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“Queremos saber si es Anthony”

 (Primera Hora / Ilustración / Miguel Bayón)

miércoles, 15 de julio de 2009
Bárbara J. Figueroa Rosa / Primera Hora

Anthony Figueroa López era policía estatal, tenía 27 años, padecía de asma y sinusitis alérgica y hace poco más de dos semanas lo hospitalizaron por una fiebre que, de primera intención, los médicos calificaron como una afección pulmonar. Después de luchar por varios días contra la enfermedad, lamentablemente su cuerpo no resistió el azote de lo que se supone que era una pulmonía y fue declarado muerto el 7 de julio.

Todas las descripciones del agente adscrito a San Juan y residente de Bayamón, son similares a las del individuo que el gobernador Luis Fortuño, junto a funcionarios del Departamento de Salud, señaló ayer en una conferencia de prensa que se llevó a cabo de emergencia, como la primera víctima mortal del virus AH1N1 en la Isla.

Sin embargo, la familia de Figueroa López, quien dejó huérfano a un niño de 3 años, está en un estado de crisis emocional porque ni las autoridades ni los médicos que atendieron al joven en el hospital Dr. Centre de Bayamón (antigua clínica Matilde Brenes) le han notificado si, en efecto, Anthony es la persona a la que hizo referencia el Primer Ejecutivo. Además, se investigan otros ocho decesos ante sospechas de que también hayan sido provocados por el virus.

“Nos unimos a la pena que embarga a la familia del policía que falleció en Bayamón a consecuencia del virus”, señaló Fortuño, pronunciando unas palabras que calaron hondo en los familiares de Anthony, quienes, confundidos, aún anoche desconocían si las condolencias estaban dirigidas a ellos.

“Estamos enterándonos hoy (ayer) por las noticias. No lo podemos creer. Cómo es posible que nadie nos haya llamado para decirnos si es él o no. ¿Será él?, Dios mío, pero es que todas las descripciones son de Anthony”, se cuestionaba en un tono de histeria la hermana paterna del hombre, Arlene Figueroa, quien trataba de canalizar la noticia junto a otros familiares en el hogar de los padres del joven, en Bayamón.

La preocupación de la familia es razonable, sobre todo considerando que todos tuvieron contacto directo con Anthony, a quien cuidaron mientras convalecía. A su vez, el nerviosismo se agrava, pues hay varios niños en la familia, incluyendo el hijo del agente de la Policía que laboraba en Monte Hatillo.

“Estoy bien nervioso y necesitamos que alguien nos diga si se trata de mi hijo, porque a nosotros nunca nos dijeron que él pudiera tener algo contagioso. Yo no quiero que se me muera otro familiar”, añadió angustiado el padre del policía, Antolín Figueroa, dejando entrever que no han tomado medidas preventivas para evitar que otro familiar sea víctima de la influenza que actualmente en Puerto Rico se contagia de persona a persona, lo que eleva su nivel de alerta a un nivel 5.

“comenzó con fiebre”

Según explicaron a Primera Hora los parientes, Anthony padecía de sinusitis alérgica y asma, pero su condición era estable. “Imagínate que no le daba un ataque de asma desde los 10 años”, expresó su madre Carmen López. En cambio, un malestar que comenzó con una fuerte congestión y fiebre lo llevó a la sala de emergencias el pasado 25 de junio.

“Su esposa lo llevó al hospital porque tenía fiebrecita y mucho catarro. Allí lo dejaron recluido para atender la condición que tenía”, agregó sobre el inicio de la enfermedad que mantuvo a su hijo ingresado en la clínica durante 13 días.

Luego, contó, su hijo fue decayendo y a los pocos días tuvo que ser entubado. Posteriormente sus pulmones colapsaron, sus riñones dejaron de funcionar y su corazón dejó de latir.

A pesar del fatal desenlace que tuvo Anthony, la familia está “bien agradecida” con la atención que le brindaron en el hospital. Y es que, según cuentan, los médicos, en especial un internista de apellido González, “dieron el 100% para tratar de salvarlo”.

“Imagínate que ese doctor hasta lloró cuando mi hijo murió”, dijo doña Carmen.

Sin embargo, ningún especialista o miembro del hospital les sugirió que la crisis del oficial pudiera tratarse del virus AH1N1, una gripe que, según el epidemiólogo del Estado, Johnny Rullán, ha afectado a 35 personas y podría haber alcanzado a otros 290 que aún no han sido confirmados.

“Es que nunca nadie nos habló de gripe porcina, nunca. Yo creo que le hicieron las pruebas pero nunca nos dijeron que sí tenía ese virus. Al contrario, nos dijeron que no era nada contagioso y que era pulmonía”, explicó llorosa la hermana que justo días antes de que su hermano quedara en coma, trató de reanimarlo diciéndole que “tan pronto saliera del hospital, nos íbamos a ir de playa”.

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