lunes, 11 de mayo de 2009
Raúl Álzaga / Primera Hora
Parte de una serie
Mi travesía de una semana con los Vaqueros de Bayamón no inició en una cancha de baloncesto, sino en una cena para los miembros del equipo y sus familiares organizada por el apoderado Peter Rivera en su residencia, el sábado 2 de mayo, con el fin de compartir y también presenciar el esperado combate de boxeo entre Manny Pacquiao y Ricky Hatton.
Rivera no estuvo de anfitrión puesto que viajó a Las Vegas para dicho combate, pero su esposa y el coapoderado José Carlos Pérez lo sustituyeron en su ausencia.
A mi llegada, me topé con Christian Dalmau en el sofá de la sala pegado al televisor viendo jugar a su esposa Doris Torresola, acomodadora de las Valencianas de Juncos, durante el quinto partido de semifinal ante las Pinkin de Corozal. Le acompañaban su colega Eric Rodríguez y el dirigente Leonel Arill.
Las razones para que Dalmau estuviese viendo ese juego eran obvias, pero me chocó que Arill no estuviera enfocado en otras de las pantallas televisivas disponibles en el patio viendo el séptimo juego de la serie de primera ronda entre los Bulls de Chicago y los Celtics de Boston.
“Es que tengo que darle apoyo moral a mi capitán”, aseguró Arill.
En otro lado estaba Franklyn Western jugando con sus dos hijos pequeños -la luz de su vida-, mientras que la mayoría presente aún degustaba del bufet que Rivera había ordenado para esa noche.
“Desde los tiempos que (Héctor Manuel) ‘Hetín’ Reyes era apoderado de Bayamón yo no me acuerdo de ningún apoderado que llevara a los jugadores a comer a su propia casa”, sostuvo el veterano trainer Víctor Vargas. “Este equipo es nuevo, pero ya es como una familia extendida. Éste es el tipo de cosas que contribuyen al éxito colectivo. Cosas como ésta son las que fortalecen la química y la unión entre todos”.
En una mesa cercana se reunieron Orlando “Guayacán” Santiago y su esposa Mónica González, Javier Mojica, Héctor Valenzuela, Elisamuel Morales y el aguador Ricardo Cotto para jugar un partido de póquer.
“Par de aces. Me limpió este condenao”, exclamó “Guayacán” Santiago en tono airado hacia Mojica, quien lo eliminó y luego le repitió la dosis a Valenzuela para ganar el juego y el dinero.
No obstante, Santiago -eterno apostador - eventualmente recuperó su inversión y hasta sacó un poco de ganancia al derrotar al coapoderado José Carlos Pérez en dos ocasiones en partidos de billar.
Otros como Gustavo Salgado y el gerente general Jerome Mincy prefirieron conversar con otros invitados o ver el juego de Chicago-Boston.
Dentro de la casa, Dalmau casi se comía las uñas viendo a su esposa en acción, pero a la postre pudo celebrar el triunfo de las Valencianas en compañía de Arill. Dalmau no se quedó mucho más tiempo y otros como Western, Arill, Rodríguez, Sean Ramírez, Ray Barbosa, Iván López, Jabari Smith y Monty Wilson se retiraron a sus residencias u hospedajes para descansar previo al partido del día siguiente ante los Gigantes de Carolina.
¿Y la pelea?
Sólo un puñado se quedó para disfrutar el combate Pacquiao-Hatton, pero no por mucho tiempo. “Se fue, se fue. Ay bendito, si nos vamos temprano para casa”, indicó Morales luego que Pacquiao derribara a Hatton fulminantemente en el segundo asalto.
“Ese (Hatton) no sabe ni el día que es. Déjenlo ahí acostadito”, se le escuchó decir a Vargas, mientras que Santiago saltó de felicidad y exclamó: “Me busqué 80 pesos ahí. Sabía que Pacquiao no iba a perder”.
Mañana: Los Vaqueros le dicen adiós a su invicto





