El ambiente en el camerino de los Vaqueros antes de los partidos es de camaradería, pero también de mucha concentración. Allí reciben las instrucciones del cuerpo técnico antes de tomar la cancha. Ya durante el juego, mucha de la tensión la cargan los dirigentes, sobre todo en las postrimerías del partido. (Primera Hora / Israel González)
martes, 12 de mayo de 2009
Raúl Álzaga / Primera Hora
Una de las razones por las cuales elegimos a los Vaqueros de Bayamón para hacer esta serie especial entre los 11 equipos del Baloncesto Superior era el hecho de que, hasta la semana pasada, permanecían como el único quinteto invicto con marca de 7-0.
No obstante, en mi primera noche en el banco de los Vaqueros, el domingo 3 de mayo en el coliseo Rubén Rodríguez, les esperaba un fuerte reto ante uno de los equipos más físicos de la liga, los Gigantes de Carolina, quienes pareaban bien con el quinteto bayamonés y quienes venían de ganar cuatro partidos en línea.
Previo al partido, el silencio en el camerino vaquero era sepulcral. La atención tenía que estar exclusivamente en la charla sobre el plan de juego del dirigente Leonel Arill y su asistente Mandy Cancel -quienes, curiosamente, utilizan el inglés para comunicarse, pese a que sólo uno de los jugadores, el refuerzo Jabari Smith, no entiende español. Hasta Monty Wilson y Franklyn Western mastican el castellano.
“Éste es un equipo (Carolina) con jugadores que prefieren correr y ejecutan pocas jugadas. Pero, son atrevidos y hay que tener cuidado porque se pueden soltar desde la línea de tres puntos”, resaltó el asistente Mandy Cancel, quien se especializa en desmenuzar el scouting del equipo contrario.
Wilson, Christian Dalmau, Orlando “Guayacán” Santiago y Héctor Valenzuela parecían ser los más concentrados en la disertación de Cancel, mientras que la atención de los otros divagaba por momentos.
“En ofensiva, recuerden ser pacientes en su ejecución a media cancha. Ellos van a pegarles, pero no defienden por 24 segundos. Háganlos trabajar en la defensa”, agregó Arill, que tiene a su cargo explicar las estrategias de juego.
Antes de salir a la cancha, el delantero suplente Gustavo Salgado hizo alusión a un estilista carolinense que los fieles de los Gigantes habían traído para afeitarle la barba a Arill, quien se la había dejado crecer como parte de su cábala durante la racha victoriosa. Salgado hizo claro que la misión era dejar que el barbero se fuera de Bayamón sin necesidad de usar sus herramientas de trabajo.
Los jugadores entonces se reunieron para encomendarse a Dios bajo la palabra del armador suplente, Elisamuel Morales. Luego, Dalmau finalizó el junte diciendo: “Si pareamos su intensidad desde el inicio no hay forma de que nos ganen. One, two, three, ¡WIN!”.
El partido comenzó algo errático para ambos equipos, con Carolina tomando la ventaja inicial, lo que provocó el primer tiempo pedido por Arill.
“Mantengan su compostura. Quiero más de tres pases en cada posesión y, carajo, no boten la maldita bola”, dijo Arill antes de diagramar una jugada que fomentaba el continuo movimiento del balón y el uso de múltiples cortinas para liberar a los tiradores.
El ajuste funcionó y los Vaqueros ejecutaron con paciencia para irse a los camerinos arriba, 38-34, en la primera mitad.
“Estoy orgulloso de ustedes. Por primera vez en cuatro juegos no tenemos que venir de atrás y estamos peleando con ellos al puño desde el inicio. Hay que seguir así y continuar jugando desprendidos en ofensiva, haciendo el pase extra”, sostuvo Arill durante el medio tiempo.
Bayamón logró mantener a Carolina a raya por gran parte de la segunda mitad siguiendo las indicaciones de su dirigente, pero un 'bombazo' de Ebi Ere casi a 30 pies del aro faltando 22.6 segundos le sacó el aire a Bayamón y puso a los visitantes arriba, 79-76.
No obstante, Arill pidió tiempo y con sus instrucciones por poco saca a Bayamón de otro apuro en los segundos finales.
“No vamos a tirar de tres, hay mucho tiempo. Vamos a buscar una güira, provocamos un turnover en defensa y luego buscamos el canasto de la victoria”, dijo Arill, quien diseñó una jugada con doble cortina arriba para liberar a Monty Wilson y que éste pudiera buscar una penetración rápido.
Como si fuera una premonición, Wilson salió de la doble cortina para un fácil canasto que puso a Bayamón a un punto, 79-78. Para colmo, Carolina cometió turnover casi de inmediato al otro lado de la cancha.
Los Vaqueros parecían encaminados a otra victoria dramática faltando seis segundos.
Sin embargo, la jugada que estaba diseñada para que Wilson se presentara a buscar el pase de saque no se dio, y fue Javier Mojica quien recibió el balón y penetró al canasto, donde chocó contra una pared de cuatro jugadores de Carolina. Aunque hubo contacto físico, los oficiales no cantaron falta y los Gigantes recuperaron el balón. Ahí se acabó el invicto de Bayamón.
El peluquero que trajo Carolina nunca le afeitó la barba a Arill, pues éste decidió hacerlo motu proprio.





