Pueblo natal del cardenal lo recibe como a un héroe

04/13/2012 |
El párroco de la iglesia Nuestra Señora de la Candelaria, padre Edwin Lugo, junto con parte del clero de la diócesis de Mayagüez, tuvieron a su cargo el recibimiento de la caravana fúnebre.

Lajas. El casco urbano de la ciudad de Lajas resultó pequeño ayer, para los cientos de ciudadanos de esa población y municipios cercanos que se dieron cita para las exequias fúnebres del cardenal Luis Aponte Martínez.

La comitiva fúnebre llegó a media tarde con una impresionante escolta de cadetes de la Fuerza Aérea, de la Guardia Nacional, así como líderes de la Iglesia Católica en Puerto Rico y familiares de Aponte Martínez, nacido hace 89 años en la humilde comunidad La Haya, de la llamada Ciudad Cardenalicia.

El párroco de la iglesia Nuestra Señora de la Candelaria, padre Edwin Lugo, junto con parte del clero de la diócesis de Mayagüez, tuvieron a su cargo el recibimiento de la caravana fúnebre con los restos de Aponte Martínez, que fueron cargados hasta el templo por miembros de la Guardia Nacional de Puerto Rico en donde el obispo Álvaro Corrada del Río ofreció una oración por su eterno descanso.

“El Cardenal es el hijo mayor de los lajeños, es un ciudadano mayor del equipo de pelota que lleva su nombre, cardenales y este pueblo le tiene una veneración y una amistad increíble’’, dijo el obispo Corrada del Río, quien fue recibido con un cerrado aplauso por parte de cientos de ciudadanos apostados a lo largo de la calle 65 de Infantería.

Durante la eucaristía, anoche, decenas de miembros del clero de la diócesis de Mayagüez estuvieron presentes, al igual que de otras diócesis de la Isla, que viajaron a la ciudad que vio nacer a Aponte Martínez, en una verdadera demostración de pueblo.

En la plaza pública de Lajas se colocaron bancos y sillas, lo que convirtió la iglesia Nuestra Señora de la Candelaria en un gigantesco templo católico.

Una de las hermanas del cardenal, Ana Aponte Martínez, dijo que aunque sabía que el pueblo de Lajas quería a su hermano, “no esperaba un recibimiento tan grande y ha sido extraordinario lo que han hecho y nos sentimos agradecidos de este pueblo, porque no lo han podido hacer mejor’’.

“Aunque estamos tristes por ese fallecimiento, ahora quedamos siete de los 18 hermanos que éramos, y él era un ser muy especial para los lajeños”, añadió Ana al asegurar que su hermano siempre fue un hombre muy sencillo.

Para Iluminada Torres, feligresa de Lajas, se debe recordar al cardenal Aponte Martínez como lo que fue, “una gran persona humilde y una persona que cuando uno lo necesitaba, allí lo tenía’’.

Mientras, Elba González recordó que hace muchos años fue con Aponte Martínez a llevar parrandas en Aibonito, en navidades y pernoctaban en Casa Manresa.

“En Lajas lo conocí y no hay palabras para describir la calidad de ser humano que era’’, expresó González.

Para hoy, a las ocho de la mañanana está programado que la comitiva fúnebre salga hacia el casco urbano de la ciudad de San Germán, donde monseñor Rafael Méndez los recibirá para una misa en la Iglesia San Germán de Auxerre, a eso de las once de la mañana y luego a la una de la tarde parten hacia la ciudad de Ponce, donde se celebrará una misa en la Iglesia Catedral a las tres de la tarde.