lunes, 7 de julio de 2008
Amary Santiago Torres / Primera Hora
El nombre de Puerto Rico no será famoso en el mundo sólo por la música y los deportes, porque ahora se le podría reconocer como un centro de piratería de discos y películas.
En la red del mercado pirata, el país goza de dos ventajas: las películas estrenan un día antes que en Estados Unidos y las cintas se proyectan con subtítulos o dobladas.
En la Isla, las películas estrenan los jueves, a diferencia de Estados Unidos, donde los viernes se comienzan a proyectar en las salas de cine. Este detalle es crucial, y es el primer eslabón en la cadena de la piratería.
Durante la noche del jueves y la madrugada del viernes surge toda una movilización de los piratas. La meta: que el material pirata esté circulando en el fin de semana. Pero, no sólo en la Isla, sino que tome vuelo a otros destinos de Latinoamérica y Estados Unidos, específicamente Florida y Nueva York, donde residen muchos hispanos.
El representante de la Recording Industry Association of America (RIAA), Javier Morales, explicó que el ciclo inicia con la persona que graba el estreno con una cámara escondida. Este master se vende entre $500 y $1,000 al dueño de la maquinaria que reproduce las copias en masa. El creador de las miles de copias, las vende a los dueños de los quioscos alrededor de la Isla. Pero, además, la persona que graba el master no se conforma con esta venta y, a su vez, lo promueve y distribuye a través de la Internet para llegar a otros mercados latinos.
Con sello propio
“Todo ocurre con rapidez porque tenemos información de que ese material, además, se exporta a lugares donde residen puertorriqueños, como Florida y Nueva York. Igual, se distribuye a países latinoamericanos porque tenemos la ventaja de los subtítulos y el doblaje”, mencionó el investigador, quien explicó que su equipo de trabajo logra identificar que ese material pirata distribuido en el exterior proviene de Puerto Rico, porque los piratas boricuas, en ocasiones, le imprimen o le pegan un sello distintivo. Ese sello o dibujo le sirve también al consumidor para reconocer el producto pirata de mejor calidad.
Morales destacó que la piratería en suelo puertorriqueño ha dado pasos agigantados porque, hace un año, se había identificado a alrededor de 70 vendedores piratas, cuyas ganancias rondaban entre los $700 y los $1,500 diarios. “Ahora las personas que tenemos identificadas pasan de 100, pero ésos son los que están a ese nivel, porque existen los que tienen ventas sencillas de $100 a $200 diarios. Y están los que venden a sus vecinos, que son los más difíciles de identificar porque no tienen un lugar fijo”, señaló.
El investigador se atrevió a comparar el negocio de la piratería con la infraestructura del mundo de las drogas. “Este negocio tiene demanda y es lucrativo. La ganancia es mejor y menos peligrosa que vender drogas, porque socialmente aún no se ve como un delito. Ellos están bien organizados y, tal y como ocurre en el negocio de las drogas, si alguien quiere montar su quiosco de reproducción, le caen arriba porque sólo algunos quieren tener el control”, reveló.





