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Poca audiencia para aplaudir a los Clinton

Acompañada por su esposo Bill Clinton y su hija Chelsea, Hillary Clinton asistió al acto de recordación de los soldados boricuas caídos en la guerra. (Primera Hora / Teresa Canino Rivera)

martes, 27 de mayo de 2008
Leysa Caro González / Primera Hora

En medio de una sobria y retrasada ceremonia fue reconocida ayer la heroica gesta de cientos y cientos de puertorriqueños que han fallecido en medio de conflictos bélicos.

Ni la presencia de la familia Clinton pareció ser atractivo suficiente para que personas se dieran cita al acto de recordación convocado por el Senado frente al Monumento de la Recordación, el cual comenzó con más de una hora de retraso.

La presencia de veteranos fue escasa, así como el número de seguidores de la precandidata demócrata a la presidencia Hillary Clinton, quien estuvo acompañada por su esposo y ex presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, y por su hija Chelsea.

Con esta actividad la precandidata cerró su gira de tres días en la Isla previo a las primarias que se llevarán a cabo en Puerto Rico el domingo.

Como dato curioso, la actividad se desarrolló completamente en inglés para beneficio de la que fuera primera familia de los Estados Unidos. Tanto el presidente del Senado como el de la Cámara, Kenneth McClintock y José Aponte, respectivamente, se dirigieron a los presentes en inglés.

Aponte no tuvo reparos en admitir que hablaría en “inglés criollo, el mismo que utilizan nuestros soldados cuando van a defender la democracia”.

Fue durante el mensaje del presidente cameral que el ex presidente Clinton, quien vestía chaqueta negra, camisa y corbata violeta, pareció perder la timidez y le echó el brazo a la también senadora por Nueva York, quien anoche llevaba el mismo conjunto de chaqueta y pantalón que vistió durante las actividades que encabezó en la mañana.

Aunque la presencia de la familia Clinton no provocó el fervor que algunos esperaban, fueron éstos los que se llevaron la mayoría de los aplausos, en especial ella.

Los cartelones con mensajes alusivos a la campaña de Hillary, así como las banderas norteamericanas que usualmente se llevan en este tipo de actividad estuvieron escasos.

La representante penepé Jenniffer González fue una de las pocas que llevó objetos alusivos a la bandera estadounidense. Ésta llevaba consigo un abanico con la bandera grababa, el que le dio a la senadora Clinton para que estampara su autógrafo. Una vez logrado su cometido, González continuó echándose fresco.

Nada concreto

Tras los mensajes de los presidentes de ambos cuerpos legislativos, le tocó el turno a la pre candidata demócrata, quien se dirigió a los presentes por casi 15 minutos.

El mensaje de la senadora por Nueva York, estado en el que representa a más de un millón de puertorriqueños, estuvo ausente de propuestas concretas en beneficio de los cientos de veteranos boricuas.

En varias ocasiones, la experimentada política reconoció el “sacrificio” de los militares puertorriqueños y la falta de equidad que existe para éstos, pero no expresó ninguna propuesta que redunde en una mejor calidad de vida para estos militares.

“No hay ninguno de nosotros que pueda expresar nuestra gratitud a estos héroes. Las personas que sugieren que no merecen un trato, beneficios y oportunidades iguales por su posición como ciudadanos de los Estados Unidos, yo les digo: 'vengan a ver este monumento...'”, señaló.

Se limitó a prometer mejores servicios médicos para cada uno de los soldados, especialmente los que están regresando a casa, así como la necesidad e importancia de poder elegir el presidente de los Estados Unidos.

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