Protagonista de tu propia película

Por Raymond Arrieta / Primera Hora 10/30/2013 |
(Primera Hora/ Ilustración / Miguel Bayón)  
"Cómo hemos goza'oo": columna del comediante Raymond Arrieta

Siempre que me monto en mi carro prendo el radio y con la música casi a todo volumen me relajo. Lo curioso es que comienzo a verlo todo como si fuera una película. Hay veces que lo veo todo hasta en cámara lenta. Veo a los que están recogiendo latas a la orilla de la carretera, los que están vendiendo agua en la luz, los que con un letrero que apenas pueden levantar piden dinero para comer, y sobre todo los que están al lado tuyo en otro carro con destino a su trabajo o compromiso.

Siempre he sido bien observador, pero lo más que me ha llamado la atención es que antes te miraban y se sonreían contigo. Era una mirada y una sonrisa como queriéndote decir “que tengas un bonito día”. Pero últimamente, si es que te miran, te ponen cara de que esto está malo. Tú le ves la preocupación en su rostro, hasta los que van montados en un Mercedes o un Porsche. Antes se veían contentos y le podías notar que sus caras les cambiaba con el ruido del motor. Sí, porque ponían una cara de satisfacción cuando aceleraban, es como si mientras más sonara más buenos estaban. Pero ya la cara que tienen no es esa. Ahora, por el contrario, se les ve con cara de “¿podré pagarlo el mes que viene?” Y ya no lo aceleran pues el carro les chupa más gasolina y con lo cara que está eso les chupa la felicidad.

En mi camino vi carritos de tripletas con un solo empleado (cuando antes había dos o tres) esperando por alguien que se detenga, aunque sea para preguntarle por una dirección. Vi mucha gente desanimada, podría decir hasta triste y como que me vi sumergido en ese pesar. De repente estaba yo con cara “montá” y serio. Y es que a veces no vemos lo positivo de nuestro camino, no admiramos el amanecer precioso como siempre, con el sol que sale siempre brillante, como queriéndonos decir “aquí estoy para brillar una vez más, para traerte esperanza, oportunidades”. El azul clarito del cielo y el verdor de nuestra tierra.

Cuando me percaté de esto mi película cambió por completo. Sentí ganas de bajar el cristal de mi carro y respirar el rocío de la mañana, pues es el perfume gratis que me regala mi tierra (claro, no bajes el cristal en el túnel de Minillas pues vas a respirar otro perfume que no es el que digo). Hacer esto, créanme, me cambió el ánimo y mientras iba camino a mi destino, que era el programa de radio, ya iba pensando cómo dar los buenos días a las 6:00 a.m. bien positivo. No importa cómo me sintiera, no importa cómo estuviera mi película del día, tendría que dar unos buenos días con mucho ánimo, con mucha alegría. Ahí fue cuando me di cuenta que yo era el protagonista de mi propia película.

Todos los días, cuando te levantes y vayas de camino a tus compromisos, no importa cuál sea, prende la radio, pon tu música favorita, mira a tu alrededor y piensa que eres protagonista de tu propia película. Pero que al igual que el sol sale brillando todas las mañanas, sal tú a brillar, a sonreírle al que tienes al lado y disfruta que estás vivo. Así podrás ponerle de título a tu película el mismo que el mío: “Felicidad”.

¡Bendición!

Tags

Raymond Arrieta