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Víctimas de violencia doméstica rompieron su silencio

10/29/2010 |
Testimonios de varias víctimas de violencia doméstica. (Ve vídeo)

Con fortaleza y sobre todo muchas ganas de dejar de ser víctimas para convertirse en sobrevivientes, mujeres que han sufrido en carne propia la violencia doméstica conversaron ayer sobre el terrible mal que afecta a miles de puertorriqueñas, muchas de las cuales quizás nunca lo lleguen a denunciar.

Lloraron porque el dolor es mucho. Hablaron del terrible miedo que sienten porque en la mayoría de los casos sus agresores no han sido procesados criminalmente de la manera en que ellas quisieran.

Hablaron de cuán controladores son los agresores, de cómo estas personas manipulan a los más débiles. Se aprovechan de su vulnerabilidad y se aprovechan de ésta.

Son mujeres que con uñas y dientes quieren defender lo más querido para ellas, sus hijos y sus familias.

Las familias y amigos se vuelven piezas claves en el apoyo de estas mujeres y son esas redes las que les sirven de sostén para seguir adelante.

“El agresor conoce a su víctima, conoce sus partes más sensibles, lastima la reputación de la pareja, sabe cómo moverse para perpetrar la próxima sacudida”, describe la procuradora auxiliar de Educación y Servicios de Apoyo de la Procuraduría de las Mujeres, Jaqueline Padilla.

Estadísticas policiacas demuestran que en lo que va del año 2010, un total de 16 mujeres han muerto víctimas de violencia doméstica.

Diez años de tormento junto a su pareja

Wanda Rodríguez López

Es una mujer de 44 años que pasó 10 de ellos casada con un hombre controlador. Él   abusaba de ella física y emocionalmente.

Wanda luce en su brazo derecho una quemadura de plancha que le hizo su ex pareja.

Su agresor está preso porque violó en siete ocasiones una orden de protección que ella puso en su contra.

El hombre se supone que pase cinco años en la cárcel, pero Wanda vive atemorizada porque éste prometió buscarla cuando salga a la libre comunidad.

“Desde el principio de nuestra relación, él se mostró como un hombre controlador. A él le gustaba dar y eso se fue agudizando.

Siempre me chocó que al principio de nuestra relación me enviaba flores todos los días. Estuve con esta persona desde 1998 hasta el 2008. Me casé con él porque su familia así lo quiso.

Puse en contra suya tres órdenes de protección, pero las primeras dos las quité porque su mamá siempre venía a intervenir en favor de él.

Me trató como una prostituta y yo me negué a tener relaciones con él por dos años, eso lo enojaba y se ponía como loco.

Decía que yo tenía como tres hombres y quiso perjudicarme en mi trabajo, dañar mi reputación.

Un día me pidió que le planchara una camisa y yo me negué porque tenía camisas limpias y ahí me corrió y me quemó”.

Wanda es una mujer que a pesar del tormento nunca dejó de trabajar en un centro preescolar. Tiene dos hijos adolescentes y una niña de crianza de nueve años. A su agresor se le radicaron siete cargos por violación al artículo 2.8  de violación de ley de protección bajo la Ley de Violencia Doméstica.

Luego que el hombre fue encarcelado, logró divorciarse de éste y se encuentra trabajando para superarse: dejar de ser una víctima y  sobrevivir.

Teme porque dice que no se respetan las leyes

Limaris Ortiz Mulero 

A los 20 años comenzó una relación con el padre de sus dos hijos,  de seis y cuatro años. El hombre la maltrataba física y emocionalmente. La ha amenazado de secuestrarla a ella y a sus hijos. Los menores también han sido víctimas de maltrato por parte de su padre.

A pesar de las constantes amenazas en su contra y dos incidentes de maltrato a los menores, un tribunal determinó no concederle una  orden de protección a Limaris. En noviembre se vence la orden de protección de los menores en contra de su padre y Limaris teme por su futuro.

La metieron presa cuando él la agredió

Sylvia Cruz Rivera 

Es una mujer de 56 años que se casó en diciembre de 2004 y nada le anticipó que viviría un calvario junto a su pareja, de quien se divorció hace un mes.

Sylvia es una mujer que vive en San Juan y durante sus años de relación,  su pareja la obligó a vivir en una residencia en pésimas condiciones. 

Después del divorcio, el hombre despojó a Sylvia de muchas de sus pertenencias. En una ocasión,  él le fue a reclamar un carro, la agredió, ella se defendió, pero la Policía la acusó a ella de agresión y a él no. Logró que ese proceso criminal no prosperara en su contra.

“Yo vivía en San Juan y me obligó que me mudara con él a una casa 20 x 20. No tenía baño, así que tuve que acostumbrarme a hacer mis necesidades en una paila de pintura de cinco galones. Me bañaba en una bañera al oscurecer. Eso fue poco después de que me casé con él en diciembre de 2004.

El 11 de julio de 2009 se fue de mi casa porque yo había regresado a San Juan. Días después, el 15, me dijo que no me amaba, se llevó pertenencias suyas y mías y me llamó “hija de la gran... 

Otro día, yo cuidaba a unos viejitos y llegó a donde yo trabajaba y me llamó y yo salí. 

Me agredió y me reclamó y yo me defendí y lo aruñé en la cara. Cuando llegó la Policía, a la que arrestaron y esposaron fue a mí. Me pusieron en una celda con hombres y me desmayé porque soy diabética y cardiaca, fui maltratada por la Policía.

Él quería que nuestro divorcio fuese por consentimiento, pero una jueza me quiso escuchar en el tribunal y luego de que me escuchó logré que el divorcio fuese por trato cruel, pero todavía al sol de hoy no tengo carro. Él está libre, al garete, con mujeres, y yo estoy bregando por salir adelante”.

Sylvia camina con un bastón,  pues dice que cuando su agresor la atacó le lastimó una pierna, se la desfiguró.

Todavía no puede creer cómo la Policía la acusó a ella cuando él le dejó los 10 dedos de la mano marcados en el cuello por donde la agarró para reclamarle.

Denisse apenas comenzaba a vivir y fue asesinada

Denisse Gerena

Una joven de 27 años que fue asesinada vilmente por su esposo, en hechos ocurridos el 2 de mayo de este año, en el  sector Calero, del barrio Arenales, de Aguadilla.

Denisse era una joven hermosa, muy buena en el estilismo y en manualidades. Sin embargo, su esposo José Raúl Barreto la tenía en un taller haciendo cambio de  filtro y mecánica liviana. 

La próxima vista en contra del victimario, sobre quien pesan cargos por asesinato en primer grado y Ley de Armas, fue señalada para el 10 de noviembre. Éste está libre.

Ana Awilda Cabán no se recobra de la súbita pérdida de su hija, Denisse Gerena, de 27 años, asesinada hace varios meses por su esposo. La muerte de la joven estilista consternó a la familia, sin embargo, sembró en ellos la intención de levantar una voz para educar a otras mujeres que pudieran estar en situaciones de riesgo por encontrarse en un círculo de violencia doméstica.

“Quizás hay mucha falta de conocimiento, ignorancia. Nosotros nunca esperábamos que esto fuera a suceder. Por favor, que las mujeres en riesgo no callen, que observen detalles y que actúen para que se puedan salvar”, dijo Lizzette Cabán, tía de la joven ultimada.

Cada vez que hay una vista en el tribunal la familia de Denisse llega con pancartas en favor de un basta a la violencia doméstica.

“Lo único que nosotros sabíamos era que él estaba mal económicamente y que había intentado suicidarse. Pero nadie sospechó que algo pudiera suceder, se veían felices y mira lo que pasó. Ella era bella, siempre se peinaba y maquillaba,  aunque fuese para mecanear”, dijo la tía de la joven.

El padre de Denisse figura como testigo de los hechos en que su hija fue asesinada,  ya que su yerno lo llamó y le dijo que cuando estaba limpiando un arma, un tiro se le zafó y la mató. Luego,  el hombre confesó a la Policía que la había asesinado.

Después del ataque que sufrió, Aida se recupera

Aida Ortiz Vélez,  de 42 años

Una carta de la Administración para el Sustento de Menores (Asume)  fue el detonante para que un hombre, contra quien estaba vigente una orden de protección, le disparara en la cabeza a su ex pareja en presencia de su hijo de dos años. 

Orlando Estrada Díaz, de 39 años, llegó a casa de su ex pareja,  Aida Ortiz Vélez, de 42 años, y le disparó en la cabeza.

Las imágenes de Aida  caminando herida, llegando al Centro Médico, consternaron al país. Ella perdió masa encefálica y poco a poco vuelve a hablar.

Luz Ortiz es una asesora legal de la Procuraduría de las Mujeres en la región de Caguas.

Es un recurso de apoyo para víctimas de violencia doméstica, a quienes orienta, apoya y acompaña a solicitar servicios y recursos como las órdenes de protección bajo la Ley 54 de Violencia Doméstica.

Luz está dando seguimiento al caso de Aida, quien se recupera de la agresión en su contra en un hospital.
Ayer le practicaron una cirugía en el estómago, pero Aida se recupera lentamente.

“Está hablando poco a poco. Logramos que se encontrara con su hijo y eso nos dio satisfacción porque hubo una buena interacción entre ellos. Pero esto es un proceso porque ella sufre de ataques de pánico”, narró Luz sobre el caso de Aida, quien se vio perjudicada por el impacto de la bala en la masa encefálica.

Pero para que a Aida se le haga justicia, falta todavía, y es que en la última vista del caso en contra de su agresor,  Orlando Estrada Díaz, de 39 años y albañil desempleado, éste fue declarado no procesable.

“Ésas son cosas que pasan, según declaró el psiquiatra del Estado,   él no es procesable. Pero eso de la procesabilidad es algo que se puede manipular. Yo he visto agresores que en la sala de espera están de lo más bien y cuando entran a sala o frente al psiquiatra,  no hablan”, dijo la asesora legal.

La próxima vista de este caso fue señalada para el 8 de diciembre.