Familia de novios asesinados en Ponce no halla consuelo

10/09/2012 |
A casi 10 meses de los hechos, el dolor se agudiza por el paso del tiempo y la falta de respuestas por parte de las autoridades.

Juan Carlos Vázquez aún duerme con la ropa de su hija Mariangely, y guarda la de su prometido, Gerardo Dávila, pero más doloroso es que todavía no ha aceptado que estos ya no regresarán.

Los jóvenes eran felices. Ella, estudiante de psicología, y él mecánico, llevaban apenas cinco meses de noviazgo pero estaban tan contentos que pensaban casarse. Sin embargo, lo impensable ocurrió el pasado 13 de enero mientras transitaban por la PR-2 de Ponce, cuando se dirigían a comer helados con unos amigos: al llegar a la intersección de la avenida Baramaya, un vehículo desconocido se les apareó y les dispararon mortalmente.

Para Vázquez y su esposa, Celia González, quienes casi 10 meses después continúan derramando lágrimas por la pérdida de Mariangely, el saber que este vil asesinato no ha sido esclarecido no les permite un minuto de paz y les ha hecho perder la fe en la justicia de este país.

“Todavía conservo su ropa, el uniforme de trabajo de él y unas muñecas que ella tenía desde pequeñita”, comentó el padre de la joven, aferrándose a los artículos.

Para su esposa, cada noche es una agonía. Justo cuando marcan las 11:00 de la noche, revive las angustiosas horas que vivieron con la tragedia que los marcó para siempre.

“Soñé que estaba en la sala y todo estaba oscuro, y cuando le pedí a ella que prendiera la luz, me dijo: ‘No, mami, no quiero que me veas destruida’”, dijo la mujer con voz entrecortada.

Asimismo, recordó que en tan poco tiempo Gerardo, quien viajaba regularmente desde Gurabo para ver a su novia, se ganó el respeto y aprecio de su familia. “Él era como un hijo más, nos pedía la bendición y era un muchacho humilde”, mencionó la madre de Mariangely, mostrando el mueble donde dormía el joven.


La mujer sostuvo que a pesar de la inesperada partida de su hija mayor, siente que le dejó muchos ángeles que están pendientes de ella y que la ayudan en el proceso de sanación interna.

“Yo la sigo esperando, recuerdo que me dijo ‘te amo’ y que me iba a dar una nieta; no me dejó la nieta, me dejó a su gatita Alice”, manifestó la madre, quien reveló que no vive tranquila, que no sale de noche y que aún no puede pasar por el lugar donde su hija perdió la vida.

Defraudados con la pesquisa

Sobre la investigación, los padres piensan que tanto la Policía como el Departamento de Justicia no han hecho su trabajo como debe ser, y denunciaron que la Policía no ha vuelto a informarles cómo va la pesquisa o si tienen pistas sobre el o los responsables de asesinar a la pareja.

“Me lo tienen que demostrar, entonces yo confío en la justicia”, dijo Vázquez. Ambos padres se reunieron el pasado 25 de septiembre con el secretario Guillermo Somoza, quien se comprometió con que trabajarán incansablemente en el caso.

“Son dos familias que piden justicia y necesitan se clarifique esto pronto”, dijo José Ángel Gandía, profesor de Mariangely y amigo de la familia.

En espera de análisis Fiscalía de Ponce

El fiscal Ángel García aceptó el retraso en la investigación aclarando que estaban en espera de los análisis de unas armas de fuego ocupadas en febrero durante un allanamiento en el residencial Lirios del Sur y que se presume podían estar relacionadas con estas muertes.

Este indicó que se analizaron las armas pero con relación a las personas arrestadas por las autoridades federales, no así con el análisis de balística sobre los asesinatos de los novios.

“Estamos en el proceso de que el Instituto de Ciencias Forenses analice las armas con la evidencia hallada en la escena”, comentó García, quien añadió que el caso está a cargo del fiscal Alberto Flores.

Igualmente argumentó que investigan todas las posibles teorías, pero que al momento se mantiene la de que fue una confusión.