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La muerte de Karla es una pérdida para todos

01/14/2012 |
La joven resultó herida en la cabeza por una bala perdida mientras celebraba la llegada del nuevo año cerca de la residencia de sus padres.

Las imágenes capturaron el dolor de unos padres que intentaban encontrar la mirada de su hija, que intentaban verla con vida.

Las fotografías los mostraban frente al Hospital Pediátrico del Centro Médico de Río Piedras en círculos de oración, en ocasiones confundiéndose en abrazos. Muchos puertorriqueños visitaron la institución para expresar su solidaridad. Algunos habían perdido un hijo y reconocían el sufrimiento de la familia de Karla Michelle Negrón Vélez, de 15 años de edad.

La joven resultó herida en la cabeza por una bala perdida mientras celebraba la llegada del nuevo año cerca de la residencia de sus padres en el sector Villa Palmeras en Santurce. Se desconocía si podía sobrevivir mientras permanecía entubada, pero se creyó, en un momento dado, que podía tener actividad cerebral.

Lamentablemente, en horas de la tarde de ayer, se confirmó la muerte de la jovencita.

Pese a todas las manifestaciones contra los disparos al aire, pese a todas las exhortaciones para frenar la violencia, el país continúa perdiendo a sus hijos. Cada muerte representa una derrota, una pérdida irreparable.

Ayer perdimos a Karla Michelle, y hoy, ¿quién será la próxima víctima?

Las manifestaciones contra los disparos al aire han tenido un propósito loable, aunque su mensaje se pierda ante las ráfagas de disparos de Año Nuevo. En la penúltima despedida de año, una bala perdida mató a Francisco Javier Cancel Flores, de 14 años de edad. En el 2003, a Jessica Pacheco Calvente, de 10 años; en el 2002, a Jennifer Pérez Centeno, de 12. ¿Recordábamos los nombres de estas víctimas y de todos los otros menores y adultos que han muerto en años anteriores?

Mucha de la discusión sobre la violencia en el país se circunscribe a la cantidad de asesinatos, de arrestados y acusados procesados en los tribunales. Al final del año se intenta medir la violencia con el número total de muertes violentas y, en ese cálculo, muchos de los nombres de las víctimas pasan a un segundo plano. El Gobierno repite que la violencia se debe al narcotráfico.

Pero la muerte de Karla Michelle también retrata una sociedad que le ha dado la espalda a la violencia, que prefiere mantenerse callada, que no quiere denunciar. Es un país silente ante la tragedia. La falta de cooperación ciudadana mantiene el crimen impune.

Puede que haya muchos que aún piensen en Karla Michelle, sí, pero, ¿y en Francisco Javier, Jessica y Jennifer?¿Los recordaremos también a ellos?