Extranjeros recuerdan lo que los trajo a la Isla

12/05/2012 |
Uno de ellos destacó que la violencia es un problema mundial, no exclusivo de aquí.

Una isla cálida, tranquila y de gente amable a la que le agradecen mucho. Ese es el pedacito de tierra en el Caribe que ha cautivado a tres extranjeros –de Argentina, Colombia y México– en la Isla al punto que decidieron trabajar, criar aquí a sus familias y hasta retirarse.

Pero, el antes y el después de su estancia han comenzado a marcar considerables diferencias; uno de ellos quisiera mudarse y los otros dos –aunque admiten el cambio– entienden que el problema del crimen no es motivo para decir adiós. En sus decisiones, varios factores influyen: la violencia es un problema mundial y la perspectiva del asunto a veces es agrandada. Así las cosas, aunque sean difíciles, lo que hay que hacer, como diría el argentino Miguel Cataña, es “remar en un pote de dulce de leche”.


 Colombiano

Rodrigo Barceló regresó  hace siete meses para su retiro, pero hace  40 años vivió aquí  por cinco años cuando la Isla era muy diferente. “Hace 40 años era un país muy tranquilo, había mucha convivencia entre las personas, era muy agradable. Hoy veo que es un poco más difícil, pero para mí no es  un motivo para regresar (a Colombia)”, dijo.

 Mexicano

Rómulo McIntoy,  de 29 años, ha pensado irse de la Isla y mudarse a Canadá o Estados Unidos tras ocho años aquí, pero no lo ha hecho por su familia. Para él, lo preocupante “no es lo que está pasando  ahora, lo preocupante es lo que va a venir”. Por ejemplo, dice que,  hace 10 años, su país era más seguro, contrario ahora, que hay mucha violencia.  

 Argentino 

Miguel Cataña  lleva 13 años en la Isla y asegura que aquí quiere permanecer tras emigrar de Buenos Aires en el 2001. “Es difícil, es complicado, hay que estar atento en la calle, hay que estar muy atento; no es fácil para nadie”, destacó.

 Entiende que a veces se agrandan los acontecimientos. “Hay muchas cosas peores como lo que pasa en Libia”, expuso.