Listas para parrandear en Canóvanas

Por Raúl Camilo Torres 12/01/2016 |00:00 a.m.
Eliseo Molina lleva alrededor de 22 años confeccionando panderos, tambores y chékeres. (PARA HORIZONTE / ALVIN J. BÁEZ)  
Los instrumentos de Eliseo Molina y José Castro ponen a gozar a muchos en las Navidades.

Al ritmo de plena, la noche respira un profundo gozo que a golpes de seguidores, punteador y requinto, se canta y se baila “hasta la amanezca, en las Navidades más largas del Mundo”.

Eso lo sabe muy bien don Eliseo Molina, quien ha confeccionado cerca de 100,000 panderos, tambores y chékeres en sus 22 años de maestro artesano.

“Tengo varios pedidos que estoy trabajando. Muchos de ellos son para gente en Nueva York y el resto para los que van para la (fiestas de la calle) San Sebastián. Aunque antes habían más pedidos para esta época, siempre se mueven porque ya me conocen”, indica ‘Elo’ como se le conoce a Molina, por sus productos hechos completamente a mano.

“Trabajo la madera: caoba, laurel, cedro y hasta el PVC para hacer los instrumentos. La caoba, por ejemplo, tiene un buen peso y pocos nudos, lo que le da junto a la fibra un buen sonido al instrumento”, explica Molina desde su taller en el pueblo de Canóvanas.

Todo en el área de trabajo se hace de forma simultánea. Su amigo y colaborador en la artesanía, José Castro Alonzo, le va dando lija a un marco de madera, mientras ‘Elo’ comenzaba a hacer —entre una cosa y otra— los aros de metal.

“Esto lo comencé una vez llevé una tambora a reparar a casa de un maestro artesano que hacía instrumentos y que me enseñó a hacer los tambores de Bomba con madera de barril”, dice mientras nos muestra una pila de madera de dicha procedencia.

“Aquí no se puede inventar. Todo tiene una forma y manera de ser. Ciertas maderas requieren un tratamiento especial; diferente, porque si no, se rompen al tiempo o se deforman”, detalla Molina.

 “Otro asunto que influye en el sonido del instrumento es el cuero. El de chivo suena más brillante y el de vaca un poco más bajo”, explica.

La obra continúa entre ambos artistas de la música popular. El chiste, el comentario y los análisis sociales hacen la tarde amena en medio de una persistente llovizna.

“Esto atrasa la producción. Voy a hacer las anillas y dejar la madera por un rato”, declara ‘Elo’, quien no para de moverse de un lado a otro con marcos, anillas, tornillos y varetas en mano.   


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