Regresa a casa Yaisa, el milagro de El Prado-VÍDEO

02/09/2013 |
La pequeña es la única sobreviviente del accidente que cobró la vida de seis personas frente a El Prado.

A Yaisa Montalvo Calderón le fascina comer espagueti, helado de chocolate y, como a cualquier niña de cinco años, dulces. También le gusta colorear, cantar y bailar.

Tiene unos ojos hermosos que, muy expresivos, reflejan su alegría, tristeza, enojo o travesura. Es tímida delante de extraños, pero con su abuela paterna, Yazmín Silva Rodríguez, y sus tías se manifiesta a su antojo. Se ríe a carcajadas, hace muecas y “maldades”.

Yaisa regresó ayer a la casa de Silva Rodríguez, pero no para visitar, sino para iniciar allí junto a su padre, Armando Calderón, una nueva vida sin la compañía de su madre y sus dos hermanitas.

Una semana después de que fuera atropellada junto a su madre Raiza Calderón, sus hermanas Laura, de tres años; y Amanda, de 10 meses; mientras cruzaban el expreso 181 hacia el residencial El Prado, en Río Piedras, donde vivían, Yaisa fue dada de alta del Hospital Pediátrico. En esa institución fue atendida como la única sobreviviente del accidente en el que también murieron su bisabuela Laura Vivas Rodríguez y los niños Génesis y Anthony Saldaña García, de nueve y siete años, respectivamente.

Como sufrió una fractura en el fémur de la pierna izquierda, lleva un yeso. Físicamente se encuentra bastante bien, pero aún queda por verse cómo está emocionalmente.

A Yaisa todavía no le han dado formalmente la noticia del fallecimiento de sus familiares, aunque ella ya ha comentado que “están en el cielo”.


“Cuando ella sea la que pregunte, simplemente (habremos de) contestarle lo que ella pregunta, no indagarle más. Yo creo que es mejor esperar a que los psicólogos nos orienten de qué forma vamos a dar este paso con ella. Yo todavía no me atrevo”, señaló Silva Rodríguez, quien también reside en El Prado.

La abuela es consciente de que se avecinan tiempos difíciles, por eso está determinada a ayudar a su hijo con la crianza de Yaisa. Aunque ambos trabajan, ella dice contar con personas que les darán la mano.

“Le pido tanto a Dios que no me deje caer, que me mantenga en pie, que me fortalezca mucho y poderle dar fortaleza a mi hijo”, comentó.

¿Cómo espera que sea la vida a partir de ahora?

“Si me dejaran a mí describir la vida como yo quisiera que fuera, fuera diferente. Pero me abstengo a vivir un día a la vez. Cómo le va a afectar todo esto a ella, esa es mi pregunta. (Hay que) llevar el tratamiento para que ella pueda superarlo, y eso toma tiempo. Nosotros ya como adultos, pues también es un proceso, uno sigue adelante con la vida, pero los recuerdos están ahí. Nunca lo vamos a olvidar”, dijo llorosa.

Sobre su hijo, comenta que “él dice que Dios le dejó su tesorito y que ella (Yaisa) es la que le da ganas de vivir. Aparte de su dolor, él está dando lo mejor de sí para estar con la nena”.