Un escritor tras las rejas

12/04/2012 |
Reo que publicó un libro y colaboró en otro abraza la red social como medio de expresión.

La lectura le permitió salir de los confines de su encarcelamiento ya que estimulaba su imaginación. 

Pero la escritura finalmente lo liberó al poder presentar en blanco y negro las crudezas de una vida criminal que culminó en una sentencia de 51 años por una serie de delitos, incluyendo asesinato en segundo grado, agresión agravada y robo. 

Aníbal Santana Merced, quien publicó el libro Reflexiones tras las rejas y colaboró con otros confinados en la antología Desde adentro: entre la universidad y la cárcel, recientemente comenzó una nueva etapa en su desarrollo como el comunicador con una cuenta de Twitter que actualiza desde el Centro de Detención Regional de Guayama. Se trata de un innovador proyecto que utiliza las redes sociales como herramientas de rehabilitación e introspección.

“Yo no he tenido oportunidad de pedirles perdón a las víctimas, que en mi caso son muchas. A mí me acusaron de robo, asesinato en segundo grado y mi cuenta de Twitter es una buena herramienta para pedirles perdón a mis víctimas. Le fallamos a la sociedad”, indicó Santana Merced,  de 31 años de edad.

La historia de Santana rompe estereotipos. Hay quienes podrían pensar que en Puerto Rico no se roba por hambre. Sin embargo, Santana Merced aseguró que la pobreza fue uno de los factores determinantes en su inclinación hacia la violencia. Otro elemento de peso fue una crianza que giraba en torno al maltrato. A los 11 años dejó la escuela. Robó para llevar dinero a su casa, en donde vivía con 12 hermanos. Nunca fue usuario de drogas ni de cigarrillos ni de alcohol, pero su vida criminal dejó una estela de violencia.

A los 17 años fue ingresado en prisión y, desde entonces, solo ha salido a la libre comunidad para ofrecer charlas sobre su libro, entre otros escritos, que pudo trabajar como parte de un proyecto de escritura  de la profesora de la Universidad de Puerto Rico (UPR) Edna Benítez Laborde.  

Pero el proceso de transformación del confinado verdaderamente inició con el nacimiento de su hija en diciembre de 1999. Aseguró que el alumbramiento le dio una razón para vivir, una esperanza en medio de los sentimientos de rebeldía que sentía por su confinamiento. Aún se recuerda el primer día que la vio en una sala de visitas de una institución penal. La bebé tenía un “trajecito color vino y crema y una cinta alrededor de la cabeza del mismo color”.


“Creía que iba a morir en la cárcel. Por eso comencé a escribir una carta para ella. Quería que supiera lo mucho que yo la amaba, lo importante que ella era para mí, y que supiera todo lo que había pasado  en mi vida”, indicó el confinado. La carta se transformó en un libro de unas 200 páginas que el reo terminó por destruir ante el temor de que nunca iba a poder salir de la cárcel.

El confinado, sin embargo, ha recibido reconocimiento por su obra, al punto de convertirse en un invitado especial en universidades y escuelas. Ahora, por Twitter, Santana Merced tiene más de 80 seguidores. En su primer mensaje, el escritor, que se identifica como Confinado3, señala: “Si quieres conocer la realidad y  la crudeza de la cárcel, sígueme para que no me sigas! Y en otro mensaje habla sobre el amor que alberga por su hija: “Solo quiero que las personas no pasen por mis problemas. Tengo una hija de 13 años que extraño”.