sábado, 12 de noviembre de 2011
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Luis Córdova / Para Primera Hora
Es muy conocido que Toyota es una marca de gran arraigo entre los puertorriqueños. Muestra de ello es la gran cantidad de actividades dedicadas a la automotriz japonesa que se celebran cada año por todo el país. Muchas de éstas incluyen eventos de aceleración y los llamados “auto shows”.
Hay un grupo de fieles entusiastas de la marca que por cinco años consecutivos ha estado organizando una actividad que cada vez es más relevante. Estos aficionados de los Toyota son Osvaldo Cruz, José Torres, Víctor Colón y Samuel Morales, quienes junto a los chicos de la Federación Toyoteros de Puerto Rico han sido los responsables del evento conocido como “Concentración Toyota- La Vieja Escuela”. Estos titanes llevan todo ese tiempo rindiendo homenaje a dicha marca japonesa y la más reciente ocasión fue el pasado 16 de octubre, en el estacionamiento Matienzo Cintrón, en Cataño.
Al igual que la pasada edición, ésta fue dedicada a los modelos fabricados hasta el 1987. Por eso llevó el título de “La Vieja Escuela”.
Con la bahía, el castillo San Felipe del Morro y las murallas del Viejo San Juan de trasfondo, los asistentes (estimados en más de mil personas) pudieron disfrutar de más de 500 autos, tanto extensamente modificados, como en su estado original. Algunos eran tan antiguos como de la década de los sesenta, pero uno en específico, el más viejo de la exhibición, era de los años cincuenta, de cuando la marca ni siquiera se llamaba Toyota, sino “Toyopet”.
En general, hubo muchos Corollas: desde los llamados “Candungo” y los famosos “Punto Ocho”, hasta los codiciados AE86. Entre los deportivos, estuvieron los Celicas y un impresionante par de MR2 de segunda generación llevados desde Río Grande y equipados con potentes sistemas de nitro.





