Se acerca el fin de la huelga en UPR

 
 
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Se acerca el fin de la huelga en UPR

Pancartas y caricaturas llenas de color reinaron en la marcha estudiantil. (Primera Hora / Vanessa Serra Díaz)

sábado, 8 de mayo de 2010
Maritza Díaz Alcaide y Nydia Bauzá / Primera Hora

Parece que se acerca el fin de la huelga universitaria. Anoche seguía avanzando la negociación entre la Universidad de Puerto Rico y los estudiantes en huelga, y se esperaba que la larga jornada concluyera con la firma de un acuerdo que hoy estaría bajo la consideración de la Junta de Síndicos en pleno.

A las 12:25 a.m., el Comité Negociador de Estudiantes continuaba en la mesa de negociaciones con el presidente de la UPR, José Ramón de la Torre y la presidenta de la Junta de Síndicos, Ygrí Rivera. La reunión comenzó cerca de las 8:00 de la noche y se esperaba que se extendiera al menos hasta la media noche.

Todavía persistía el tranque en un asunto “medular”, supo Primera Hora.

“La bola sigue en su cancha”, dijo el estudiante de Derecho, Aníbal Núñez cuando llegó al Jardín Botánico anoche junto con los demás miembros del Comité Negociador. “Estamos dispuestos a llegar a acuerdos desde el primer día, el problema es que nunca se dio la negociación”, sostuvo Núñez.

El liderato estudiantil había tenido otra reunión en la tarde con la administración universitaria en la que ya se habían logrado nueve puntos de consenso, aunque quedaban sobre el tapete un número de diferencias que los estudiantes no precisaron.

“Esto no termina esta noche, el voto de la presidenta es uno, y falta el del resto de los miembros de Junta”, dijo uno de los líderes universitarios, Waldemiro Vélez.

Se esperaba que el acuerdo, de concretarse anoche, fuera presentado hoy a los 16 miembros de la Junta de Síndicos.

Se supo que la administración universitaria aceptó dejar a un lado la Certificación 98 de las exenciones en el pago de matrícula y la moratoria en torno a ese privilegio.

Las partes, informaron fuentes universitarias, están de acuerdo con que la exención cubra el mismo tiempo que la beca Pell, o seis años, y que los estudiantes mantengan un progreso académico mientras disfrutan de matrícula gratis.

Donde no había acuerdo todavía, por lo menos hasta anoche, era en relación con el interés de la administración de subir el índice académico de 3.50 a 3.75 como requisito para la matrícula de honor.

Sobre el controvertible tema del aumento en matrícula, se señaló que el lenguaje que propone la administración es que ése sería el último recurso en medio de la crisis económica.

Si las conversaciones siguen prosperando como se anticipa, fuentes afirman que la huelga podría terminar en algún momento la semana que viene.

Mientras todo esto sucedía, miles de estudiantes de todas las unidades de la UPR marchaban hacia la oficina de la presidencia en Río Piedras.

Empapados por la lluvia y al ritmo de plena, los estudiantes marcharon desde los portones del Recinto de Río Piedras hasta el Jardín Botánico para demostrar su rechazo a la política de privatización del primer centro docente.

Los universitarios, acompañados por profesores y empleados no docentes, abarrotaron la avenida Luis Muñoz Rivera, así como las isletas verdes y la marginal de la carretera #1 que da acceso al Jardín Botánico, en la barriada Venezuela.

La gigantesca marcha no logró llegar hasta las oficinas del presidente de la UPR, José Ramón de la Torre, porque la Policía bloqueó los portones con barricadas de madera. En el interior había tres guaguas repletas con agentes de la Unidad de Operaciones Tácticas. Afuera también había decenas de policías controlando el tráfico y el enorme tapón que se formó en el lugar.

No hubo incidentes, pero hubo momentos de tensión cuando los manifestantes se toparon con los portones cerrados y muchos no cabían en los predios.

El superintendente auxiliar en Operaciones de Campo, Leovigildo Vázquez, aunque no dio estimados, admitió que hubo mucha participación. “Vimos estudiantes de los diferentes recintos”, sostuvo el coronel, quien además señaló que la protesta estuvo bien organizada.

El tráfico fue interrumpido por más de dos horas en la avenida Muñoz Rivera en dirección hacia Carolina y Río Piedras.

Se dirigieron a la multitud portavoces de las distintas unidades académicas, así como la presidenta de la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios (APPU), María Gisela Rosado.

“La administración se ha caracterizado por su intransigencia”, sostuvo la profesora.

"No puede con el empuje, flojuño", gritaban los estudiantes en alusión al gobernador Luis Fortuño.

“Enchumba'os, enchumba'os, pero nunca arrodilla'os”, era otra de sus consignas.

En la marcha brotó la creatividad de los estudiantes de teatro, quienes pintaron sus cuerpos y reclamaban el diálogo con carteles. Otros se vistieron como marionetas con disfraces alusivos a la alta jerarquía universitaria.

Después de piquetear por más de una hora bajo las lloviznas, poco después de las 6:00 de la tarde, cientos de los manifestantes volvieron a marchar de regreso hacia los portones principales del recinto riopedrense, cantando consignas y escoltados por policías.

Los organizadores de la actividad estimaron la asistencia a la marcha en 5 mil personas.

Mientras el presidente de la UPR negociaba con los estudiantes, la rectora interina de Río Piedras, Ana R. Guadalupe, advirtió en un comunicado de prensa que de continuar la huelga se pone en riesgo el ofrecimiento académico para las dos sesiones de verano. Añadió que los actos de graduación ya no podrán ser el 17 de junio.

En la mañana, un grupo más pequeño de estudiantes marchó por la Milla de Oro en Hato Rey, luego de “visitar” la sede del Westernbank, donde ubican las oficinas del vicepresidente de la Junta de Síndicos, Carlos J. Dávila. “Contra, mira lo que hizo con el Western, que no haga lo mismo con la UPR”, dijo Regina Rodríguez Manzanet, una estudiante de derecho, en alusión a que Dávila fungía como uno de los altos ejecutivos de esa institución bancaria cuando las autoridades decidieron cerrarla por insolvencia económica.

En el Recinto, reinó la calma todo el día, una calma mezclada de esperanza ante la posibilidad de que las negociaciones con la Junta de Síndicos dieran fruto.

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