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José López Rivera sentado en la cama que la familia le tiene preparada a su hermano. ([email protected])  
Tras la muerte de su hermana, Oscar reflexionó sobre el indulto de 1999, pero sostuvo que tomó la decisión correcta al rechazarlo.

San Sebastián. La muerte de su hermana mayor, Clara Luz, en 2010, golpeó tanto a Oscar López Rivera que lo hizo reflexionar sobre su decisión de haber rechazado el indulto que le había ofrecido un año antes, el presidente Bill Clinton.

“La muerte de Clarie me hizo pensar en algo que yo había hecho que aunque una decisión correcta, un poco egoísta, de no aceptar el indulto en 1999, porque quizás hubiese estado ese tiempo con mi hermana”, narró José López Rivera que fueron las palabras de su hermano Oscar cuando lo visitó en prisión con el congresista Luis Gutiérrez, tras el fallecimiento de Clara Luz el 5 de julio de 2010.

José sostuvo que Oscar no quería acudir ante la Junta de Libertad Bajo Palabra y esa reflexión lo llevó a repensar su decisión.

No obstante, indicó que las personas que critican a Oscar por no haber aceptado la clemencia ejecutiva en 1999 no lo conocen. Recordó que durante la Guerra de Vietnam, tras haber sido el único sobreviviente en una emboscada, Oscar fue condecorado con la medalla de bronce al Valor por no haber dejado solos a sus compañeros soldados. Indicó que como hizo en Vietnam, en 1999 declinó el indulto porque no quiso dejar solos en prisión a sus compañeros Carlos Alberto Torres y Haydeé Beltrán Torres.

“Creo que los que critican eso tienen que entender al Oscar más profundo, que es el Oscar para quien su libertad no es tan importante como la de los demás”, subrayó.

Destacó también que en su encierro de 35 años, Oscar enfrentó antes otro golpe con la muerte de su madre Andrea, en 1997.

José mencionó que en días recientes habló por teléfono con su hermano y hace dos semanas lo visitó en la prisión en Indiana. “Hemos estado en comunicación y para él este momento es bien importante a nivel anímico porque es tiempo de Navidad”, apuntó. 

“Oscar es el más oscuro de casa y cuando éramos niños lo llamábamos Melchor porque era el rey negro. Él nació el 6 de enero. Hacíamos las cajitas con la yerba y aunque no nos vestíamos, él era el Melchor simbólicamente”, rememoró José.

Resaltó que una de las cosas que más admira de su hermano es su paz espiritual y sostuvo que como los grandes místicos, Oscar aprendió a vivir en soledad. “Emana una paz de él que es contagiosa. Oscar está preparado para cualquier decisión sobre su encarcelamiento porque es un hombre libre. Oscar no tiene amo y ha vivido en la libertad en una forma plena”, afirmó José López Rivera.

 
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