La huelga de más de 3,800 trabajadores de refinerías en Estados Unidos, afiliados a la Steelworkers,  pudiera disparar un alza en el precio que pagan los consumidores boricuas  por la gasolina y la energía eléctrica para coronar el arbitrio al petróleo, la crudita, que entra en vigor en marzo, y el impuesto de valor agregado (IVA), que se supone comience en abril.

Si las refinerías cesan operaciones, esos productos no van a estar disponibles, afectándose la oferta y la demanda en otros mercados con un potencial  encarecimiento del crudo.

“Nuestros técnicos en combustible continuarán monitoreando esta situación y su posible impacto para mantener informados a nuestros clientes”, dijo el director ejecutivo de la AEE, Juan F. Alicea Flores, al Primera Hora solicitarle una reacción sobre esta huelga.

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En tanto, el presidente de la Utier, Ángel Figueroa Jaramillo y el presidente de la Asociación de Detallistas, Ricardo Román, reconocieron que Puerto Rico sufriría el impacto.

“Entiendo que sí afectaría. Si se paraliza la producción, es demanda y oferta. La realidad objetiva es  que  el combustible que trae la AEE es de Petro Bra  y pueden importar de otros lugares, que no sea  esa compañía.  Igual que la gasolina, que la pueden importar de Venezuela”, aclaró Figueroa Jaramillo.

“La situación de demanda oferta,  al no haber refinerías trabajando, van a utilizar las reservas,  por la demanda y no podemos olvidar, que salimos del periodo de invierno y empezamos a entrar a primavera  y comienza a aumentar la demanda por combustible. Pudiera afectar. No hay duda alguna”, afirmó el líder sindical.

Román, por su parte,  aseguró que con mucha probabilidad afectará porque al igual que cuando un fenómeno ambiental impacta  una refinería,  en este caso un conflicto sindical, también  provocará un efecto, en la medida que no haya  disponibilidad de suministro de estos productos en un mercado de oferta y demanda.

“Probablemente impacta con el precio. Al no haber petróleo disponible, otros mercados especulan con esa situación. En el caso de que no hay producto disponible, los mercados se protegen, especulando con el costo del producto. Eso significa siempre un aumento. Esos mercados son de referencia. Independientemente  de que no seamos clientes de ese mercado, los que nos suplen a nosotros van a tener más demanda y aumentan los precios. Va a ser en la medida en que los suministros escaseen y tengan que ir a otro mercado a comprar el producto”, explicó Román.

Lo que se va a acabar, agregó, es la disponibilidad.

“La  refinería cesa operaciones. Esos productos no van a estar disponible y  hay que acudir a otro mercado a buscar el producto. Eso es una proyección de lo que podemos  esperar. Lo mismo pasa con los conflictos geopolíticos, se especula y se ve un alza del producto”, ejemplificó.

Al preguntarle si afectaría a la AEE, Román contestó: “el aumento del precio del petróleo y sus derivados es a nivel mundial y es a todos los productos: el gas, el diesel y la gasolina”.

Según  un parte de prensa, los economistas dicen que los bolsillos de la población que se abastecen de estos centros podrían haber notado ya algún impacto en los precios del combustible.

El sindicato United Steelworkers informó, de otra parte, que  el pasado sábado  los trabajadores de la mayor refinería del país, la planta de Motiva Enterprises en Port Arthur, Texas, iniciaron su paro a medianoche del viernes. Empleados de otras refinerías y una planta química en Louisiana tenían previsto hacer los mismo a última hora del sábado.

Se indicó, que  la huelga comenzó  principalmente en las  refinerías  de Texas y California porque la industria rechazó "abordar de forma significativa" problemas de seguridad a través de una negociación de buena fe. El sindicato empezó a negociar un nuevo contrato el 21 de enero con Shell Oil Co.

United Steelworkers representa a unos 30.000 trabajadores en refinerías, terminales, plantas petroquímicas y oleoductos en todo el país. La huelga comenzó con unos 3.800 empleados en nueve refinerías y luego creció a puntos de Indiana y Ohio.

La más reciente ampliación lleva a otros 1.350 empleados al paro. El sábado paralizaron las refinerías de Motiva en Convent y Norco, Louisiana, y en una planta química de Shell en Norco. Port Arthur es un emprendimiento conjunto entre Shell y Saudi Refining Inc. que produce más de 600.000 barriles por día.