Puerto Rico sólo produce el 6% del lechón que se come

12/23/2011 |
Para el secretario saliente de Agricultura, Javier Rivera Aquino, la porcicultura es un renglón que puede volver a crecer.

¿Se ha fijado en la cantidad de temas musicales sobre ese manjar navideño infaltable en las mesas boricuas: la carne de cerdo?

Que si “el lechón se coge, se mata y se pela…”, que si “puerca sinvergüenza”, que si “ese pobre lechón que murió de repente…” , que si “tengo ganas de comerme el rabito del lechón…”, que si “el lechón protesta…” Y ésos son sólo una muestra.

Eso tiene su razón de ser, fíjese: cifras del Departamento de Agricultura (DA) apuntan a que en el mes de diciembre el consumo de cerdo aumenta un 20% en comparación con el resto del año.

Sin embargo, desde el 2005 hasta hoy día, ha sido mínima la producción local de puercos para el consumo.

Del total de lo que se vende, sólo el 6.08% fue criado en la Isla. El resto, que equivale a casi el 94%, ¡es de afuera!

Pero eso no era así hace 10 o 20 años. Por ejemplo, en el 1980, se consumió 31% del cerdo local. Dos años después aumentó a 38%. El 1990 también fue un buen año para los porcicultores del patio, con una participación del 37% del mercado.

Después de esa fecha, los números comenzaron a bajar hasta que en el 2001 llegó a sólo el 13%. En el 2006 bajó aún más, al 9.3%

La razón principal para ese comportamiento fue que el precio del maíz y de otros cultivos que se usan para engordar los cerdos aumentó dramáticamente para esa misma época, explicó Fernando Machado, subordenador de la industria de carne de cerdo del DA.

“Fue una época de muchas inundaciones en los países productores de maíz, de soya, y también vimos un cambio sustancial en el uso (de esos cultivos) porque, en vez de dedicarlos a la alimentación, se empezó a dedicar el grano para producir metanol”, detalló.

Por si fuera poco, en Puerto Rico sólo la empresa Panamerican Grain produce alimento en sus molinos para la venta a los criadores de animales y, por lo tanto, se puede dar el lujo de cobrar lo que quiera porque no tiene ningún competidor fuerte, según porcicultores.

O sea, que no importa la fiesta a la que vaya en esta época, es muy probable que ese pernil o ese lechón a la varita que ingiera se habrá criado en Estados Unidos o en algún otro país y, además, llevará en el mercado algunas semanas.

En cambio, el cerdo criado en la Isla –si lo encuentra– no tendrá más de una semana desde que se procesó, por lo que su frescura será mejor, dijeron los empresarios Néstor Maldonado y Horacio Calero.

“Es un boom para nosotros este mes. Durante los otros 11 meses del año, de enero a noviembre, el cerdo se puede consumir en confianza porque es un producto de igual o mejor calidad nutricional que el pollo… Ahora, (en esta época) si tuviéramos mil animales más, mil más venderíamos”, dijo Calero vía entrevista en su granja en Corozal.

Para el secretario saliente de Agricultura, Javier Rivera Aquino, la porcicultura es un renglón que puede volver a crecer.

Asimismo, dijo que hay nuevos incentivos a través de la recién creada Unidad de Calidad y Alto Rendimiento (UCAR), con una inversión del Gobierno de hasta medio millón de dólares para beneficiar a unos 15 porcicultores.

El dinero se usó para ayudarlos en la compra de infraestructura, cerdas paridoras de alta genética, ayuda para la mecanización de la producción y la prevención de enfermedades, así como capacitación en el manejo de finanzas.

“Hemos dicho reiteradamente que hay oportunidad para expandir, para crecer”, indicó en entrevista separada. La idea es que el año que viene esa inversión ayude a que, de 6.08%, la producción local de carne de cerdo llegue a poco más de 8%, dijo el funcionario.

Maldonado afirmó que para mejorar la industria también hace falta educar a los consumidores de que la carne local, además de ser más fresca, tiene mucha menos grasa que la que se producía artesanalmente en las décadas de los 70 y los 80.

“Antes se criaban los cerdos con el 'recoge' de los comedores escolares, con la comida que sobraba. No había medidas de bioseguridad, no había estándares de calidad. Hoy todo eso ha cambiado y eso hace que el valor nutricional de la carne sea mayor”, subrayó.

Según el porcicultor, en cuya granja La Ceba produce entre 60 y 80 cerdos semanales para un total de 750,000 libras de carne al año, sus colegas en el negocio deben acoplarse a las nuevas tecnologías para que puedan hacer mejores negocios y suplirles a los supermercados de manera constante.

El secretario de Agricultura dijo que también se está trabajando para lograr que los productores compren alimentos de manera conjunta para aumentar el volumen y que les salgan más baratos.