Origen de la bomba puertorriqueña

Por Leysa Caro González / lcaro@primerahora.com 12/07/2013 |00:00 a.m.
Fue para la década del 50 que la Orquesta Panamericana dirigida por Lito Peña y Rafael Cortijo y su combo insertaron el ritmo de la bomba en su repertorio musical.
Fue para la década del 50 que la Orquesta Panamericana dirigida por Lito Peña (en la foto) y Rafael Cortijo y su combo insertaron el ritmo de la bomba en su repertorio musical. (Archivo)  

“La bomba ay que rica es, me sube el ritmo por los pies, ay por los pies, mulato busca tu trigueña pa’ que baile bomba, bomba puertorriqueña”.

Una Navidad sin bomba en Puerto Rico no es Navidad. Está en nuestro ADN. Y, sí, tan pronto escuchamos el sonido de los tambores un cosquilleo se apodera de nosotros y es inevitable dejarse contagiar por el folklórico ritmo.

“Cuando supe la noticia, de que ya no me querías, hasta la perra de mi casa, me miraba y se reía”… bomba.

“Ayer, pasé por tu casa y me tiraste con una chancleta, me la comí creyendo que era una chuleta”…bomba.

Pero, ¿cómo surgió la costumbre de lanzar bombas? Esas rimas que nos hacen reír, sonrojar o gritar un “bombaaaa” seguido por un “no sabe na, no sabe na, no sabe na de bomba, no sabe na”.

Fue para la década del 50 que la Orquesta Panamericana dirigida por Lito Peña  y Rafael Cortijo y su combo insertaron el ritmo de la bomba en su repertorio musical acompañada por otros instrumentos aparte de los tambores, hasta ese momento el protagonista indiscutible. Fue ahí que nada volvió a ser igual.  

Desde entonces, la bomba pasó a ser parte de la música popular y las parejas empezaron a bailarlo.

Pero fue el hit “La bomba” de Lito Peña, interpretado en la voz de Ruth Fernández, lo que inmortalizó el ritmo al punto de que lo convirtió décadas después en una costumbre puertorriqueña que aún hoy día forma parte de nuestras tradiciones navideñas.  

Ángel Quintero, investigador del Centro de Investigaciones Sociales del recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, explicó que la bomba, como verso rítmico, viene de una tradición jíbara de la música campesina conocida como seis bombeao. “Se para la música momentáneamente para decir una estrofa y ahí seguía el seis. Nosotros lo hemos modernizado usándolo principalmente con una música que no es música jíbara sino bomba”, detalló el experto.   

Sostuvo que se trata de una costumbre puertorriqueña, aunque el hecho de parar una canción para decir algo, si lo practican en otros países pero “no con la modalidad de la bomba”, apuntó.

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