São Paulo: una metrópoli en movimiento

 
 
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São Paulo: una metrópoli en movimiento

 (Enviada especial / Ana María Abruna Reyes)

lunes, 12 de septiembre de 2011
Mariela Fullana Acosta / Enviada especial

São Paulo. Los rascacielos, el tráfico pesado y cientos de personas caminando a toda prisa por las calles dan la bienvenida a la ciudad de São Paulo que se abre ante la mirada como una metrópoli efervescente.

La ciudad paulista rompe con la postal carnavalesca de Brasil y construye para el visitante otra estética del movimiento, la cual se representa en la exquisita arquitectura modernista de Lina Bo Bardi y Oscar Niemeyer en la congestionada avenida Paulista con el vaivén oscilante de cuerpos diversos, en el puente atirantado Octávio Frias de Oliveira y en el frenazo vehicular del tráfico continuo.

Seduce la ciudad por su caos controlado y sus habitantes, cosmopolitas inusuales que miran a los ojos, saludan y no dudan en conversar y ayudar para luego soltar sin problemas un cálido “obrigado” (Gracias). Se vive, se siente y se escucha la ciudad en cada paso que se da por este espacio urbano en el que habitan 11 millones de personas y que hoy se considera el centro financiero más importante de América Latina.

En la avenida Paulista, símbolo de São Paulo, se miran de frente los edificios que albergan el poder económico de Brasil, y caminan miles de paulitas que provocan que se haga sentir el latir de la ciudad.

En medio de la congestionada avenida, se percibe un espacio donde el ritmo disminuye, es el Museu de Arte de São Paulo (MASP), el más importante de América del Sur, el cual fue diseñado por la arquitectura Lina Bo Bardi. El edificio está suspendido en cuatro columnas a unos 242 pies del piso, lo que permite movimiento por debajo de la estructura. Esa explanada es un centro de encuentro, donde lo mismo ves a dos enamorados, una sesión fotográfica, un vendedor de collares o turistas buscando direcciones.

Frente al MASP está el parque Trianon, un pequeño pulmón natural en plena avenida y uno de varios parques que hay en la ciudad, siendo el principal el de Ibirapuera. Es en el Trianon que un grupo de estudiantes de batucada ensaya sus canciones y dos niños juegan con un balón al fútbol.

Cercano a la avenida Paulista se encuentra el mercado municipal, donde los fines de semana se dan cita cientos de persona para comprar frutas, carnes, verduras o para comer en alguno de los negocios que alberga el local. Este mercado está ubicado en una antigua estructura de principios del siglo XX, la cual fue construida por Ramos de Azevedo y que hace ocho años fue restaurada.

Los colores y olores afloran en este centro donde se pueden conseguir frutas como lichia, granadilla, mangostão, abil, jabuticaba y morango (fresas). También se consigue linguiça, un embutido cacero muy similar al chorizo.

Aledaño al mercado, está la Rua 25 de março, donde se compran los artículos para el carnaval y es una de las calles más visitadas de la ciudad.

La Praça da bandeira (Plaza de la bandera), donde ondula una bandera gigantezca de Brasil, así como la Praça Da Sé, donde se encuentra la Catedral Metropolitana, son otros puntos de la ciudad.

Pero São Paulo tiene un gran protagonista y son los paulistas (ciudadanos de la ciudad), quienes nos inyectan con su alegría y simpatía. Son ellos los que seducen y provocan al visitante a interesarse por seguir conociendo esta ciudad que demuestra que Brasil es mucho más que carnaval.