Gran gesto por las personas encamadas

Por Luis Ernesto Berríos / Para Primera Hora 12/06/2017 |11:45 p.m.
Para poder servir las comidas, Heida Lee cuenta con el apoyo de su comunidad. (Suministrada)  
Heida Lee hace su esfuerzo a diario por llevarles alimentos.

Heida Lee González se dedica en cuerpo y alma a llevar comida caliente a 74 personas encamadas, damnificadas por el paso del huracán María, en su comunidad del barrio Coco.

Para poder servir las comidas, Heida Lee cuenta con el apoyo de su comunidad, quienes le hacen donaciones, al igual que la Guardia Nacional destacada en el Campamento Santiago en Salinas.

También recibe la ayuda de su  hija, Paola  Nicole Vargas, de 10 años, y su primo Johnatan Manuel Colón, de 12 años, quienes la ayudan a distribuir  los alimentos.

“Son mis dos ayudantes... es hermoso ver dos niños de  forma tan desprendida ayudando a personas encamadas”, subrayó. 

La joven madre  invitó a Primera Hora a conocer a María Teresa Rosario Ramos,  de 103 años, una de las personas a quien le lleva cena.

“Bienvenidos a mi humilde casa. Si no tengo padre ni madre... me siento contenta que me traigan comida porque uno tiene que comer para poder vivir”, expresó de manera jocosa la anciana.

Rosario Ramos, quien  nació el 14 de octubre de 1914, es una figura reconocida en el área Sur por haberse dedicado, por más de 40 años, a trabajar el espiritismo.

Doña María Teresa  compartió   con Primera Hora el secreto alimenticio que la ha ayudado a sobrepasar un siglo de vida. 

También relató vivencias de sus años mozos que recuerda como el primer momento.

“Cuando era niña viví en el sector Playita  de Salinas con mi madre y mi padrastro. En casa teníamos dos vacas y una cabra. Mi hermana se crió tomando leche de cabra. La comida era bien saludable, comia 'funche con caldo de pescado y don plines'. En esa época vivimos una experiencia bien fuerte con el huracán San Felipe, el mar se nos metió en la casa”, recordó.

María Teresa, a donde quiera que iba, llamaba la atención por sus 6 pies y dos pulgadas de estatura, aproximadamente, y su habilidad con el  baile.

“A mí me llamaban Teresa la bailarina porque en las fiestas patronales de Salinas, que se celebraban en la plaza pública, era la que iniciaba el baile”, destacó.

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