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Viven con amigos y van en pon a la UPR

Por Nydia Bauzá / [email protected] 10/31/2017 |00:00 a.m.
Otros universitarios no tienen cómo llegar a sus clases, pues el Tren Urbano tampoco está en función por la falta de electricidad. ([email protected])  
Estudiantes que se quedaron sin hospedaje por culpa de María completaban ayer formularios para ser ubicados por FEMA fuera del recinto ríopedrense.

La falta de vivienda y de transporte les roba el sueño a muchos estudiantes del recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR-RP), quienes tienen que recurrir a amistades para tener un techo donde dormir y a que un pon los lleve hasta el campus.

Los problemas se han agravado al reiniciar las clases esta semana, pues más de 400 estudiantes quienes se hospedaban en el edificio Torre Norte lo encontraron cerrado por los daños que sufrió el multipisos por el huracán María.

Otros universitarios no tienen cómo llegar a sus clases, pues el Tren Urbano tampoco está en función por la falta de electricidad y la Autoridad Metropolitana de Autobuses (AMA) reanudó operaciones de forma limitada. 

Cuando antier reanudaron las clases, Gabriela Carambot, de la isla municipio de Vieques, se tuvo que quedar en la casa de una amiga en Cupey, Río Piedras.

Mientras, ayer esperaba por un amigo, quien también le ofreció su casa, pues de la noche a la mañana la Torre Norte, donde residía, fue cerrada.

 “Si no fuera por mi amigo me vería obligada a buscar hospedaje por aquí si es que hay alguno porque todo el mundo va a estar buscando lo mismo. Si no fuera por él me hubiera tenido que dar de baja”, dijo la chica de 22 años, quien cursa el quinto año en el Programa de Lenguas Extranjeras, de la Facultad de Humanidades. 

“Me siento totalmente desorganizada. Frustra un poco porque a mí no me gusta molestar a las personas en las casas y me gusta tener mi propio espacio. Hay que adaptarse, si no, no se puede”, sostuvo. Agregó que espera que la situación se resuelva lo más rápido posible.

Otra alumna, Gisela Matos, de Aguada, también se queda con amistades, pues su hospedaje sufrió daños con el ciclón.

 “Ahora mismo estoy nómada, por ahí en distintos lugares. Estoy en búsqueda de apartamento, pero no he logrado conseguir algo que sea cerca. La mayoría de los que he visto no tienen agua ni luz, algo que es normal ahora y sé que no puedo pedir mucho”, indicó.

Sostuvo que la falta de hospedaje le perjudica su vida académica.

 “Necesito concentrarme. Este es mi ultimo año en la universidad y me tocó vivir esta situación, pero no me quejo. Me afecta porque en lo único que estoy pensando es en encontrar un lugar donde vivir para estar concentrada y poder establecerme ahí”, afirmó la estudiante de nutrición.

Desde temprano ayer en el edificio Torre Norte, había filas de estudiantes para ser orientados y llenar un formulario sobre la posibilidad de ser reubicados en casas, apartamentos o estudios, cuyas rentas podrían ser subsidiadas por la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA).

El estudiantado tendría que pagar la cuota de $220 que los universitarios que se hospedan en las residencias de la UPR pagan por semestre académico.

“No tenemos que pagar ni renta, ni luz, ni agua. Nos preguntaban si teníamos carro y van a ser unos sitios cerca y otros lejos”, dijo Pablo Andrés Meléndez Carrasquillo. 

En uno de los bancos, frente al multipisos, dos estudiantes de Venezuela esperaban con su equipaje para ser llevados hasta la Residencia (ResiCampus) en el interior del recinto. 

Ambos jóvenes, Humberto Aguilar, de 22 años, y Wilmary González, de 20 años, se hospedaban en la Torre Norte.

Los jóvenes, quienes residen en Caracas y cursan estudios en la Facultad de Administración de Empresas, pasaron el huracán en la casa de un amigo en Aguas Buenas.

“Mi mamá casi llora cuando escuchó mi voz una semana después”, relató González.

Jaxel Delgado, de la Facultad de Educación, indicó que viaja desde Maunabo en un carrito “que no está en buenas condiciones”, y que llenó los papeles de FEMA.

 “Viajé estos dos días. Luego no sé que hacer hasta que me ubiquen”, expresó.

“Viajaba en el tren y ahora mismo estoy cogiendo pon con amistades, cuando se puede”, narró Alberto Collazo Lagares, quien reside en Puerta de Tierra, San Juan.

“Para venir se me hace un poco más fácil, pero de regreso ya es más dificultoso”, sostuvo el estudiante de maestría de Ciencias de la Información. “Es incierta”, dijo Collazo sobre el transporte público.

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