En cuanto a los daños a las carreteras, el secretario del DTOP, Rubén Hernández Gregorat, dijo que sus estimados alcanzan los $10 millones. En la foto, un puente colapsó en el barrio Placita de Juncos. (Primera Hora / Andre Kang)
jueves, 25 de agosto de 2011
Maritza Díaz Alcaide / Primera Hora
Libres ya de los efectos de la tormenta Irene, ahora lo que cuenta es lo que nos cuesta.
El gobernador Luis Fortuño comparó ayer los daños de Irene con los de la tormenta Jeanne, que pasó por la Isla en 2004, y sostuvo que en ese entonces la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) pagó $400 millones.
Esa agencia federal regularmente cubre el 75% de las pérdidas y el resto lo paga el Gobierno de Puerto Rico, lo que quiere decir es que el impacto económico, según el estimado comparativo del Gobernador, podría ser mucho mayor.
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A esa suma habría que añadirle también lo que dejaron de devengar la industria y el comercio en los pasados días.
Los daños ocasionados por el fenómeno atmosférico a nivel individual, lo que los vientos y la lluvia les ocasionaron a la agricultura y a la infraestructura del país representan todos juntos un duro golpe para la economía.
El economista José Alameda evaluó para Primera Hora las secuelas de la tormenta en ese orden y también colocó el estimado de pérdidas en los cientos de millones de dólares.
Sin tener a mano datos oficiales, dijo que al día de ayer las pérdidas debían ser de no menos de $200 millones.
Para la economía, los desastres naturales son malos, aunque en Puerto Rico alguna gente tenga la idea de que pueden traer elementos de bonanza, subrayó el economista.
Los supuestos elementos positivos que aquí algunos tratan de identificar como “fondos federales” no son tal, en su opinión, porque en realidad lo que vienen a sustituir “es lo que ya existía”. “Se trata de una reconstrucción, no construcción nueva”, dijo.
“Los desastres deben verse más como costos que como beneficios. Los fondos federales que se reciben son para levantar lo que se cayó”, acotó el experto, quien indicó que en Puerto Rico la producción se ha visto afectada y continuará así hasta que el país no vuelva a la normalidad.
Esa normalidad incluye, obviamente, el restablecimiento del sistema eléctrico, el de acueductos y alcantarillados y la reparación de carreteras.
Para medir el daño económico, Alameda precisó que se tiene que mirar la producción prescindida en varios días de cierre total o parcial en la empresa privada, en la empresa pública y sus servicios, y también en los hogares puertorriqueños, como aquellas empresas productoras de servicios domésticos.
A esos se les añaden necesariamente los daños en la agricultura y en la infraestructura del país.
En el cómputo de daños, las pérdidas mayores de este evento son las de la Autoridad de Energía Eléctrica.
El director ejecutivo de la AEE, Miguel Cordero, anticipó ayer que las pérdidas de la Autoridad sobrepasarán los $100 millones.
Parte de ese gasto lo absorberá FEMA, que suele subsidiarle hasta el 80% de los gastos.
En cuanto a las vías de rodaje, ayer el secretario del Departamento de Transportación y Obras Públicas, Rubén Hernández Gregorat, dijo que sus estimados alcanzan los $10 millones.
De ésos, $2 millones irán a la reparación del puente 121, de la carretera PR-3 de Yabucoa, y el resto a 65 carreteras de alguna manera averiadas.
En cuanto a la agricultura, el secretario Javier Rivera Aquino dijo que ese sector sufrió pérdidas de unos $21 millones y que la cosecha más dañada fue la de plátanos.
Ayer, la falta de luz en muchos sectores continuaba siendo el principal dolor de cabeza del Gobierno.
A las 6:00 de la tarde quedaban 148,422 abonados sin servicio de energía en distintos puntos de la Isla o el 91% del universo de sus clientes.
“Yo entiendo que el que no tiene luz quiere saber cuándo la tendrá”, dijo el gobernador Luis Fortuño en conferencia de prensa.
El mandatario indicó que nueve por ciento es muchísimo y que el servicio será restablecido lo antes posible.
Miguel Cordero precisó más tarde que las zonas rurales de la Isla, donde es más difícil la tarea de reparación, deben haberse completado entre el viernes o en algún momento en el fin de semana.
“Si no llueve puede ser antes”, dijo.
Los cascos urbanos debían normalizarse durante las primeras horas de anoche. El director ejecutivo de la AEE explicó que el caso de algunos sectores de Isla Verde en Carolina, es excepcional porque, irónicamente, allí el sistema eléctrico está soterrado y se mojó la línea. De ese sector han llegado innumerables quejas.
En cuanto a los refugiados, muchos estaban regresando ayer a sus hogares, aunque anoche quedaban todavía en las escuelas 621 personas.
El sol comenzó a salir en buena parte de Puerto Rico y en otras zonas amainaron las lluvias considerablemente, pero hoy no habrá clases en todas las escuelas, sí en parte de ellas.
En 331 permanecerán cerradas porque están los refugiados, tienen algún problema de infraestructura o no tienen servicio de agua potable.
“Sin luz se puede dar clases”, dijo el Gobernador al explicar que la falta de energía no es razón para cerrar los salones.
Sobre las carreteras se informó que anoche todavía quedaban 30 cerradas al tránsito, la mayoría de ellas municipales.
Otras 70 estaban parcialmente cerradas por problemas de derrumbes o deslizamientos. “Ahora comenzamos la etapa de la reconstrucción”, dijo Fortuño, quien acotó que para las víctimas de la tormenta la crisis continúa.





