James Tuller Cintrón: “Me van a conocer”-VÍDEO

Por Arys L. Rodríguez Andino 11/09/2013 |
Cuando el salsero Willie Colón explotó la noticia antes que el propio gobernador, Tuller, padre de tres hijas adultas, se confesó sorprendido. De hecho, aceptó que le debe una llamada a su amigo. (jose.madera@gfrmedia.com)  
El nuevo superintendente de la Policía, James Tuller Cintrón, se confiesa enamorado de la Isla, donde vivió cuando era pequeño.

El jefe policiaco designado aclara que no lo encontraron de un día para el otro

No es de muchas palabras y cuando está incómodo se le nota. Asegura que amanece de buen humor todos los días y anticipa que con el tiempo se sabrá si dice la verdad sobre su carácter .

En Nueva York transita las calles como uno más de los millones de desconocidos de la ciudad de los rascacielos, pero en los pocos días que ha estado en Puerto Rico James Tuller Cintrón ya ha experimentado que la gente lo saluda como si lo conocieran.

¿Pensaba en Puerto Rico como un lugar para retirarse?

Yo creía que me iba a mudar a Puerto Rico mucho años atrás. Lo que me pasó es que mi carrera en el Departamento de la Policía en Nueva York me fue muy bien, me seguían ascendiendo y me decidí quedar, pero siempre con la idea de que vengo para Puerto Rico.

¿Por qué?

Yo me crié aquí cuando joven. Me encanta la Isla, me encanta la gente, me encanta la comida, me encanta todo...

¿Extrañaba algo?

Extrañaba la Isla. Mire dónde estamos, la belleza que hay aquí, y toda la Isla es así. Cuando estoy aquí me siento bastante libre, aunque en los últimos días no me siento tan libre, pero vamos a arreglar eso también.

La falta de libertad a la que se refiere el designado superintendente de la Policía es a la escolta que tiene asignada, algo que no tenía en la Gran Manzana.

“Cada paso que yo doy viene alguien conmigo. Tengo una sombra, tengo unas cuantas sombras que no tenía antes”.

¿Cómo lo maneja?

Estoy tratando de no pensar en eso.

Tuller no utiliza Facebook ni Twitter. Por su trabajo no puede. Pero fue precisamente por las redes sociales donde se filtró que él sería el nuevo superintendente. El gobernador no lo había divulgado, pero ya se sabía. El delator fue otro boricua en Nueva York.

 
Autorretrato: James Tuller Cintrón

James Tuller Cintrón asegura que es un sueño hecho realidad su designación como Superintendente de la Polcía de Puerto Rico.


¿Usted es amigo de Willie Colón?

Conozco a Willie Colón hace unos cuantos años.

Pero, ¿son amigos?

Sí, somos amigos que nos vemos entre cuando en cuando.

¿Se molestó con él cuando divulgó que sería usted antes de que se anunciara oficialmente?

Me sorprendí.

¿Se sorprendió con él, de que lo dijera?

Me sorprendí de que él hizo el anuncio.

¿Y cómo él lo supo?

Yo no sé. En el momento en que yo me fui de Nueva York aparentemente mucha gente lo supo.

A alguien usted se lo dijo, ¿o no fue usted?

Con nosotros, un jefe de tres estrellas, siempre se imaginan cosas y siempre se han imaginado cosas en el pasado; lo que pasó es que esta vez lo que se imaginaron era verdad... Así que...

¿Y llamó a Willie Colón para reclamarle?

No he tenido tiempo, pero lo voy a llamar.

Ríe, como quien tiene en la mente una escena graciosa que sólo él conoce.

Hablando de Willie Colón, ¿le gusta la salsa?

Me gusta escucharla.

Entonces no la baila...

No, pero a mi esposa la encanta bailarla.

Entonces no baila con usted.

La única persona con la que yo puedo bailar salsa es con mi esposa.

Es pleno mediodía y, aun con la vegetación de los jardines de La Fortaleza, la temperatura caribeña se deja sentir.

Con el calor, ¿cómo le ha ido?

Bueno, yo bebo mucha agua, no paro de beber agua, así que me ha ido bastante bien.

¿Y no echa de menos el fresquito de Nueva York (el de esta época, claro)?

No lo pensé hasta que usted lo mencionó. Ahora me doy cuenta que estoy sudando un poquito.

Ríe de su propio comentario.

¿Piensa que va a tener más o menos trabajo del que ha tenido en Nueva York?

Voy a tener más.

¿Y cómo lo va a manejar?

Como siempre he manejado el trabajo, haciéndolo.

La respuesta vino acompañada de cierta rigidez.

Sabe que los puertorriqueños son de mucho chiste, ¿le gustan las bromas?

Si es una broma con respeto, me gusta.

Cuando a usted lo nombraron inmediatamente por las redes empezaron a decir que se parecía a Elliot Castro. ¿Eso le molesta, ese tipo de broma?

A mí no me molesta lo que no puedo controlar.

¿Sabe quién es Elliot Castro?

No, ¿usted cree que me parezco?

Quizás un poco... Es un reportero deportivo que quieren mucho...

Entonces eso es bueno, si me parezco y la gente lo quiere, ¿verdad?

¿Va a la iglesia?

Sí, voy a la iglesia.

¿Siempre, todas las semanas?

No, pero voy a la iglesia.

¿Y ora?

Oh sí, oro mucho, eso sí.

¿Todos los días?

A mí manera, sí. Me ayuda porque creo que alguien me está escuchando.

¿Y recibe respuestas?

Respuestas... adentro, pero siento algunas cosas. Pero, ¿si oigo voces? No.

Ríe, otra vez, de su propio comentario.

Para tomar la decisión de aceptar la posición, ¿oró?

Te voy a confesar, no oré. Pero cuando lo cogí empecé a orar mucho.

Vuelve a reír. Y yo también.