martes, 19 de julio de 2011
08:49 a.m.
Primera Hora
La secretaria y sacristana de la iglesia Santa Ana, ubicada en la calle Tetuán del Viejo San Juan, denunció haber sido víctima de agresión sexual por parte de un supuesto seminarista.
La mujer presentó una querella ante la Policía, mas dijo que ningún funcionario de la iglesia en la que se congrega y a la que sirve “se ha dignado a venir donde mí”. No la han ayudado en el proceso.
El presunto agresor se llama Leonardo Prophill, de nacionalidad haitiana. La vista preliminar en su contra será a las nueve de la mañana de hoy en la sala 605 del Tribunal de Primera Instancia de San Juan.
La mujer narró a Noticentro (Wapa) que el primer incidente ocurrió en el apartamento de él, ubicado al lado de la iglesia, luego de que éste le pidiera ayuda.
“Está subiendo hasta el descanso de las escaleras y ahí yo había subido el escalón, y ahí él se medio vira y veo que sigue con el gesto en el área, como tratando de sacarse la camisa o algo. Pues yo bajo el escalón, y él me dice 'vengo ahora que voy a prender la luz'. Cuando él se vira completamente tenía el miembro por fuera”, relató.
Un segundo incidente tuvo lugar en la cocina de la sacristía.
“Me dice 'no, lo que tengo que decirte es que tú sabes que estás bien buena y que tú me gustas'. Yo sigo mirando alrededor a ver con qué me puedo defender, un palo, una cosa. La expresión de él era totalmente desencajada. Cuando me viro para coger el celular que fue lo que vi, lo logro coger y ahí él se me abalanza por detrás, como el abrazo del oso, y empiezo a forcejear con él y a gritarle que me suelte. Y él empieza a rozar su miembro por mis nalgas, y yo sentí que el miembro de él estaba erecto. Cuando él me vira para el frente empieza a rozar su miembro por al frente. El me dice 'tú vas a ser mía, tú vas a ser mía'. Más me asusté... seguí gritando, seguí forcejeando. Intenta arrancarme el traje y como no puede, pues mete las manos, intenta buscar el panty y sigue buscando hasta que mete los dedos”, contó la secretaria.
Ella se zafó cuando pudo marcar el número del cuartel de la Policía.
Su decepción se acrecentó cuando, tras contarle a su supervisor, monseñor José Emilio Cummings, éste supuestamente se burló e hizo un comentario homofóbico.
“La expresión fue de burla. El dijo una mala palabra. 'Por lo menos ya sabemos que no es pa…, que no es gay. Con tanto gay que hay en la iglesia católica y aquí en la catedral'. Yo me quedé en una pieza y le digo 'bueno, si esa es su actitud yo voy a hacer una querella'”.
Pero en ese momento él le dijo que sí tomaría acción.
“'No, no, no, no, tú sabes que yo soy bien bromista', me dice él. 'Pero hablando en serio, esto yo lo voy a coger en mis manos. Como que yo soy el rector de la catedral, que esto no se va a quedar así'”, dijo ella.
La mujer siente que su propio círculo le ha fallado.
“Yo soy fiel servidora de la iglesia. Me siento traicionada porque no solamente me pasa esto en mi hora de trabajo sino en la casa del Señor, en la casa de Dios”, señaló.





