Realizarán simulacro basándose en megatsunami con ola de nueve pies

Por Gerardo Cordero / gerardo.cordero@gfrmedia.com 03/23/2014 |10:58 a.m.
A través del simulacro se probarían los sistemas de comunicación entre las diversas autoridades con responsabilidad en el manejo de emergencias. (Archivo)  
La prueba se llevará a cabo el 26 de marzo cuando se simularía que, como resultado de un terremoto distante, llegaría a las costas de Puerto Rico una fuerte ola.

Una situación de catástrofe centrada en lo ocurrido el 1de noviembre de 1755, cuando un terremoto cerca de la costa de Lisboa generó un tsunami que sacudió todo el Océano Atlántico, será el referente de la importante prueba gubernamental para medir este miércoles la capacidad de respuesta rápida local, en caso de que un fenómeno natural similar tenga impacto en nuestras costas.

La prueba se llevará a cabo el 26 de marzo, a partir de las 6:00 a.m., cuando se simularía que, como resultado de un terremoto distante, llegaría a las costas de Puerto Rico una fuerte ola de nueve a 10 pies, a eso de las 10:00 a.m.

El doctor Víctor Huérfano, director interino de la Red Sísmica de Puerto Rico (RSPR), dijo a este medio que simularían condiciones como las asociadas el fenómeno de 1755 en la costa de Portugal para probar los sistemas de comunicación entre las diversas autoridades con responsabilidad en el manejo de emergencias.

La RSPR anunció formalmente en su portal cibernético el ejercicio, que se denomina CARIBEWAVE/LANTEX 2014 y se realiza simultáneamente en otros países del Atlántico. Durante esa prueba "la RSPR, junto con otras oficinas, evaluará los sistemas de comunicación entre las agencias de manejo de emergencias y los puntos focales de alerta en caso de tsunami", precisa la notificación formal del simulacro.

Además de esa entidad con sede en Mayagüez, la Agencia Estatal para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres (Aemead), así como los municipios, entre otras dependencias, se movilizarán para, entre otras tareas, activar las alarmas y proceder con los mensajes de rigor desde que se registra el evento hasta el momento en que se proyecta su simulado impacto en el área local.

La práctica debe ayudar a afinar medidas locales sobre todo después del fuerte temblor del 13 de enero pasado, cuando hubo críticas negativas por el tiempo de respuesta de las agencias expertas, responsables de informar rápido a los ciudadanos sobre cada sismo y si hay riesgo de tsunami y necesidad de desalojo en sectores costeros.

Catástrofe extrema

Según diversos escritos del siglo XVIII, el terremoto en la costa de Lisboa, el 1 de noviembre de 1755, causó de 60,000 a 100,000 muertes y se cree que un pueblo cerca de Marrruecos desapareció completamente.

La reacción en cadena del terremoto, que hoy peritos estiman tuvo magnitud de 8.5 a 9, incluyó un gran maremoto o tsunami, así como incendios devastadores en el territorio portugués, principalmente en la capital, donde las iglesias y palacios reales, entre otras grandes estructuras, quedaron destruidas.

Historiadores de esa época identifican este fenómeno natural devastador como una de las causas para frenar las ambiciones coloniales de Portugal, justo cuando España y otros países Europeos ampliaban su dominio en América.

Mapas antiguos aluden a la falla Azores-Gibraltar como el lugar donde se originó el terremoto y se menciona que su impacto directo no solo se sintió en Portugal, sino también en España y parte de África. Por siglos el gran terremoto y tsunami de 1755 ha sido estudiado con rigor, por lo que se le vincula al nacimiento formal de la sismología.

En España, científicos contemporáneos como un grupo del Departamento de Geomorfología de la Universidad de Huelva han estudiado con especial atención terremotos y maremotos en zonas de penínsulas. Esos expertos señalan que al abordar del tema hay que reflexionar sobre el evento de Lisboa en 1755. En esa ocasión, el tsunami llegó a los cinco metros (16 pies) en la capital portuguesa. Las olas y los incendios se llevaron por delante la mayor parte del viejo casco urbano. Por eso, la ciudad baja, La Baixa lisboeta, fue reconstruida en su actual trazado de estilo racionalista del XVIII por el marqués de Pombal, según destaca el diario El Mundo de Madrid.

El rotativo reportó que se terremoto se sintió en toda España, donde entonces el rey Fernando VI ordenó un recuento de daños que resultó abrumador. Entre otros daños documentados en viejos pliegos se alude a destrucciones en las catedrales de Baeza. Salamanca y Segovia, así como en la famisa Giralda.

El Mundo señaló que aunque entonces no existían sismógrafos, los científicos estiman que el terremoto tuvo magnitud de 7.3 a 8.5 grados. La hemeroteca del diario La Voz de Galicia incluye un artículo que recuerda cómo el terremoto de Lisboa en 1755 "alcanzó los 9 grados en la escala de Richter y es el más importante que se ha registrado en la Península Ibérica. Establece que murieron más de 40,000 personas, entre ellas 2,000 en Huelva y Cádiz, pero en La Coruña no se produjeron ni daños materiales ni personales, según el historiador local Jesús María Reiriz.

Otros reportes antiguos comentan cómo, por un golpe de suerte, la familia real portuguesa escapó de la catástrofe porque después de ir a misa temprano el 1 de noviembre, cuando se celebrara con gran devoción cristiana el día de todos los santos, una hija del rey le pidió pasar el día fuera de la ciudad de Lisboa. El rey José I se negó por meses a vivir bajo techo, por lo que se estableció con su corte en tiendas o carpas en las colinas de Ajuda, a las afueras de la devastada capital.

Lupa legislativa boricua  

El simulacro CARIBEWAVE/LANTEX 2014 que incluye la participación de las autoridades federales, incluyendo el Servicio Nacional de Meteorología que activaría boletines de prueba para difundirlos por radio y televisión, se produce justo mientras la Comisión de Pequeños y Medianos Negocios, Comercio, Industria y Telecomunicaciones de la Cámara, realiza una investigación sobre el estado de los sistemas de telecomunicaciones en la Isla, luego del intenso sismo de enero.

La comisión ha citado directivos de varias agencias, así como de empresas privadas de telecomunicaciones para conocer los planes de contingencia en caso de una emergencia vinculada a un gran movimiento telúrico o maremoto. En vistas recientes comparecieron portavoces de la Junta Reglamentadora de Telecomunicaciones, la Amead y la RSPR.

El presidente de la Junta Reglamentadora de Telecomunicaciones, Javier Rúa, dijo que a raíz del evento acontecido a principios de 2014, se han realizado varias reuniones de seguimiento entre entidades gubernamentales y Aemead, para afinar y robustecer toda la infraestructura, estrategia y protocolos de investigación en casos de emergencia. El funcionario explicó que se planteó la necesidad de repasar y modernizar asuntos relacionados a la diseminación de información oficial a la ciudadanía, incluyendo el uso proactivo de las redes sociales.

“Se estableció como prioridad la reconfiguración de equipos de telecomunicaciones, la redundancia de servidores de la Red Sísmica y de los servicios de telecomunicaciones; y la necesidad de intensificar esfuerzos educativos y de orientación a la ciudadanía”, dijo Rua.

La Cámara informó en un comunicado de prensa que el director de Aemead, Miguel Ríos, por su parte, anunció a la comisión que han creado una conexión en tiempo real con la base de datos de la RSPR y cuando hay un sismo la información del mismo sería transferida de forma automática a las páginas de la entidad en las redes sociales. No obstante, advirtió que no importa lo robusto de los sistemas de comunicación como los celulares y el Internet, es probable que estos colapsen en un evento de gran magnitud.

El doctor Huérfano, jefe interino de la RSPR, sugirió que se refuerce el Sistema Integrado de Alertas y Advertencias Públicas o IPAWS. Recomendó también mejorar los planes de orientación ciudadanía.

Sacudida histórica

El terremoto del 1de noviembre de 1755 en Portugal tuvo magnitud 8.5

Destruyó la ciudad de Lisboa.

Los estimados de víctimas fatales fluctúan de 40,000 a 100,000. Los cálculos mayores consideran decesos en toda Europa, no solo en Portugal.

Su epicentro se ubicó en la falla Azores Gibraltar

Se originó a unos 300 kilómetros de la costa portuguesa

El terremoto causó un maremoto o ristra de grandes olas de 16 a 20 pies

Qué hacer ante sismos

La recomendación de las autoridades es mantener la calma y realizar el ejercicio de agáchate, cúbrete y agárrate. Tener lista una mochila de seguridad para cada miembro de la familia es otra sugerencia clave. La Aemead tiene detalles sobre el tema en www.manejodeemergencias.pr.gov

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