ojo que lo tendrá. Esta indicación médica, que se debe seguir hasta junio del presente año, busca desarrollar en ambos ojos la misma visión.

“Esto ha sido un milagro. Ya está casi 20/20”, dijo Barbie Oben, madre de la niña que actualmente tiene tres años. Oben recordó que Mía Victoria le dijo al otro día de la operación: “Mamá, me curaron los ojitos muy rápido, muy rápido”.

“Ella está súper contenta, se desenvuelve más, está hablando hasta por los codos”, destacó Oben entre risas.

Sin duda, ambas familias reiteran su agradecimiento con el pueblo que se volcó en solidaridad para que estos dos niños echaran hacia adelante.

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