Ariel Ortiz Rodríguez, de 27 años, alias “Negativo” y residente en el barrio Guaraguao en Guaynabo, fue baleado por sicarios cuando transitaba junto con otros dos hombres en una guagua. (Suministrada)
miércoles, 22 de febrero de 2012
Maribel Hernández Pérez / Primera Hora
Uno de los gatilleros del ex fugitivo federal “Bolo”, sospechoso de la Masacre del 20 ocurrida el 25 de junio de 2011 en el barrio Tortugo, frente al colmado Rivera en Río Piedras, fue ejecutado al mediodía de ayer en el interior de una guagua.
El asesinato del gatillero ocurrió en la PR-833, del barrio Guaraguao, en Guaynabo, frente a la gasolinera Total.
El occiso, identificado como Ariel Ortiz Rodríguez, de 27 años, alias “Negativo” y residente del sector, fue baleado por sicarios mientras transitaba junto con otros dos individuos en una guagua Dodge Durango roja registrada a nombre de un vecino de Barranquitas.
Horas antes de su crimen, Ortiz Rodríguez acudió a una citación en el Tribunal de Bayamón donde se llevó a cabo una vista relacionada con un caso de amenaza de muerte. Casualmente, a media mañana, se reportó una falsa amenaza de bomba en ese centro judicial.
Según la información en poder de los investigadores, la noche de la masacre, sicarios encabezados por Negativo, desde un auto en marcha, asesinaron a tiros a Edwin J. Díaz Cruz, de 55 años, de Toa Alta; Hervin Valcárcel Martínez, de 32 años y del barrio Los Frailes, en Guaynabo; Javier A. Cátala Bermúdez, alias “Cangu”, de 35 años; y a Orlando Meléndez Villegas, de 26 años.
Las confidencias que manejaron los investigadores en ese momento apuntaban a que Negativo habría sido contratado por el fugitivo Miguel A. Díaz Rivera, de 33 años, alias “Bolo”, y su hermano “Angelito”, quien se alega que controla el trasiego de drogas en el barrio Guaraguao, en Guaynabo, para cometer la matanza.
Un mes después, Angelito fue ejecutado en otra masacre ocurrida en el barrio Santa Rosa I, frente a la iglesia Espíritu Santo, en Guaynabo.
El 10 de diciembre de 2011, Bolo fue arrestado por las autoridades de la República Dominicana, donde vivía.
La agente Jessica Pizarro, de la División de Homicidios de Bayamón, y la fiscal Loraine Pietri investigaron el caso.





