Heriberto Ramírez culminó ayer una caminata “a falda” que realizó junto a varios hombres durante nueve días en el área metropolitana, y que llamó “Caminata del poder”. (Primera Hora / Teresa Canino Rivera)
lunes, 3 de agosto de 2009
Bárbara J. Figueroa Rosa / Primera Hora
Heriberto Ramírez prestó su cuerpo de varón para utilizar una pieza femenina que, ante los ojos de muchos, pudiera tratarse de un acto de burla.
En cambio, la idea de llevar puesta una falda es particularmente otra: “La indumentaria es un ícono y la transgresión del paradigma macho portorricensis que propone una nueva cultura que honra la voz y expresión femenina como parte suya”.
“Es una apertura de valor y de empoderamiento como género masculino para tratar de resolver y romper con los esquemas que hay en nuestra sociedad sobre cómo se deben comportar los hombres o cómo se deben comportar las mujeres”, explicó Ramírez, quien ayer culminó una caminata “ a falda” que realizó durante nueve días a través de varios puntos del área metropolitana y que denominó Caminata del poder.
Durante su peregrinaje, una idea que junta el arte y la protesta de una forma singular, el hombre buscaba llamar la atención de los transeúntes, que muchas veces se burlaban de él.
“Qué linda, mami”', llegó a escuchar de un hombre, al que aprovechó y educó a través de los mensajes que llevaba plasmados en su falda.
“Yo sé que me miraban con miedo. Otros se reían de mí, pero al final estoy seguro que todos leían lo que dice”, explicó en referencia a las frases que adornan su indumentaria.
Entre ellas se destacaban algunas como: “Mi vagina es mía” y “Sexo cuando yo deseo; maternidad cuando la deseo”.
“Son frases que han escrito amigas a las que he conocido y con las que he aprendido el valor de ser mujer”, dijo justo antes de partir a pie desde la placita Roosevelt en Hato Rey hacia Santurce, junto a un puñado de hombres que también lucían sus piernas peludas con faldas de diversos estilos.
“Las mujeres han vivido muchos años de opresión y pienso que llegó el momento de que los hombres nos unamos a ellas y no en contra de ellas, para que se hagan valer sus derechos”, dijo por su parte Steve Stankovic mientras caminaba orgulloso con una minifalda de mahón.
En el grupo también se encontraban portavoces del Movimiento Amplio de Mujeres, ente que representa a más de 16 organizaciones de base comunitaria que luchan por la equidad de género.
“Estos muchachos están teniendo la experiencia personal de poder transformar nuestra sociedad llevando un mensaje claro de que ya es hora de que los hombres asuman la posición de las mujeres, sin que eso represente un insulto a su masculinidad ni su posición como varón”, expresó Sara Benítez, miembro del grupo que aplaudió la ingeniosa actitud de los varones que participaron en la actividad que se vislumbra realizar todos los años.
Para información adicional sobre la actividad, pueden acceder a www.ponteenmifalda.com.





