Preocupados por la privatización del aeropuerto Luis Muñoz Marín -VÍDEO
Concesionarios boricuas temen ser desplazados de la instalación aeroportuaria por empresas internacionales.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 13 años.
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Reina la preocupación entre los pasajeros habituales del aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín, entre los empleados de la instalación y, particularmente, entre los concesionarios boricuas con lo que pueda suceder con la llegada de “los mexicanos” a Isla Verde.
La decisión de la Administración Federal de Aviación (FAA por sus siglas en inglés) se esperaba anoche “en cualquier momento”, aseguraron fuentes del Gobierno. Al cierre de esta edición, no se había concretado nada.
El gobernador Alejandro García Padilla habló ayer con el secretario de Transportación federal y este le dijo que la decisión se haría pública próximamente.
En un recorrido por el aeropuerto, las opiniones de los pasajeros se inclinaban ayer en contra de la privatización del LMM, pero otros usuarios dijeron que el aeropuerto está en tan malas condiciones que hay que darles la bienvenida a los privatizadores.
Entre los puertorriqueños que viven en los Estados Unidos y utilizan el aeropuerto como puente entre la familia de “acá” y la de “allá”, la preocupación mayor se centra en la posibilidad de que sus viajes terminen costando más.
El contrato entre el Gobierno de Puerto Rico y el consorcio Aerostar Airport Holding permite un alza en tarifas aeroportuarias luego de cumplido el quinto año del acuerdo. “Una posibilidad es que aumenten los impuestos y que nosotros los pasajeros terminemos pagando más”, dijo Daril Alvarado, temeroso también de que, con “tantas privatizaciones, el país se quede en manos de los extranjeros, aunque gobierne gente de aquí”.
Carlos Estrella trabaja con el Cuerpo de Ingenieros y viaja entre 12 y 14 veces al año entre Puerto Rico y los Estados Unidos, “viaja con americanos” y le da “vergüenza” el mal estado del aeropuerto, por lo que dice que lo mejor que nos puede pasar es la privatización.
Arcadia Villegas reside en Orlando y no está de acuerdo con “el negocio”. “El aeropuerto es nuestro, ¿por qué tiene que estar en manos extrajeras?”, dijo, y su esposo, de Coamo, aprovechó para hacerle un llamado a su compueblano, García Padilla, para que cancele el contrato.
“Hay preocupación. Todavía hay muchas preguntas sin contestar... No tenemos toda la información, aunque esto ya está decidido”, expresó Edwin Rosario, de Tropical Delight, una empresa que emplea a 80 personas.
Los concesionarios boricuas –unos en récord, otros optaron por el anonimato– dijeron que su principal preocupación es que los sustituyan con empresas internacionales; que el aeropuerto pierda su carácter criollo.
Edgardo Torres, de Souvenirs Plaza, está preparando las maletas para irse del aeropuerto. Su carreta de souvenirs casi nadie la visita porque a American Airlines la sacaron del área y ni el Gobierno pasado ni el actual han querido trasladar a esos comerciantes a un lugar más transitado.
“Lo que dicen es que los mexicanos van a estar construyendo por tres años”, se lamentó el comerciante, que ya perdió el 80% de sus ventas.
Un grupo de maleteros aguardaba con ansias a Aerostar. Gilberto Otero, con 44 años en el aeropuerto, dijo que él ha visto tantas administraciones que han dejado “caer” el aeropuerto que lo mejor es que una empresa privada sea la que dirija las mejoras.
El gobierno de Luis Fortuño firmó el contrato de privatización de las operaciones y mantenimiento del aeropuerto –transacción que ahora también avala el gobierno actual– con el interés de que el consorcio invierta en la rehabilitación de la instalación aeroportuaria. Con la transacción también se amortiza la deuda de la Autoridad de los Puertos y se supone que aumente el flujo de pasajeros y vuelos en el LMM.
Sobre el aumento en pasajeros, el asesor legislativo Mario Pabón dijo que este, si se da, será en detrimento de los aeropuertos regionales, conclusión a la que llegó la Cámara de Representantes en su informe dado a conocer ayer.
Los que residen en las zonas de Aguadilla y Ponce, según dijo, verán mermar los vuelos en esos aeropuertos, ya que el acuerdo contempla incentivos para las líneas aéreas que aumenten su pasaje en un 20% en San Juan. “¿Cómo tú crees que lo van a aumentar? Eliminando vuelos en Aguadilla y Ponce”, subrayó Pabón.
El asesor legislativo sostuvo que Puertos quiere que los aeropuertos regionales sean autosuficientes y eso en lo que va a redundar es en aumentos de tarifas y, posiblemente, en el cierre de líneas aéreas.
¿Cuán bueno será el servicio de Aerostar en Puerto Rico?
En los documentos que el Gobierno de Puerto Rico le remitió a la FAA se menciona que Asur, de México, –compañía que va a operar el aeropuerto de la Isla– se ha destacado en esa área.
Los opositores sostienen que Puerto Rico no tiene ninguna garantía en ese renglón porque la experiencia de Asur es en aeropuertos pequeños.
En cuanto a la seguridad, el representante popular Luis Vega dijo que el cotejo de los pasajeros en las terminales también podría terminar privatizado.

