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Se le quema su casa cuando llegó la luz tras huracán

Por Femmy Irizarry Álvarez 09/14/2017 |00:00 a.m.
La Cruz Roja también ayudó a la familia. ([email protected])  
La residencia de este ciudadano en Arecibo quedó reducida a cenizas.

Arecibo. Al que da lo que tiene… se le multiplican las cosas.

Abdiel Collazo Rivera, vecino del barrio Miraflores, lo perdió todo el sábado pasado luego que un cortocircuito provocara un incendio, tras llegar la luz, que consumió su casa de madera y zinc.


No bien los bomberos habían apagado el fuego -estos llegaron  rápido a la escena-, una vecina llegó con comida, otros con ropa, y muchos más con artículos de primera necesidad.

Es que el vecino del sector Biáfara, según dice su padre Reynaldo Collazo, siempre está ayudando a los demás.

Abdiel lloró emocionado durante la entrevista de Primera Hora: en una porque aún recuerda el siniestro; en otras, porque pensó que sus hijos estaban en la vivienda ese día, y las más, por el amor que le han demostrado sus vecinos, amigos y desconocidos.

 
Familia lo pierde todo tras incendiarse su casa


El padre de tres hijos ha recibido tanta ayuda que su mamá Ever L. Rivera y su padre están clasificando los artículos para ayudar a otros damnificados tras el paso del huracán Irma la semana pasada.

Cuando venía el huracán, Abdiel, que tiene a su bebé de dos años en el hospital, amarró su casa. 

“No pasó nada con el huracán pero... cuando  llego (a la 1:30 p.m.) llega la luz... Vi una llamita pequeña”, narró el vecino sobre el momento en que comenzó el fuego.

Aunque buscó un extintor que había afuera, este no tenía presión, y en lo que conseguía una manguera, ya no pudo entrar por el humo.

En medio de la emergencia le vinieron a la mente sus  hijos, quienes ese día estaban con sus abuelos.

Entró desesperado con la máscara que usa para su trabajo de fumigación y, tras gritar los nombres de los menores, recordó que ellos no estaban allí.

“Esto no se lo deseo a nadie. Es una impotencia porque tú no puedes hacer nada. Ya lo que tú hiciste se perdió”, confesó al decir que ese día su esposa estaba de cumpleaños.

Sin embargo, “ahí mismo, apagándose el fuego... la gente empieza a llegar con ayuda... (comienza a llorar); mi vecino llegó con dinero para mis nenes...”, recordó.

Pensativo dijo que “ha habido mucha tristeza pero aparte de todo, mucha risa... En mi casa (se está quedando con sus padres) yo no he podido salir porque todo el mundo llega con una bolsita…”, agregó.

El arecibeño indicó que entre la ayuda que le ha llegado hay hasta enseres, por eso le dijo a su madre que hay que hacer un inventario de quiénes en la comunidad de Palo Blanco, donde se crió, necesitan ayuda para darles. Artículos, como el agua, los enviaría a países vecinos, también afectados.

Otros también le han dado una palabra de apoyo “y eso para mi vale más”.

Abdiel construyó la casita hace más de dos años, cuando comenzó con un “camper”. Luego le fueron añadiendo cuartos mientras ahorraba para construir una vivienda en un solar que ubica pasos arriba.

Precisamente el alcalde de Arecibo, Carlos Molina, fue al lugar y le ofreció ayuda.

La Cruz Roja también ayudó a la familia.

El perjudicado dijo que lo más que le interesa es construir en el terreno que ya tiene y que está preparado para un pozo séptico, y que Molina le dé “el piso y la torta”. De lo demás él se encarga.

Como sabe que hay mucha gente que quiere ayudarlos, dijo que pueden comprar algún vale en una ferretería para así tener materiales para la construcción.

Por su parte, el padre del perjudicado aseguró que “él  lo que tiene es lo que ha sembra’o... Ese niño (Abdiel, de 28 años) ha sido compasivo desde pequeño”.

 Tanto Reynaldo como Ever coinciden en que lo más importante que le han dado a sus hijos, incluyendo a su otra hija Tania que vive en Boston y que desde allá ha ayudado, es el ejemplo.

“Lo que nos han visto es luchar, arrancar desde cero”, manifestó Reynaldo quien luego de tener negocio propio trabaja ahora de carcinero en un supermercado.

“Estamos ahí con él full. Cocinamos. El que llega come... La casa no se vacía. Como dice él, tenemos que hacer un inventario para bendecir a otras personas”, dijo la madre de Abdiel, quien agrega que en su trabajo de repostera, en un supermercado, también los han ayudado.

El número de Abdiel es el 787-381-3953.

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